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Trump no dividió Estados Unidos. Este país estaba dividido mucho antes de que el magnate de los bienes raíces iniciara su segunda carrera como político. Trump simplemente explotó esas fallas divisorias para su propio beneficio. EFE
Trump no dividió Estados Unidos. Este país estaba dividido mucho antes de que el magnate de los bienes raíces iniciara su segunda carrera como político. Trump simplemente explotó esas fallas divisorias para su propio beneficio. EFE

[OP-ED]: Los seguidores de Trump tienen fundamento para tomarse las críticas personalmente

Según el dicho: “Que uno sea paranoico no quiere decir que lo estén persiguiendo.” De la misma manera, el hecho de que los seguidores del presidente Trump…

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Un encuesta de CBS News/YouGov.com halla que el 85 por ciento de los más acérrimos seguidores de Trump interpretan las críticas del presidente por parte de los medios y del establishment político como ataques contra ellos. Sólo el 15 por ciento considera que las críticas se limitan sólo a Trump. 

“Se lo están tomando muy personalmente, lo cual es asombroso para mí,” dijo el director de elecciones y encuestas de CBS, Anthony Salvanto al locutor de “Face the Nation”, John Dickerson. 

Pero lo que es asombroso para mí es que ese dato fuera una novedad para Salvanto. Siempre es un mal indicio cuando un periodista es el último en darse cuenta de lo que está pasando. 

¿Por qué los acérrimos seguidores de Trump no van pensar que los han difamado, ridiculizado y despreciado cuando los han---bueno, difamado, ridiculizado y despreciado? En los dos años en que Trumo entró en la política, sus seguidores fueron catalogados como llenos de odio, temerarios, racistas, crédulos, tontos y cosas peores. 

Trump no dividió Estados Unidos. Este país estaba dividido mucho antes de que el magnate de los bienes raíces iniciara su segunda carrera como político. Trump simplemente explotó esas fallas divisorias para su propio beneficio. 

Y una de las divisiones más profundas no se basa en la raza, el género ni la clase, sino en el elitismo y los sentimientos de superioridad. No es sólo que la mitad de los Estados Unidos no puede aguantar a la otra mitad. Es que cada bando desprecia al otro. 

Hace años, había un skit en “Saturday Night Live” de un juego dirigido a “tipos ordinarios.” El juego se llamaba “¿Crees que eres mejor que yo?”

Y ¿sabes qué, Estados Unidos? Muchos de tus conciudadanos piensan, de hecho, que son mejores que tú. Mucho mejores.

Es una condición de ambos partidos. Los conservadores piensan que son mejores que tú porque trabajan más, dan más donaciones benéficas, exhiben un mayor patriotismo y van a la iglesia más a menudo. Los liberales piensan que son mejores que tú porque son más comprensivos, les importan más las libertades civiles, hablan más a menudo contra el racismo y la homofobia, y les preocupa más el cambio climático. 

Los que fueron a la universidad y viven en ciudades grandes piensan que son más inteligentes y más sofisticados. Los que pasaron más tiempo trabajando y viven en ciudades pequeñas creen que tienen valores más fuertes y a menudo poseen más don de gentes. 

Este país ya no se siente como los Estados “Unidos”. Es más como 325 millones de personas que viven en el mismo espacio y, de vez en cuando, se encuentran con los otros mientras hacen sus cosas. Y parece que un número mayor de ellos desdeña y desprecia a los que no están de acuerdo con ellos. 

Cuando sugerí en una columna reciente que muchos individuos ya no prestan atención a las noticias porque las encuentran estridentes y mezquinas en su crítica de Trump, un lector respondió que los medios no deben aflojar en, por ejemplo, la cuestión de si hubo colusión entre Rusia y la campaña de Trump sólo porque algunos estadounidenses sean “intelectualmente perezosos” para seguir la historia. 

En los medios sociales, es también común oír burlas de los amargados liberales que afirman--a la luz de los diversos escándalos de Trump--que los que insistieron en la cuestión de los correos electrónicos de Hillary Clinton deberían sentirse bastante tontos. 

La mayoría del tiempo, los elitistas ni siquiera saben qué vulgares suenan cuando desprecian a alguien. 

Consideremos el caso de Chris Falcinelli, quien recientemente colaboró con un artículo en Mediaite, sitio noticioso con foco en los medios. En realidad, Falcinelli alardeó de que “se le ocurrió la idea de que Donald Trump constituye ‘La idea de un tonto de lo que es un tipo inteligente’”. 

Qué bien. Hay que preguntarse cuánto poder mental requirió para llegar a esa conclusión. 

“Trump es la versión más idiota de la inteligencia y la forma más odiosa de la riqueza y el tipo más débil, más transparentemente patético de la fortaleza,” escribió Falcinelli. “Pero de la misma manera que Scrapple es una carne y Milli Vanilli es un número musical, y los Cleveland Browns son un equipo de fútbol americano, Trump es listo y rico y fuerte. Al memos, si uno es tonto.” 

Alguien debe decirle a este genio que, cuando trata de influir en la opinión pública, no es inteligente insultar al público. 

Así es que sí, electores de Trump. Sus instintos estaban en lo cierto. No se trata sólo de su candidato. Se trata también de ustedes.

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