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Donald Trump facturó su mitin en Tulsa, Oklahoma, como lanzamiento de campaña, aparentemente esperando un reajuste en un momento en que sus números de encuestas están bajando. Fotografía de Evan Vucci / AP / Shutterstock
Donald Trump facturó su mitin en Tulsa, Oklahoma, como lanzamiento de campaña, aparentemente esperando un reajuste en un momento en que sus números de encuestas están bajando. Fotografía de Evan Vucci / AP / Shutterstock

Tres cosas que aprendimos del desafortunado mitin de Trump en Tulsa

El presidente esperaba volver a la campaña por la reelección con todos los tickets agotados en un estadio en Tulsa. La realidad fue otra muy diferente.

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El presidente estadounidense está teniendo un par de semanas malas, cuando de apreciación se trata. O por lo menos eso nos ha hecho saber.

Desde que la Corte Suprema de Justicia rechazara dos intentos de la Administración por poner fin a las protecciones de personas LGBTQ+ y jóvenes indocumentados (llamados Dreamers) la semana pasada, el presidente ha vuelto al ruedo en su campaña por la reelección para encontrarse con una marea de asientos vacíos en Tulsa, Oklahoma, el pasado sábado.

Tras la decisión de la Corte Suprema, Trump se preguntaba el día viernes en Twitter: “¿No les da la impresión de que yo no le gusto a la Corte Suprema?” Veinticuatro horas después, la impresión sería muy parecida, pero de parte de sus seguidores.

En lo que muchos han considerado un “exagerado regreso” del presidente estadounidense a la campaña, el mandatario no logró llenar una arena con capacidad para 19.000 personas en una ciudad reconocida por ser el “bastión republicano de Oklahoma,” según reportó The Guardian.

Mientras Trump intentaba defenderse llamando a la arena medio vacía “la mayoría silenciosa”, otros, como el ex asesor principal de Barack Obama, Dan Pfeiffer, decían lo que todos pensábamos: “El emperador no tiene multitud.”

Un contraste radical

Las pocas personas que asistieron al regreso presidencial se debieron, en parte, a las advertencias del alto riesgo de contagio por COVID-19 en un evento que, a todas miras, contradecía las recomendaciones de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

Pero también tuvo que ver con la doble retórica política que existe en el país, entre quienes llenan las calles protestando contra el racismo, y quienes aún se mantienen a favor del presidente.

Durante los últimos meses, el virus ha matado a casi 120.000 estadounidenses, ha impactado gravemente el mercado laboral, y ha marcado el tono de descontento generalizado en el país con respecto al gobierno.

Para el presidente, la pandemia es un asunto de juego.

“Las pruebas (de testeo) son un arma de doble filo”, dijo a su pequeña audiencia. “Hemos hecho pruebas a 25 millones de personas. Probablemente son 20 millones de personas más que nadie. Alemania ha hecho mucho. Corea del Sur ha hecho mucho. Aquí está la parte mala, cuando haces pruebas hasta ese punto, vas a encontrar más gente (infectada). Vas a encontrar más casos. Así que le dije a mi gente: ‘¡Desaceleren las pruebas, por favor!’”

Trump también volvió a recurrir a su retórica racista al llamar al virus “Kung Flu” haciendo referencia al origen de la enfermedad en China.

El racismo y la violencia policial consiguen terreno en común

El discurso presidencial también abordó las protestas contra la violencia policial que mató a George Floyd y que decantó los llamados a los recortes presupuestarios de los departamentos de policía a nivel nacional.

Trump fue más allá y volvió a criminalizar a los Latinos en su discurso, argumentando la necesidad de tener policías en las comunidades.

"Es la una de la mañana, y un hombre (el presidente usó la palabra en español) muy malo –usé la palabra en ocasiones– está irrumpiendo en la ventana de una joven mujer cuyo marido está fuera como vendedor ambulante o lo que sea que haga. Y llamas al 911 y te dicen: ‘Siento que este número ya no funcione’”, dijo el presidente.

Con respecto a la comunidad de color, también aseguró haber hecho “más por la comunidad negra en cuatro años que lo que Joe Biden ha hecho en 47 años.”

Un nuevo tipo de activismo contra el presidente

Una de las razones más importantes por las que el mitin presidencial estuvo tan vacío ha sido, según dijo su campaña, porque recibieron más de un millón de solicitudes de entradas que finalmente no fueron presentadas.

Al parecer, fue una movida de jóvenes votantes y adolescentes en la red social TikTok y fanes del K-pop (pop Coreano) quienes comenzaron a difundir la información de registro en los medios sociales junto a notas que animaban a la gente a inscribirse sin intención de asistir, según explicó el Washington Post.

Un día después de que la campaña Trump anunciara el evento, una personalidad de las redes sociales llamada MaryJo Laupp publicó en TikTok un vídeo en el que decía: “recomiendo a todos aquellos que quieran ver este auditorio de 19.000 asientos apenas llenos o completamente vacíos, que vayan a reservar sus entradas ahora y lo dejen ahí solo en el escenario.”

Desde que se publicó el vídeo, ha sido reproducido más de 2 millones de veces.

Sin embargo, la oficina del jefe de bomberos de Tulsa aseguró a los medios que menos de 6.200 personas asistieron al evento presidencial, sin tomar en cuenta a quienes protestaban en su contra a las afueras.

El director de campaña de Trump, Brad Parscale, culpó en parte a estos últimos, llamándoles “protestantes radicales” y culpando a los medios de “una semana de cobertura mediática apocalíptica.”

Sin embargo, y como bien dijo la representante Alexandria Ocasio-Cortez (D-N.Y.), en realidad la campaña fue víctima de una sacudida por parte de adolescentes en TikTok quienes “inundaron la campaña de Trump con reservas de entradas falsas” y quienes le engañaron haciéndole creer que “un millón de personas quería su micrófono abierto de supremacía blanca lo suficiente como para llenar un estado durante COVID.”

“Aliados de la Kpop, vemos y apreciamos sus contribuciones por la justicia”, agregó.

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