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Flordelis do Santos. Photo: EFE.
Flordelis do Santos. Photo: EFE.

Flordelis y los ‘cincuenta y cinco’: Uno de los casos más sonados de Brasil podría llegar a su final

La predicadora y diputada bolsonarista y nueve de sus hijos serán juzgados por un jurado popular tras el crimen cometido en 2019 contra su esposo, Anderson Do…

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Mayo 16, 2022

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A pesar de su juventud, el pastor evangélico Anderson do Carmo (42) era como un patriarca del Antiguo Testamento llevado al contexto de las nuevas tecnologías: tenía 57 hijos adoptivos, decenas de miles de acólitos, una cuantiosa fortuna y varias colecciones de salmos escritos, dicen, con su propia sangre. Pero, al parecer, su mayor proeza era estar casado con la diputada federal y cantante de gospel Flordelis do Santos, 16 años mayor que él y quien había dado el salto a la política después de convertirse en una afamada predicadora junto a Do Carmo y la “feliz” madre adoptiva de medio centenar de niños de la calle.

Flordelis se había convertido en la mujer más votada del estado de Río de Janeiro con una carrera que presagiaba en política tantos éxitos como los que había obtenido como cantante de gospel -incluso Globo hizo un documental sobre su vida-, pero en la madrugada del 15 de junio de 2019 toda esa aparente felicidad “líquida” iba a secarse en cuestión de horas. 

La pareja había regresado a su casa en Niteroi después de visitar a unos amigos, cuando Flordelis subió a su cuarto mientras Do Carmo aparcaba en el garaje. De repente, se escuchó una ráfaga de tiros rasgando el silencio de la noche y el esposo cayó acribillado por no menos de 30 disparos, la mayoría de ellos de cintura para abajo. 

La diputada declaró que habían intentado robarles y que ella salvó su vida “milagrosamente”. Los periódicos del día del asesinato lo trataron como un “atentado político”; Do Carmo era otra víctima más de un sistema sembradero de magnicidios -y de cosas peores. 

La propia viuda, demacrada y ocultando sus ojos bajo unas gafas de sol, dio un sermón en el velorio de su esposo en donde se refirió a un sueño profético que tuvo uno de sus 55 hijos y que, aseguró, anunciaba la desgracia: vio a Jesús cortando una rosa con una hoz.

“Cuando me lo contó le dije: Dios se va a llevar a alguien de nuestra casa. Ahora ahí está, nuestro pastor”, sollozó ante los 2.500 asistentes al funeral. 

Unas horas después, el hijo biológico de Flordelis, Flávio dos Santos (38), y su hermano pequeño, Lucas (18), fueron detenidos y acusados de haber matado a tiros a su padrastro; la versión del atraco dada por la diputada quedó en agua de borrajas. 

¿Estaba o no estaba implicada ella también en el asesinato de su esposo?

Los investigadores tuvieron que interrogar a decenas de personas -sus hijos adoptivos y sus nietos- y algunos de ellos acusaron directamente a Flordelis de haber sido la instigadora, además de confesar que la relación familiar era todo menos idílica. 

Dos hijos de la pareja afirmaron que Do Carmo había recibido amenazas de muerte e incluso una orden de ejecución. También que tres días antes del asesinato vieron a su madre escribir en un cuaderno: “Romperemos el móvil de Anderson y lo tiraremos desde el puente Rio-Niteroi”.

El teléfono jamás apareció. Una de sus hijas, Marzy, confesó a la Policía que Anderson sospechaba que las amenazas de muerte las recibía de alguien de la propia familia e interrogó a sus hijos uno por uno. Marzy resultó implicada en la muerte de su padrastro; alegó que éste no le daba más dinero ni tampoco le dejaba progresar en la Iglesia y, sobre todo, que había abusado de una de sus hermanas menor de edad. Y no sólo eso, ya había intentado asesinar a Do Carmo antes envenenado su comida. 

El caso se resolvió con diez acusados incluyendo a la propia Flordelis, que mantuvo su inocencia hasta el punto de convencerse que jamás entraría en prisión -”Creo mucho en lo que canto. Y hay una canción que lancé el año pasado que dice Sé que duele, pero Dios lo ve. Dios te va a levantar”, dijo.

El pasado 4 de mayo, tras casi dos años del asesinato de Do Carmo, la Agencia Brasil anunció anunció que la política y sus hijos serían juzgados por un jurado popular.

Flordelis responde por triple asesinato, tentativa de asesinato, uso de documentos falsos y asociación criminalarmada, aunque en virtud de su inmunidad parlamentaria sigue en libertad vigilada -una tobillera electrónica controla todos sus movimientos.

Viuda negra y caritativa

Flordelis do Santos de Souza caló como el ejemplo de una superviviente entre los ciudadanos brasileños en un país donde el ascenso del evangelismo en todos los ámbitos de la vida es imparable y una apisonadora de pluralidad religiosa.

Nacida en Jacarezinho, en una de las favelas más pobres y peligrosas de Río, Flordelis perdió a su padre y a un hermano en un accidente de tráfico cuando tenía 14 años. Trabajaba en una panadería y acompañaba a su madre a la iglesia, donde tocaba la guitarra y empezó a despuntar como cantante. 

Más tarde, Flordelis se casó y tuvo a sus hijos, pero cuando su esposo la abandonó empezó a dedicarse a predicar en las prisiones y trabajó con prostitutas, chavales de la calle y drogadictos para ayudarles a salir del pozo. También se enfrentó a narcotraficantes. 

En 1994, en un rapto de amor maternal, adoptó a 37 niños supervivientes de una matanza en  Río -14 de ellos eran bebés. 

“Una madrugada me despertaron con un ruido enorme en la puerta de casa. Cuando mi esposo y yo abrimos la puerta, nos pegamos un susto al ver a 37 niños y adolescentes desesperados... Fue así como empezó mi historia de adopción. Desde entonces me convertí en madre de 55 hijos, 51 de ellos adoptivos”, solía explicar en sus entrevistas cuando ya se había convertido en una celebridad muy admirada y querida por su labor filantrópica. 

Luego, cuando fundó junto a Do Carmo la Comunidad Evangélica Ministério Flordelis y el Ministerio Ciudad del Fuego, parecía estar llamada a unirse al panteón de los santos. 

La tragedia tiene muchas y muy complejas aristas que se van destapando y abren nuevas preguntas sobre la familia de “los 55” y el tipo de relación que tenían entre ellos y que culminó con 30 disparos en los genitales de Do Carmo. 

Según un testigo del caso, que vivió con la familia durante cinco años en la década de los 90’, tuvo la sensación de que eran una secta que celebraban rituales con sangre y desnudos dentro de casa -otros, incluso, hablan de orgías con sus hijos. 

Sea como fuere, lo cierto es que la vida de Flordelis do Santos, supera con creces el más negro de los telefilmes.

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