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“Servimos en la Segunda Guerra Mundial y en Corea, y merecíamos ser tratados con respeto”, Benny Martínez. Foto: apnews.com
“Servimos en la Segunda Guerra Mundial y en Corea, y merecíamos ser tratados con respeto”, Benny Martínez. Foto: apnews.com

Muere Benny Martínez, el icónico activista por los derechos civiles de los latinos en U.S.

El líder mexicano americano ayudó a organizar la histórica reunión con el presidente John F. Kennedy.

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Tenía 85 años años y había dedicado gran parte de su vida a la defensa de los derechos civiles de los latinos estadounidenses. Quizás por eso, dejó este mundo con la tranquilidad de haber hecho todo cuanto estuvo en su mano por una comunidad que ha pasado momentos muy difíciles para alcanzar un estatus de igualdad y visibilidad en este país. 

Benny Martínez falleció el pasado domingo en Olmito, en su Texas natal, de causas naturales y tras haber hecho frente a varias enfermedades, según informó su hija, Loretta Martínez Williams a AP.

Nacido en Goliad (Texas), Martínez asistió a escuelas segregadas para mexicano americanos hasta que su familia se mudó a Houston para que sus hijos “no tuvieran que recoger algodón para vivir”. 

También fue veterano de guerra, sirvió al Ejército de los Estados Unidos como médico en Corea y, al regresar, organizó numerosos boicots y protestas contras las empresas que se negaban a contratar a ciudadanos de origen mexicano americano. 

Como miembro de la Liga de Ciudadanos Latinos Americanos Unidos (LULAC), la organización por los derechos de los latinos más grande del país, luchó para que sus compatriotas pudieran ejercer su voto en las elecciones recaudando fondos.

Dicen que nadie muere del todo hasta que no se le olvida, y no hay duda de que Benny Martínez vivirá por siempre en la memoria de los latinos estadounidenses.

“Servimos en la Segunda Guerra Mundial y en Corea, y merecíamos ser tratados con respeto”, declaró en 2013 a AP. “El tiempo del silencio había terminado”.

La gloria le llegó en 1963, cuando siendo enfermero diplomado, Martínez se unió al abogado de derechos civiles John J. Herrera en la organización de una gala especial de LULAC para JFK durante su viaje a Texas, que tuvo lugar la noche anterior del asesinato del presidente en Dallas. 

Los historiadores coinciden en que aquella fue la primera reunión de un presidente con un grupo latino de derechos civiles.

"No pude estrechar su mano, pero pude extender la mano y tocar su hombro", dijo Martínez. "Al día siguiente, estuve llorando".

Ya retirado, Benny Martínez siguió batallando por mejorar las condiciones de vida de los hispanos, recaudando fondos para becar a los estudiantes y que pudieran acceder a la universidad.

Dicen que nadie muere del todo hasta que no se le olvida, y no hay duda de que Benny Martínez vivirá por siempre en la memoria de los latinos estadounidenses como un ejemplo de compromiso político y social.

“El tiempo del silencio ha acabado”, decía. ¿Quién toma el relevo?

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