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Philip Evans miró por el retrovisor y vio que le seguían. Era ella, la "justiciera" racista. Photo: Cleveland 19 News (screenshot)
Philip Evans miró por el retrovisor y vio que le seguían. Era ella, la "justiciera" racista. Photo: Cleveland 19 News (screenshot)

Era negro y tenía un “cochazo”: Los racistas atacan de nuevo en el aparcamiento de un supermercado

Las comunidades BIPOC tienen un enemigo en común, la estupidez de los supremacistas blancos.

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Philip Evans, afroamericano de 35 años de Solon (Ohio), había salido del supermercado cargado con las bolsas de la compra. Cuando las metía en el maletero del coche, de repente se dio cuenta de que había una mujer apuntándole con su teléfono móvil. 

Evans no quiso darle mayor importancia, pero cuando se dirigía a su casa miró por el retrovisor y vio que otro coche le seguía. ¡Era la misma mujer!

Momentos después, la policía detuvo a este vecino de Ohio. 

Aunque el incidente se zanjó sin problemas y el oficial solo le pidió que colocase la placa temporal del coche en un lugar más visible, Philip Evans ya sabía a quién tenía que agradecerle la sorpresiva aparición de la policía y el terror que sintió - “Es un pensamiento aterrador pensar que no iba a llegar a casa con mis hijos", dijo.

“Espero que lo atrapen”

El nombre de la detective aficionada -y, claro está, racista- no ha trascendido, pero sí sabemos por la policía de Solon lo que ocurrió. 

La mujer llamó al 911 denunciando que había un hombre negro “mirando alrededor” y cargando bolsas de la compra en un “flamante SUV Infinity” (un cochazo, vamos), y que estaba “yendo muy despacio” y “actuando de un modo muy raro”.

Como la mirona no pudo ver la matricula del Infinity, le dijo a la policía que creía que el coche era robado y para hacerse la heroína decidió seguir al “sospechoso”, Evans, hasta que los agentes le diesen caza. 

"¿Para qué quiere que me atrapen? Ella no me vio hacer nada malo", dijo Evans a Cleveland 19 News tras escuchar el audio de la llamada al 911, y afirmó que la gente no debería continuar arrastrando sus prejuicios y que claramente le juzgó por ser negro y tener un buen coche.

El caso de Evans, que ni mucho menos es puntual sino tristemente común, nos recuerda a otro incidente ocurrido en mayo en Nueva York cuando una mujer llamó a la policía para denunciar a un hombre afroamericano que paseaba por Central Park divisando pájaros. 

El vídeo se hizo viral y encendió un debate público en torno al racismo cotidiano que sufren las personas de comunidades BIPOC en Estados Unidos.

También a principios de este año y a causa de las numerosas llamadas al 911 que resultaron ser falsas y racistas, Nueva Jersey creó una ley para impedirlo y ciudades como San Francisco van camino de aprobar leyes similares.

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