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Menos del 8% de los latinos trabajan en el sector tecnológico en Estados Unidos. Photo: El Economista.
Menos del 8% de los latinos trabajan en el sector tecnológico en Estados Unidos. Photo: El Economista.

La cara y la cruz del método “call center”: ¿Por qué hay más mexicanos trabajando en Google?

Las vacantes en tecnología de Estados Unidos han aumentado en México durante la pandemia mientras el empleo nacional cae en picado. Eso es bueno, sí. Y…

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Deslocalizar es una práctica capitalista bastante antigua. Primero las empresas llevaban su industria productora a otros países donde las leyes laborales son más laxas y la mano de obra mucho más barata; luego empezaron a deslocalizar otro tipo de servicios. 

El caso más paradigmático es el de India con las empresas de telefonía, por ejemplo, convirtiendo el país en epicentro de los ‘call centers’ con personal angloparlante y sueldos bajos.

Ahora, y por razón de la pandemia y la terrible crisis económica que se avecina en todo el mundo -o que ya es una realidad-, los gigantes tecnológicos de Internet han aumentado el número de contrataciones de personal técnico en México para puestos norteamericanos. 

Así lo explicaba el director de EmpleosTI, Emmanuel Olvera, a El Economista en un artículo que ofrece algunos datos más que relevantes. Por ejemplo, que el número de vacantes estadounidenses en México ha crecido un 13% en relación con el año pasado o que las empresas de U.S. han posicionado 43 ofertas de empleo tecnológico en la plataforma de empleo de enero a septiembre, mientras que en 2019 fueron 38. 

Una buena noticia para muchos expertos residentes en el país latinoamericano, que ha visto cómo el empleo nacional caía en picado desde el comienzo de la COVID-19, a la vez que plantea algunos problemas éticos tan antiguos como el llamado “método call center”.

Por un lado, Olvera relaciona este incremento de puestos con la cercanía entre ambos países y la similitud de la zona horaria. Por el otro, la diferencia de salarios es el principal estímulo de estas compañías.

“En Estados Unidos, el número de vacantes en tecnología crece el doble que en cualquier otra industria. Pero la competencia interna es despiadada. Básicamente porque si tienes a empresas como Google, que tiene muchas prestaciones y paga muy bien, y tú eres una startup que apenas está empezando, te va a resultar difícil encontrar desarrolladores en el mercado nacional”, dijo Olvera a El Economista. 

El directivo también reconoció que “hay muchos ingenieros mexicanos que trabajan en Google, Airbnb o LinkedIn”.

De esta forma, si un programador estadounidense gana alrededor de 9.000 dólares mensuales, el mismo profesional mexicano lo hará por en torno a los mil dólares, según estimaciones de EmpleosTI. 

Más ahora, cuando el número de vacantes nacionales en México en este tipo de puestos técnicos ha caído a la mitad desde mayo y el trabajo remoto (home office) parece estar asentándose como parte de la “nueva normalidad”. 

Cara y cruz de un fenómeno

Este tipo de prácticas no es una sorpresa y, de hecho, plantea muchas ventajas para los profesionales de la tecnología en países como México, que a pesar de la brecha salarial respecto a Estados Unidos pueden llegar a conseguir salarios mucho más elevados que los que percibirían de una empresa nacional, y eso repercute positivamente en su nivel de gasto y en sus familias. 

También aporta una mayor posibilidad de formación, ya que a este fenómeno le acompaña otro, el de las compañías de e-learning que introducen en el mercado mexicano programas de capacitación en lenguajes como el Java, el uso de plataformas C#NET, el análisis de sistemas o el diseño de software, entre muchos otros. 

Pero no deja de ser paradigmático que en Estados Unidos y en plena batalla por la diversidad, la contratación de personal latino cualificado en el sector tecnológico esté muy lejos de ser el ideal - de hecho, menos del 8% de los profesionales en el sector son de origen latino. 

Esta es la otra cara de la “desglobalización de la globalización”,  que por un lado se está orientando a buscar profesionales en la misma zona horaria y puede llegar a decir “tenemos profesionales mexicanos, guatemaltecos, hondureños…”, mientras que por el otro, en el propio país, cojea en diversidad. Lo que puede verse como otra forma de supremacismo blanco en virtud de un ahorro económico. 

No es un alarde nacionalista, y sin embargo, conviene repensar cuál es el futuro del trabajo y cómo estos nuevos modelos de trabajo remoto no podrían ser otra cosa que viejos modelos con una pátina de modernidad.

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