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Verónica Morales tenía 28 años cuando cruzó la frontera como inmigrante, mientras que Nataly tenía 5 años cuando llegó a los Estados Unidos. Foto: Dustin Chambers
Verónica Morales tenía 28 años cuando cruzó la frontera como inmigrante, mientras que Nataly tenía 5 años cuando llegó a los Estados Unidos.

Del Mezquital a Harvard

Conoce el camino que tuvo que emprender la joven mexicana Nataly Morales para llegar a la Universidad de Harvard con el apoyo de su madre, Verónica Morales

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En un avión con destino a El Mezquital (México), Nataly Morales y su mamá, Verónica Morales, recibieron la gran noticia. En su bandeja de correos, Nataly tenía la notificación de admisión que confirmaba haber sido aceptada en la Universidad de Harvard, donde aplica un promedio de 50.000 personas. Sin embargo, solo son aceptados unos 2.000 estudiantes cada año. 

Actualmente, el 12.5% de los estudiantes que conforman la clase 2025 son hispanos.

“¿Te acuerdas, mami?”, le preguntó la joven a Verónica durante la entrevista con AL DÍA.

“¿Te acuerdas que lloramos, que derramamos lágrimas y después nos abrazamos?”, continuó Nataly dirigiéndose a Verónica, quién llevaba una camiseta en la que se leía ‘Harvard Mom’. 

Nataly comenzó sus clases de maestría durante la pandemia, así que ese primer semestre tuvo que tomarlo completamente en línea. En ese entonces, su papá fue diagnosticado con cirrosis terminal. Luego de pasar años sin tener contacto directo con él, Nataly y Verónica decidieron cuidarlo en sus últimos días de vida.

Nataly with her dad riding a horse in El Mezquital, Mexico.
Nataly junto a su papá corriendo caballo en El Mezquital, México. 

El día de su graduación como estudiante de Educación, llevada a cabo el pasado mes de mayo, Nataly decidió rendirle homenaje a su mamá. Frente a las largas escalinatas de Harvard, la joven le puso su toga y birrete a Verónica mientras era grabada por su tía. Nataly subió el video a Linkedin y, enseguida, se volvió viral. 

“Nos graduamos de Harvard, mamá”, decía en la grabación.

Actualmente, la publicación cuenta con 43.346 reacciones y ha sido compartida 720 veces. Desde eses entonces, Nataly ha sido invitada por varias empresas y organizaciones para ofrecer conferencias y charlas a estudiantes latinos interesados en la educación superior. 

“Justo estaba haciendo mi sesión de fotos cuando de la nada pensé en todo lo que mi mamá ha sacrificado y todos los ejemplos que me ha dado para llegar a ser la primera en la familia en obtener una educación universitaria aquí en los Estados Unidos”, afirmó la recién graduada.

On the day Nataly graduated from Harvard, she decided to pin her cap and gown on her mother in honor of the sacrifice and teachings she has received from her mother.
El día en el que Nataly se graduó de Harvard, decidió colocarle su toga y birrete a su mamá en honor al sacrificio y las enseñanzas que ha recibido de ella. 

Nataly supo que quería formar parte del programa de Educación de Harvard tan pronto participó de la conferencia Latina Empowerment and Development, cuyo propósito es motivar y dar a conocer el impacto de las mujeres latinas en el mundo profesional.  La creación de encuentros educativos como estos ayuda a que más jóvenes latinos establezcan redes de conexión y contactos en beneficio de su educación superior.

“Mi mamá siempre ha sido mi inspiración”

El Mezquital es un municipio localizado al suroeste de México, específicamente en el estado de Durango. Tiene más de 40.000 habitantes y 800 pueblos. Pero en el “pueblito” donde nació Nataly quedan unos pocos. De las 3.000 personas que allí viven, Nataly confiesa que una gran parte emigró a los Estados Unidos por necesidades económicas y en busca de mejores oportunidades profesionales y educativas para sus familias. Las estadísticas de Data México aseguran que para el 2020, el 65% de la población de El Mezquital se encontraba bajo extrema pobreza.

La mamá de Nataly también decidió dejar a un lado su vida en El Mezquital para pasar una de las barreras más peligrosa: cruzar la frontera. Lo hizo con 28 años y sin saber inglés; mientras que Nataly era una infante de 5 años.

Desde ese entonces, Verónica ha trabajado durísimo para poder llevar el pan a la mesa. Como muchos inmigrantes en distintos estados, trabaja desde hace 12 años en la industria avícola, también conocida como polleras. Se levanta todos los días a las 4 de la mañana para prepararse y salir a trabajar a la fábrica que queda a unos 5 minutos de su casa en Gainesville (Georgia). Luego de pasar horas procesando pollos, que a veces supera las 10 horas de trabajo, regresa a la casa para hacer las tareas domésticas y volver a la cama a las 8 de la noche, lo necesario para descansar y volver a la carga al día siguiente. 

Según la organización Economy Police Institute, el 50% de las personas que trabajan en el procesamiento de pollos en los Estados Unidos son de origen mexicano y, en su mayoría, inmigrantes. 

“Vinimos a los Estados Unidos porque en El Mezquital estábamos muy pobres. Estábamos buscando más oportunidades para Nataly, para que ella estudiara y saliera adelante”, dijo Verónica en entrevista con AL DÍA. 

Y así ha sido. Desde que Nataly comenzó sus estudios, se ha destacado por su liderazgo e interés en la educación superior. Primero, obtuvo su educación secundaria en la Chestatee High School, en Georgia. Luego, optó por hacer su licenciatura en la Universidad de Georgia del Norte, convirtiéndose en la primera generación de su familia en hacer estudios universitarios. 

Logró viajar a Perú y España como estudiante becada y ser mentora de estudiantes latinos y de primera generación para que pudieran estudiar en el extranjero con todos los gastos pagos.  Pero lo que realmente le cambió la vida fue la práctica que realizó en el Congreso de los Estados Unidos como parte de las iniciativas que lleva a cabo la organización Congressional Caucus Hispanic Institute para incrementar la representación de los estudiantes latinos en el legislativo.

“Fue una experiencia que me ayudó muchísimo y fue maravillosa. Sin embargo, me sentía pequeña y me decía ‘¿qué estoy haciendo aquí?’ ‘¿Qué yo tengo para contribuir a esta institución tan grande de gobierno?’ Yo no sabía cómo hacer networking y no me sentía representada porque en el Congreso la mayoría de nuestros senadores son blancos y ahí fue donde me dio ese miedo y el síndrome del impostor. Pero al tener miedo me di cuenta de que sí tenía la experiencia, que las barreras que he enfrentado son muy valiosas y que tengo que seguir abogando por mi comunidad latina, por mi misma y por no tener miedo de ser en realidad quién soy”, aseguró la joven de 26 años. 

Hace apenas dos meses Nataly culminó sus estudios en Harvard, donde obtuvo una maestría enfocada en la administración educativa y el desarrollo de universidades. Además, completó una certificación en traducción del inglés al español. Aunque antes de obtener el certificado, ya Nataly ayudaba a su mamá a traducir e interpretar lo que le decían en las citas médicas, en los documentos legales y en las diligencias diarias.

“Estoy muy agradecida que durante todo este tiempo, mi mamá me ha hablado sobre la importancia de mantener el español y la cultura. Ella no quiere que se me olvide el español y siento que ha hecho muy buen trabajo. Hasta la fecha, no se me olvida. Cuando tenía 5 años y estaba en kindergarten, el primer reto que tuve es que mi nombre en inglés lo pronunciaban diferente. Al principio yo no le respondía a la maestra porque no estaba acostumbra a escuchar mi nombre de esa forma. Hubo un punto donde yo me frustré, me enojé y le grité a mi maestra: ¡Yo no me llamó así! ¡Mi nombre es Nataly!”, reveló la joven sobre las barreras del lenguaje que enfrentan los English Language Learner (ELL) al llegar al país. 

Nataly tampoco tuvo profesores latinos hasta que llegó a Harvard. Esto significa más de 20 años de educación sin representación latina en un salón de clase. La falta de inclusión y diversidad étnica y racial en las escuelas y universidades también se refleja en las estadísticas a través de los años. Con base a los datos de la plataforma Hispanic Star, solo el 8% de los maestros en los Estados Unidos son latinos. 

“Cuando estuve en Harvard, fue la primera vez que escuché a estudiantes hablar varios lenguajes, incluyendo el español, porque venían de diferente partes del mundo y de Latinoamérica. Y yo decía ‘¡wow, qué bonito!’. Pero esa no fue mi experiencia cuando estudié la licenciatura en Georgia, que varias de las veces donde hablaba español, notaba que otras personas americanas a veces me veían de mala manera. Y esa no fue mi experiencia en Harvard. Era común escuchar a personas conversar en varios idiomas”, añadió Nataly.

La importancia de la educación en la comunidad latina

“Cuando estaba en un día súper estresante en la escuela, siempre me ponía a pensar que si mi mamá pudo arriesgar su vida cruzando la frontera, ¿cómo yo no voy a poder aplicar a una universidad?”, dijo Nataly. 

Tanto para la joven como para su mamá, la educación es prioridad. Lo mismo piensa el 83% de los latinos, quienes ven la educación como un tema medular para su comunidad y familia, según datos tomados de la Hispanic Star. 

Para el 2029, se proyecta que la matrícula de estudiantes latinos consiga un aumento de 14 millones. Actualmente, el 25% de los latinos tienen una educación universitaria, mientras que el 50% de los estudiantes latinos son los primeros en sus familias en ir a una universidad. 

Planes futuros

Próximamente, Nataly lanzará una agencia de consultoría en educación para ayudar a más latinos a acceder a la universidad. También comenzará a ofrecer servicios de traducción y discursos de motivación. 

Para continuar conservando sus raíces mexicanas, Nataly trabajará junto a un grupo de artesanas locales para confeccionar y personalizar las estolas de los vestidos de graduación con detalles referentes a la cultura y tradición de México.

Recomendaciones para los estudiantes latinos

“Que no tengan miedo a pedir ayuda, de hacer networking y de encontrar a alguien en las redes sociales o en Linkedin y decirles: ‘Me gustaría aprender un poco más de tu experiencia con tus estudios’. Un simple comienzo puede llevarte a un lugar como Harvard. Así fue como yo hice. Busqué mentores, busqué personas que ya estaban en Harvard y les pregunté sobre el proceso. Molesté a muchas personas, pero ya me gradué”, contó Nataly entre risas.

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