LIVE STREAMING
La segunda caravana de migrantes, en su mayoría hondureños, cruzó el día lunes a pie por la parte menos profunda el río Suchiate, que separa a Guatemala de México, en un nuevo intento por continuar su travesía hacia Estados Unidos. EFE/Esteban Biba.
La segunda caravana de migrantes, en su mayoría hondureños, cruzó el día lunes a pie por la parte menos profunda el río Suchiate, que separa a Guatemala de México, en un nuevo intento por continuar su travesía hacia Estados Unidos. EFE/Esteban Biba.

¿Qué está pasando realmente en la frontera?

El tránsito de una caravana de inmigrantes a través de América Central ha sido la comidilla presidencial durante las últimas semanas. ¿Qué es lo que sucede en…

MÁS EN ESTA SECCIÓN

COMPARTA ESTE CONTENIDO:

Entre las declaraciones presidenciales y los verdaderos hechos hay mucha distancia, en especial en la antesala de unas elecciones políticas que podrían definir los años que le quedan a la Administración Trump.

Uno de los asuntos más álgidos para el presidente a la hora de hacer campaña política ha sido siempre la inmigración, y el tránsito de una nueva caravana de inmigrantes en el sur de la frontera ha sido ideal para ello.

¿Qué es lo que está pasando en realidad?

Las verdaderas razones por las que se desplazan los inmigrantes

Desde hace algunos años, un grupo de activistas ha organizado una manifestación en forma de caravana para llamar la atención sobre los altos índices de violencia y pobreza en Centroamérica, pero gracias a la mediatización del gobierno de Donald Trump, la llamada Caravana de Refugiados ha tomado otro color.

Originalmente, el grupo Pueblo Sin Fronteras organizaba un “viacrucis” anual para “visibilizar la crisis de violencia y corrupción en Honduras, El Salvador y Guatemala”, según reportaba Univisión hace algunos meses. El 2018 es el quinto año consecutivo en el que se celebra la manifestación.

Gracias a la respuesta exagerada de Donald Trump, la primera caravana del 2018 logró que unas 50 personas cruzaran la frontera entre Estados Unidos y México, aún cuando la mayoría de ellos decidió quedarse en el trayecto.

Actualmente, otra caravana de alrededor de 3.000 personas se encuentra nuevamente recorriendo el trayecto desde Honduras hacia México y, a pesar de argumentar frecuentemente la violencia y la pobreza a la hora de emprender el viaje, algunos expertos aseguran que “la razón fundamental es porque no tienen nada qué comer” en sus países de origen.

Según explicó Robert Albro, investigador en el Centro de Estudios Latinoamericanos de la American University, a The Guardian, la crisis alimentaria tiene un nexo importante con el cambio climático. “Estamos viendo una inestabilidad climática tremenda que está cambiando la seguridad alimentaria en la región”.

Algunos de los integrantes de la caravana han asegurado que la sequía perenne no les permite producir vegetales ni para comer ni para vender, lo que les ha obligado a desplazarse.

No todos quieren llegar a Estados Unidos

La nueva caravana de migrantes cuenta con un aproximado de 4.000 inmigrantes, de los cuales “al menos 1.700 han aplicado por asilo o refugio en México”, según explicó USA Today.

Asimismo, alrededor de 200 personas se han ofrecido a regresar voluntariamente a sus países si México les proporciona los medios necesarios para ello.

Desde que la caravana despegara el 13 de octubre desde un terminal de autobuses en la ciudad hondureña de San Pedro Sula, el número de participantes ha variado profundamente – de 7.000 reportados en un principio a 4.000 a mitad de trayecto – en especial por las severas condiciones que implica la jornada, enfermedades y el cansancio generalizado, así como también la opción que han conseguido muchos de quedarse en algunas regiones del trayecto.

No vienen a atacar ni a invadir

Para argumentar su retórica – y ganar votos en el proceso – el presidente Donald Trump ha insistido en que la caravana cuenta con “muchos miembros pandilleros y malas personas”, e incluso ha asomado la posibilidad de que personas de Oriente Medio estuvieran dentro de la procesión.

Su decisión fue entonces la de enviar 5.200 soldados a la frontera, que se sumarán a los 2.100 miembros de la Guardia Nacional que se encuentran entre Texas, Nuevo México, Arizona y California desde el mes de abril.

La Caravana no está cerca de la frontera

Durante el día martes, los inmigrantes se encontraban a 1.600 km de la frontera estadounidense (es decir, a semanas de caminata), específicamente en el pueblo de Juchitán de Zaragoza en Oaxaca, desde donde transitarán hacia el pueblo de Ixtepec en los próximos días.

Según los coordinadores de Pueblo Sin Fronteras, la meta final será Tijuana, pero no se ha hablado de intentar “invadir” Estados Unidos o cruzar la frontera por la fuerza.

Por su parte el Comisionado de Aduanas y Protección de Fronteras, Kevin McAleenan, aseguró a los medios que las nuevas tropas enviadas por el presidente no utilizarán la fuerza contra los inmigrantes y que su función se reducirá a “proveer apoyo a los agentes de la Patrulla Fronteriza”.

La respuesta gubernamental es una estrategia infundada

El gobierno de Donald Trump ha decidido “enfrentar” a una caravana pacífica de inmigrantes con alrededor de 7.200 unidades militares – el equivalente a las tropas estadounidenses actualmente presentes en Irak (5.200) o Siria (2.000), según explicó el Washington Post – y la posibilidad de un enfrentamiento de cualquier tipo es inverosímil.

Una vez más, el sistema de desviar la atención de los temas realmente importantes (el asesinato de un periodista saudita, el fracaso de la reforma fiscal, la amenaza contra la asistencia de salud o las elecciones de mitad de período) es puesto en marcha, mientras en la frontera nada sucede en realidad.

00:00 / 00:00
Ads destiny link