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El senador estadounidense Marco Rubio (R-FL) sale del restaurante El Arepazo 2 el 28 de febrero de 2014 en Doral, Florida. Rubio y el gobernador de la Florida, Rick Scott, se reunían para saludar a la comunidad venezolana para hablar sobre la crisis en Venezuela. (27 de febrero de 2014 - Fuente: Joe Raedle/Getty Images Norteamérica)
El senador estadounidense Marco Rubio (R-FL) sale del restaurante El Arepazo 2 el 28 de febrero de 2014 en Doral, Florida. Rubio y el gobernador de la Florida, Rick Scott, se reunían para saludar a la comunidad venezolana para hablar sobre la crisis en…

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Es raro el día en que algún “patriota” de Facebook, disgustado por mis opiniones, no me mande a mudar a Cuba o Venezuela, países que creen, o dicen creer, que son el infierno en la Tierra.

“Tu palabrería es insana”, me dijo uno de esos valientes guerreros en línea. “Regresa a Cuba y vive allí con tu ‘socialismo’ o te invito a vivir en Venezuela, pero tu ideología no combina vivir en el Imperio”.

El motivo de la ira de esta persona fue una pregunta que planteé después de que un apagón prácticamente total, denunciado como un ataque cibernético a la red eléctrica de Venezuela, fuera celebrado alegremente por Marco Rubio, el senador republicano cubano-estadounidense de Florida, que ha surgido como una especie de asesor no oficial de Trump para Latinoamérica.

“Por favor, pregúntenle a Marco Rubio si hay ‘buen terrorismo’ (contra Venezuela) y mal terrorismo", cuestionaba yo.

La pregunta tiene todo el sentido del mundo. Después de todo, el apagón “casualmente” ocurrió unas pocas horas después de una amenaza pública de Rubio el 7 de marzo: “En las próximas semanas, Venezuela entrará en un período de sufrimiento”, dijo el senador no con poca emoción. Si esto les parece una coincidencia demasiado grande, es porque lo es. El pomposo hombrecito floridano, un enemigo cruel de la patria de sus padres, está tan lleno de sí mismo que realmente cree que el poder de infligir más sufrimiento a Cuba y Venezuela le pertenece a él y no a Trump, su jefe, quien hizo de humillarlo un deporte, pero está más que feliz de usar al desventurado Little Marco.

Hay otra pregunta que quisiera hacer relacionada con estos apasionados patriotas de las redes sociales, esos que siguen enviando a Cuba y Venezuela a los que no están de acuerdo con su idea distorsionada de país, libertad, soberanía y humanidad, distorsionada a tal punto que sueñan con una invasión de su patria por tropas extranjeras que les dé a ellos cualquier cosa que sea lo que quieren sin tener que mojarse los pies.

 Si su indignación y su compromiso son tan grandes, ¿no son ellos los que deberían mudarse a esos países para hacer algo más que hablar desde la seguridad de Miami o Nueva York, es decir, para luchar, realmente luchar por sus ideales?

Claro que meter las manos en el fuego no es divertido y, además, “los americanos” seguramente enviarán a los marines, o quienes sean que estén enviando estos días a otras naciones, y los librarán del malvado dictador, ¿verdad? Sin duda un extraño patriotismo.

Sorprendentemente, estos patriotas de Facebook no parecen preocuparse por el baño de sangre, las miles de muertes que causaría tal invasión, por no mencionar la agresión a la soberanía de su país y la pérdida de la independencia, esa que dicen les preocupa tanto. No puede haber una tragedia más grande para ninguna nación.

Aún más sorprendente es que puedan pensar que un lamentable hombrecito como Rubio o un racista que los desprecia como Trump se preocupan por algo más que las inmensas reservas de petróleo de su país y sean quienes “resuelvan” los problemas de Venezuela.

Como dice el viejo refrán, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

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