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A slave auction in Virginia.  Rischgitz/Getty Images
Una subasta de esclavos en Virginia.  Rischgitz/Getty Images

De vuelta a las clases con un debate espinoso | OP-ED

Estados Unidos todavía no se ha puesto de acuerdo en cuál es su historia, qué contar y cómo enseñarla.Teorías críticas dividen un ambiente ideologizado.

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El proyecto 1619, una iniciativa lanzada en 2019 por The New York Times para reconstruir el tinte esclavista borrado de la construcción del país, aún sigue hiriendo sensibilidades. Los elogios y críticas -han llegado por igual- a esta revisión histórica ponen de manifiesto la profunda división en la sociedad.

Trump estableció una comisión para atacar el proyecto y animó a contar una historia más "patriótica", además de amenazar con retirar los fondos a las escuelas que usaran el proyecto como material didáctico. Biden cerró la comisión, pero ahora la pelea sigue estado por estado.

Y en el ojo del huracán está la teoría crítica de la raza o CRT. Ésta reflexiona sobre cómo el racismo institucionalizado perpetúa un sistema racial de castas y relega a las personas de color. No se trata de "actos" de racismo o de algunas "manzanas podridas", el racismo forma parte de la ley, la cultura, la educación... en otras palabras, del sistema.

Recientemente, USA Today e Ipsos realizaron una encuesta a padres de familia sobre su parecer en la inclusión de la enseñanza del racismo como hecho histórico en EE.UU. La conclusión principal no sorprende. Los padres quieren que sus hijos aprendan sobre los efectos continuos de la esclavitud, pero no sobre la teoría crítica de la raza (CRT). Y resulta que son lo mismo.

Mientras 8 de cada 10 padres demócratas cree que sus hijos deben aprender sobre racismo y esclavitud, sólo 4 de 10 padres republicanos piensan los mismo. Solo el 37% de los padres blancos están a favor de aplicar la CRT en las escuelas, mientras que la cifra asciende a 83% en los padres de color.

Para unos, la enseñanza de los conceptos de equidad, justicia, racismo, etnicidad e intolerancia son el pago de una deuda histórica y es coherente con la multiculturalidad actual; para otros, lleva a la victimización, al esquema de opresores y oprimidos, y a señalar con el dedo a los blancos.

Según Chalkbeat, 28 estados ya restringieron la aplicación de la CRT en las escuelas, y cualquier clase que se presente como “divisiva” puede ser amonestada.

¿Cómo enseñar la guerra de Secesión?, ¿el Sendero de Lágrimas?, ¿el movimiento chicano? Ante la duda, siempre queda enseñarles a cuestionar, argumentar y reflexionar, si no en la escuela, en la casa.

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