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Philip Goldberg. newnownext.com
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[OP-ED]; Nuevo hombre de Trump en La Habana no tiene nada de diplomático

Para esos espíritus inocentes que creían que la política de Donald Trump hacia Cuba no iba a ser “tan mala”, o “tan distinta” a la de presidente Obama, la…

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“Nombrar al embajador Goldberg para dirigir la embajada de EE. UU. en Cuba es bastante provocativo dado que fue expulsado de Bolivia,” manifestó el profesor William LeoGrande, un experto en Cuba, refiriéndose a Goldberg cuando este fue embajador en la nación suramericana, uno de los más fuertes aliados de Cuba. El presidente Evo Morales lo expulsó en 2008 por fomentar disturbios y amenazar la unidad de la nación.

Goldberg no tendrá el título de embajador, sino el de encargado de negocios. Como tal, aunque no requerirá la aprobación del Congreso, sí necesitará que el gobierno cubano lo acepte. No se ha nombrado ningún embajador desde el restablecimiento en 2015 de relaciones diplomáticas bajo el presidente Obama tras 54 años de distanciamiento.

 “Sin temor al imperio, declaro a Mr. Goldberg, el embajador de EE. UU., ‘persona non-grata,’” dijo Evo Morales. “Él conspira contra la democracia y busca dividir a Bolivia”.

Goldberg provocó la indignación de Morales, el primer presidente indígena del país, cuando se reunió con Rubén Costas, el gobernador de la provincia predominantemente blanca de Santa Cruz, la más rica de Bolivia, que había amenazado con la secesión.

De ser aprobado por La Habana, Goldberg llegaría a Cuba en un momento de elevadas tensiones y gran incertidumbre acerca del futuro de la relación con Washington. Trump ha borrado la mayor parte de las medidas tomadas por Obama, y ha regresado a una retórica de la Guerra Fría, imponiendo nuevas restricciones para viajar y hacer negocios, y culpando a Cuba por los problemas de salud que se dice afectaron a algunos diplomáticos y operativos de la CIA durante su estancia en La Habana. 

Si bien Cuba ha negado enérgicamente tener culpabilidad alguna, Washington retiró dos terceras partes de su personal de la embajada en La Habana, suspendiendo así prácticamente todos los servicios consulares. Quince diplomáticos cubanos fueron expulsados también.

“Quien afirme que ha habido ataques miente deliberadamente”, ha dicho el canciller cubano Bruno Rodríguez. “Y confirmo que se están utilizando estos daños de salud como pretextos de naturaleza política” para endurecer el bloqueo y dañar la relación bilateral.

 En lo que se confirma el nombramiento de Goldberg, EE. UU. no está perdiendo tiempo en tratar de fomentar disturbios y crear problemas en Cuba. La semana pasada, Lawrence J. Gumbiner, quien es en estos momentos el diplomático norteamericano de mayor rango en La Habana, se reunió con Berta Soler, la controversial líder de las Damas de Blanco, un grupo disidente con lazos muy cercanos a la embajada norteamericana. La integridad de Soler, quien apoya fervorosamente la política irracional de Trump que Obama había intentado dejar atrás, se ha cuestionado por antiguos miembros del grupo, incluyendo a varias de sus fundadoras.

Hasta el año pasado, cuando el presidente Rodrigo Duterte, un mandatario reaccionario de instintos homicidas a quien Trump confiesa admirar, lo expulsó por interferir con la política interna del país, Goldberg era el embajador en las Filipinas. Está claro que este “diplomático de carrera” tiene gran experiencia en comportarse poco diplomáticamente.

Absurdamente, el rumbo es hacia el pasado para Cuba y EE. UU. bajo el ofensor sexual confeso Donald Trump, a quien, si tenemos suerte, debe quedarle poco tiempo en la Casa Blanca.

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