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Cuando el mago de los programas-realidad, Mark Burnett, ofreció un programa en que Trump abusaba de los concursantes mientras buscaba un “Aprendiz”, Zucker literalmente saltó y cerró la puerta para que Burnett no pudiera salir antes de firmar el trato. Univision
Cuando el mago de los programas-realidad, Mark Burnett, ofreció un programa en que Trump abusaba de los concursantes mientras buscaba un “Aprendiz”, Zucker literalmente saltó y cerró la puerta para que Burnett no pudiera salir antes de firmar el trato…

[OP-ED]: CNN solía cubrir escándalos. Ahora está inmerso en ellos

Los conservadores insisten en que CNN está muerto. Ésas son tonterías. Los ratings son altos y las ganancias aumentan. Todo eso desde que el hombre que hizo…

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Zucker, jefe de CNN que solía dirigir NBC—pareció haber decidido que se puede hacer más dinero destruyendo a Donald Trump, ahora que es presidente. 

La historia es que, cuando el mago de los programas-realidad, Mark Burnett, ofreció un programa en que Trump abusaba de los concursantes mientras buscaba un “Aprendiz”, Zucker literalmente saltó y cerró la puerta para que Burnett no pudiera salir antes de firmar el trato. 

Ahora, gracias en parte a la maestría de Zucker, todo el país es un rehén de este charlatán en jefe, que compite con los medios para ver quién es más desagradable. 

Así es que ya comprenden la psicología de esta simbiótica contienda de sangre entre el presidente y los Grandes Medios, ¿verdad? 

Una gran parte de los estadounidenses despreciamos a Trump porque no nos gustan los matones arrogantes y prepotentes que insultan a ciertos grupos, se meten con ellos y los marginan a fin de desechar sus opiniones. Y un gran número de estadounidenses desprecia al Complejo Industrial de los Medios—especialmente lo que sale en televisión—porque, bueno, casi por los mismos motivos. 

Las empresas mediáticas, y los periodistas que trabajan para ellas, tienen una responsabilidad primordial: cazar la gran noticia. Pero cuando se trató de la elección de Trump, esa noticia se les escapó. Y, lo más extraño es que, en lugar de volverse más humildes a causa de ese error, algunos de ellos se volvieron más arrogantes y menos dispuestos a admitir su equivocación. Escogieron, en cambio, intentar destruir la presidencia de Trump y borrar toda prueba de su falta. Y en su exuberancia, algunos de ellos son descuidados y no siguen las reglas. 

Lo que nos lleva de vuelta a CNN, que solía cubrir escándalos, pero últimamente se vio inmersa en ellos. La semana pasada, la madre de las cadenas noticiosas de cable retractó una historia a medio hacer, que nunca debería haber sido publicada en CNN.com, y tres periodistas responsables de ella se fueron de la red. 

Algunos liberales rápidamente intentaron manipular esta embarazosa metida de pata como prueba de la rectitud moral de CNN al corregir su error. No mencionaron que la amenaza de una demanda de 100 millones de dólares, proferida por la parte agraviada de la historia—tal como lo reportó el New York Post—probablemente la guió para imponer la corrección necesaria. 

Entre los que se fueron está el reportero que escribió la historia, el director de la unidad investigativa, y un periodista galardonado con el Premio Pulitzer que CNN contrató del New York Times. No son novatos que no conocen la profesión. Son gente seria. 

Y ningún periodista real que haya pasado más de cinco minutos trabajando con una empresa mediática de importancia va a creer que éstos son los únicos tres culpables. Tenía que haber gente más arriba en CNN que permitió esta historia errada. El hecho de que ninguno haya aceptado su responsabilidad no habla bien de ellos. 

¿Qué tal este nuevo eslogan?: 

“CNN: Sin permitir que el hecho de que no somos perfectos nos impida exigir perfección de los demás.” 

Encima de todo eso, Project Veritas—entidad acusada de editar videos en forma intencionalmente engañosa y cuyo fundador fue sentenciado a tres años de probatoria por su papel en la infiltración ilegal en la oficina de un senador demócrata—dio a conocer un video en que un productor de CNN expresa que la historia de la presunta colusión de la campaña de Trump con Rusia para ganar la elección es “mayormente patrañas.” Sugiere que CNN está fomentando la historia con el fin de obtener mejores ratings e ingresos. 

Después vino otro video de Project Veritas que presentaba al colaborador de CNN, Van Jones, diciendo que “el asunto Rusia es una gran nada.” Jones dijo que el video es “propaganda de derecha editada”. Una declaración del departamento de relaciones públicas de CNN sugirió que todos los puestos están seguros porque la cadena valora diferentes puntos de vista y que la “diversidad de las opiniones personales constituye la fortaleza de CNN.” 

¿Diversidad de opinión? ¿En CNN? ¿Seriamente? Querrán decir—con la Zuckerización de su cobertura política—que la cadena ofrece ahora a los televidentes odio anti-Trump de la izquierda, la derecha y el centro. Es algo. 

Como ex colaborador de CNN que ofreció comentario y análisis en la red durante más de 20 años, casi no puedo aguantar ver este desastre. Por supuesto, desde que Trump resultó electo presidente, tampoco aguanto ver CNN.

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