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Paola Ramos (born 1987) is an American journalist. Ramos is a correspondent for Vice and is a contributor to Telemundo and MSNBC. Ramos’ work focuses primarily on Latino issues.   Miguel Fernández-Flores/VICE News/SHOWTIME
Paola Ramos (nacida en 1987) es una periodista estadounidense. Ramos es corresponsal de Vice y colabora con Telemundo y MSNBC. El trabajo de Ramos se centra principalmente en temas latinos.  Miguel Fernández-Flores/VICE News/SHOWTIME

Más allá de serpientes y escorpiones

El Tapón del Darién es una barrera natural y sumamente peligrosa que divide el paso entre Colombia y Panamá.

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Conocida como el “tapón” de Darién, la selva que separa Colombia de Panamá es una de las sendas más peligrosas de Latinoamérica que cada día siguen miles de migrantes de todas partes del mundo con un único objetivo en mente: llegar a Estados Unidos.

Un viaje de más de una semana sin refugio, agua o comida atravesando 575.000 hectáreas de naturaleza virgen y feroz, a merced de las altas temperaturas o las lluvias torrenciales, los mosquitos, las serpientes, los jaguares...

Y un peligro aún más mortal: las bandas del crimen organizado que controlan El Darién desde Colombia a través del Clan del Golfo, el más poderoso y grande del país, y también en el lado panameño, donde familias enteras deben esquivar los cadáveres que encuentran a su paso, a riesgo de seguir el mismo destino.

“Va mucho más allá de serpientes y escorpiones; nadie puede pasar por el lado colombiano del Darién sin ser aprobado por el Clan del Golfo y las mismas rutas que utilizan para traficar con cocaína les sirven para cruzar migrantes”, cuenta a AL DÍA la periodista de Vice Paola Ramos. “Sin embargo, para los coyotes es un negocio y una de las cosas más interesantes que te dicen es que ven este tráfico de personas como un acto humanitario”.

La peor parte del recorrido no ocurre en territorio colombiano, sino en el panameño: “El Clan del Golfo ni siquiera se atreve a meterse en Panamá por lo peligroso que es y los numerosos grupos armados que lo controlan; en ese lado es donde los migrantes empiezan a ver cadáveres y a ser masacrados, y donde  suceden  la  mayoría  de ataques sexuales”, dice la periodista.

Ramos formó parte de la administración Obama, trabajando tanto para el presidente Barack Obama como para el vicepresidente Joe Biden, y fue subdirectora de medios hispanos de la campaña presidencial de Hillary Clinton en 2016..  Srdjan Stojiljkovic/VICE News/SHOWTIME
Una Reveladora Aventura

Ramos y su equipo acompañaron durante siete horas a una caravana de migrantes que se dirigían a Panamá en un periplo que les tomará de siete a ocho días. Una odisea que forma parte de la segunda temporada del premiada docuserie de Vice y en la que la reportera latinx tuvo la oportunidad de vivir en primera persona uno de los mayores y sobre todo más diversos y peligrosos éxodos hacia los Estados Unidos, que desde la entrada de Joe Biden en la presidencia ha crecido hasta llegar a los números de la época Obama.

“La idea es que la gente entienda que las imágenes que estamos viendo en México, en la frontera sur, están pasando miles y miles de millas más allá. Lo que se ve en esa selva es lo que vemos en la frontera: familias que están literalmente cargando a sus hijos a través de esta selva”, sostiene Paola Ramos, quien añade, citando a Unicef, que en los últimos 4 años la afluencia de menores ha aumentado 15 veces y que en 2019 fueron 4.000 los niños y adolescentes que se internaron en este infierno verde. 

“Lo que más impresiona es ver llegar las lanchas cargadas de madres y sus hijos, y luego, cuando los acompañamos por la selva, oír a los bebés llorar en medio del silencio o quejarse porque tenían sed, hambre o no sabían dónde estaban”, cuenta.

En 2019 atravesaron El Darién 24.000 personas de más de 50 nacionalidades, entre ellos cubanos y haitianos, pero también venezolanos, brasileños y  migrantes  que llegan desde los más remotos países de África y Asia, como Somalia, Camerún o Bangladesh. Cerca del 16% fueron menores y algunos de ellos no acompañados.

Según el Servicio Nacional de Fronteras de Panamá (Senafront), a principios del pasado año esta cifra era siete veces mayor -obviamente, las estadísticas dejan de lado a quienes no lograron sobrevivir.

La brecha del Darién es una ruptura entre los continentes de América del Norte y del Sur dentro de América Central, que consiste en una gran cuenca hidrográfica, bosques y montañas en la parte norte del departamento del Chocó de Colombia y la provincia del Darién de Panamá.  Srdjan Stojiljkovic/VICE News/SHOWTIME
La “Otra” inmigración

El fenómeno migratorio en el tapón del Darién no es reciente, pero sí desconocido. Especialmente, dice Ramos, porque siempre que se habla de inmigración se enfoca la atención en la frontera con México, pero rara vez se incide en dónde empieza. 

“Hablamos con autoridades en Panamá y existe esta idea de que la migración es una crisis pero no se ve muy implicada en las políticas; nadie está hablando de lo que pasa en Darién. Pero sabemos que muchos de los migrantes que atraviesan la selva van a acabar en la frontera con Estados Unidos y serán parte de esa estadística de 170.000 personas que llegaron en marzo al país”, suscribe.

Para la periodista, uno de los problemas fundamentales es la existencia aún en Estados Unidos del llamado Título 42 que niega el derecho a pedir asilo en el país y que contrasta con la promesa del presidente Biden de restaurar la dignidad humana en un sistema migratorio que se convirtió en sembradero de jaulas y deportaciones en la era Trump.

“Hasta que esta política básica y de derechos no se reinstale va a seguir ocurriendo lo mismo”, afirma.

“Hasta que esta política básica y de derechos no se reinstale va a seguir ocurriendo lo mismo”, afirma.

Pero además lo que sucede en El Darién ofrece  otra  cara  mucho  más  amplia  y menos estereotipada de la inmigración que Paola Ramos trata de cubrir y reflejar en cada uno de sus reportajes.

“Cuando pensamos en la inmigración en este país lo hacemos desde una perspectiva muy centroamericana y en el migrante de piel más clara. Pero lo que se ve en El Darién son migrantes negros y está diversidad se está perdiendo de vista”, apunta.

De hecho, otro de los tópicos sobre la migración que pone en jaque el reportaje y por extensión los  otros trabajos de Paola es que todos los migrantes que tratan de cruzar la frontera acechados por mil peligros sean personas de orígenes muy pobres. Paola lo hace poniendo de ejemplo a una enfermera cubana que  se  embarcó  en  la peligrosa aventura embarazada, o a las decenas de profesionales médicos cubanos a los que ha entrevistado durante años.

Un “abismo y horror de montañas, ríos y pantanos”, en palabras de un viajero del siglo XVI, la Brecha del Darién es el Triángulo de las Bermudas de Panamá: un lugar donde las cosas parecen ir mal más a menudo que en cualquier otro sitio.  Srdjan Stojiljkovic/VICE News/SHOWTIME
Romper Estereotipos A Través del Periodismo

“Las personas que están viniendo también tienen carrera, pero ese tipo de estereotipos calaron muchísimo con Trump y siguen perjudicando la imagen del migrante. Los republicanos hablan entre ellos, pero jamás preguntan a los migrantes y las personas que buscan asilo, y es fácil que se creen tópicos sin que, por ejemplo, Ted Cruz hable con los cubanos que tienen el mismo origen que su familia”, resume Ramos, cuya madre nació en Cuba.

“Intento a través del periodismo romper el estereotipo de quién es el migrante en estos  momentos  y  enseñar  las  distintas caras, porque la generación de migrantes que llegó a Estados Unidos en los 60’ y los 70’, o la generación de mis padres, se está olvidando que también fueron migrantes y se está perdiendo esa conexión con lo que  está  ocurriendo  hoy.  

La historia del Darién no es nueva y el migrante cubano lleva pasando por ahí bastante tiempo”, resume.

Ramos, que pertenece también a las nuevas hornadas de reporteros y activistas latinx que están impulsando un cambio en el país y haciéndose escuchar por los líderes políticos, es optimista respecto al futuro.

“En la primera conferencia de prensa del presidente Biden, el 80% de las preguntas eran sobre inmigración y eso es nuevo para mí. Es un reflejo de que los activistas más jóvenes están asegurándose de que se tome en cuenta a todx los migrantes: los migrantes negros, los indígenas… Es una voz mucho más unida que antes, cuando sólo se hablaba de los dreamers, y los números indican que cuando dejas la política a un lado, los norteamericanos suelen estar a favor de la inmigración”, se felicita.

“Los jóvenes latinx quieren volver a las raíces de una manera en que nuestros padres no querían”, concluye.

“Los jóvenes latinx quieren volver a las raíces de una manera en que nuestros padres no querían”, concluye.

Paola Ramos, quien también es autora del libro Finding Latinx (Penguin Random House), en el que explora la(s) identidad(es) latinx a través de múltiples historias a lo largo de todo el país, volverá a la frontera este mes para entender si la separación de familias vivida con Trump se sigue repitiendo “con otro nombre y otra imagen.”

“Quiero comprender el proceso de lo que significa entrenar a un hijo para cruce sólo hasta Estados Unidos. Si es el mismo trauma”, dice.

Vivimos  una época de conspiraciones, una época de dialécticas y batallas culturales que han tomado el discurso sobre la migración en un país erigido por migrantes. Cuando la histeria suplanta a la razón,  cuando,  como  recuerda  Ramos,  un congresista como el republicano Ken McCarthy puede hablar de “terroristas atravesando la frontera” y emplear el mismo lenguaje que QAnon, o Ted Cruz puede ir a Río Grande y culpar a los cárteles de la situación que se vive allí… Cuando todo eso ocurre es cuando el periodismo debe ser más que nunca el cuarto poder. 

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