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Protestas de San Basilio la Nochebuena de 1969. Vía The Other Journal. 
Protestas de San Basilio la Nochebuena de 1969. Vía The Other Journal. 

50 años de las Protestas de San Basilio: La noche de los cristales rotos de los católicos Chicanos

¡Viva la raza!, gritaban los activistas chicanos frente a la opulenta iglesia. ¿Puede un pastor que olvida a sus ovejas más negras seguir siendo pastor?

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“Es Nochebuena del año de Huitzilopochtli, 1969. Trescientos chicanos se han reunido delante de la Iglesia Católico Romana de San Basilio. Trescientos hijos del sol de ojos castaños han venido para expulsar a los mercaderes del templo más rico de Los Ángeles. Es una noche oscura sin luna y un viento gélido nos recibe en el umbral. Llevamos velitas blancas a modo de armas. En parejas por la acera, vamos despacio, tropezando y cantando con las velas en nuestras manos, como un puñado de cucarachas que se hubieran vuelto locas”.

'La revuelta del pueblo cucaracha', Oscar Zeta Acosta.

Cuando el juicio de San Basilio empezó, Oscar Zeta Acosta no era un mero activista, sino el abogado de los manifestantes y uno de los luchadores de los derechos civiles chicanos más conocidos de la época junto a César Chávez, el líder del movimiento campesino chicano. 

Estaba escribiendo una historia de Los Angeles y esa Nochebuena de 1969 a la que se refiere en su libro se reunía frente a la Iglesia de San Basilio, un formidable dispendio -se habían invertido más de 3 millones de dólares en su construcción- para reclamar junto a tres centenares de  mexicanos americanos que el catolicismo habían dado la espalda a los pobres latinos. 

“Nos hemos comprometido con un objetivo: el retorno de la Iglesia Católica a la comunidad chicana oprimida”, Richard Cruz en 1969.

La manera en que fueron reprimidos daba cuenta de que no se equivocaban…

Querían entrar en la misa de medianoche, enfrentar al entonces cardenal James Francis McIntyre con el descuido de la institución. Eran sobre todo Richard Martínez y un grupo de partidarios de Católicos por La Raza, quienes unían su herencia “azteca” a su fe en el catolicismo. 

No obstante, ¿qué hacía un puñado de policías dentro de la Casa de Dios? Por la fuerza, los mantuvieron fuera; Martínez recuerda los gritos, los chillidos. Los vítores de la gente con sus velas en las manos cantando: “Dejen entrar a los pobres”.

El resultado fueron 20 personas arrestadas en el tumulto, según los archivos de LA Times.

Medio siglo después, el pasado 11 de enero, un ya retirado Richard Martínez y otros antiguos miembros de Católicos por la Raza se reunían en la iglesia episcopaliana de la Epifanía para conmemorar la histórica fecha. Aunque la batalla había empezado algo antes...

Tan radicales como Cristo

Las protestas de Católicos por La Raza habían durado todo el otoño. Formaban parte del gran movimiento por los derechos civiles chicanos que abogaba por la igualdad y el voto y se quejaban de que, al contrario de lo que ocurría con otros grupos cristianos, como los presbiterianos, o los bautistas, los líderes católicos raramente figuraban en las primeras filas de los movimientos de justicia social. 

Habían tratado de reunirse con McIntyre antes, organizado incluso un piquete en la residencia cardenalicia y una vigilia de oración el día de Acción de Gracias. Pero cuando el 18 de diciembre una treintena de miembros de Católicos por la Raza entró por la fuerza en las oficinas del de cardenal, el furioso representante de Dios “para unos pocos” prometió a regañadientes que investigaría lo que fieles y estudiantes reclamaban.

“Fue el primer momento en que un movimiento de jóvenes audaz, descarado y sin miedo se enfrentó a la Iglesia”, profesor Felipe Hinojosa.

Una semana más tarde, seguían sin noticias de McIntyre.

“Nos hemos comprometido con un objetivo: el retorno de la Iglesia Católica a la comunidad chicana oprimida”, anunció el cabecilla de la organización, Richard Cruz, en una conferencia de prensa.

Lo que pretendían, aseguró, era que la institución “se volviera tan radical como Cristo.

Querían reformar la iglesia, pero fueron condenados de cuatro a seis meses de cárcel por intentar entrar en un templo por la fuerza y durante el servicio religioso. Sin embargo, quienes formaron parte de las Protestas de San Basilio creen que su afrenta condujo a cambios en la archidiócesis. 

Un hecho sin precedentes

El cardenal McIntyre se retiró a principios de 1970. Le relevó el arzobispo Timothy Manning, quien poco después se reunión con el grupo chicano y empezó a tomar medidas:

La reunión de fondos para mejoras sociales y educativas fue una de ellas; la creación de un consejo interparroquial formado por todas las iglesias del Este de Los Angeles que lo asesora fue otra. Y un año más tarde, el nombramiento del reverendo ecuatoriano estadounidense Juan Arzube como obispo auxiliar de la ciudad dejó claro que algunos enviados de Dios son un obstáculo y otros una puerta. 

De acuerdo al profesor de la Universidad de Texas, Felipe Hinojosa, especialista en estudios mexicoamericanos y religión, el activismo de Católicos por La Raza fue “el primer momento en que un movimiento de jóvenes audaz, descarado y sin miedo se enfrentó a la Iglesia”.

“Nada como esto había sucedido antes, al menos en Estados Unidos”.

La coalición chicana se disolvió poco después de las protestas contra la guerra de Vietnam organizadas por el llamado Comité Chicano de Moratoria contra la guerra. Tras los violentos enfrentamientos con la policía, tres personas fueron asesinadas, entre ellas el periodista Rubén Salazar. 

“Espero que la energía y el dinamismo que tuvo el movimiento chicano pueda reflejarse en las generaciones que están batallando con estos temas hoy”, dijo Richard Martínez en la conmemoración del pasado sábado 11. 

Según el Pew Reaseach Center, no obstante, el número de latinos católicos ha disminuido un 10% en la última década, mientras que el de ateos ha crecido en un 15%. 

Tal vez hoy más que nunca haya que recuperar el espíritu de las Protestas de San Basilio. ¿Puede un pastor que ignora a sus ovejas más negras ser realmente un pastor?

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