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Brother Andrew McCarty leads celebrants in a closing prayer at a posada on Dec. 19. Photo: Emily Neil / AL DÍA News
Brother Andrew McCarty leads celebrants in a closing prayer at a posada on Dec. 19. Photo: Emily Neil / AL DÍA News

Las posadas: Una importante tradición navideña que también se celebra en Philly

La historia que se narra a través de las posadas, una tradición navideña que se practica en los países de toda América Latina, se ha vuelto especialmente…

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El grupo de 12 se encontraba de pie, sosteniendo candelas alimentadas por baterías,cubiertos con abrigos, y divididos por una puerta cerrada. Varios de ellos se apiñaron en el corredor de una casa en Frankford, y otros se adentraron en la sala cálida donde en la esquina reinaba un adornado árbol de Navidad.

El escenario era el de la Filadelfia de hoy, en una noche fría de la semana antes de Navidad, pero la historia representada en ese breve instante por los allí reunidos se ha repetido durante miles de años.

No sean inhumanos

Dennos caridad

Que el Dios de los cielos

Se lo premiará

Los que se encontraban fuera, cantaban la parte de los viajeros cansados, María y José. El grupo que se encontraba dentro hacia lo propio con la parte de los posaderos en Belén, que rehusaron a darle posada a la pareja, hasta que finalmente eeconocen a María y José como la Familia Sagrada que en la narración bíblica espera el nacimiento de Jesús, el hijo de Dios.

Los celebrantes en Kensington, dirigidos por el Hermano Andrew McCarty –un Franciscano capuchino del Padre Pío Center en Kensington–, y Carmen Hernández, quien también trabaja con ese centro, entraron a la casa para compartir alimentos mientras rezaban, cantaban villancicos, y leían historias de la Biblia sobre el nacimiento de Jesús.

Las posadas navideñas han sido una tradición en Latinoamérica durante siglos, en forma de procesiones y celebraciones que se realizan del 16 al 24 de diciembre, la víspera de Navidad. Aunque se practican principalmente en México y Centroamérica, existen costumbres similares en otros países, solo que tienen diferente nombre. En Puerto Rico se les denomina ‘parrandas’ y en Colombia ‘novenarios’, en los que los celebrantes y miembros de la comunidad realizan procesiones por las calles pasando de una casa a otra hasta que descansan y encuentran posada en algún hogar, donde todos se reúnen para comer tamales y otros platos típicos navideños.

El ambiente es festivo, pero la historia que narran las posadas es la de la búsqueda desesperada que realizaron María y José para encontrar refugio en su camino antes de que Jesús naciera, según relata la Biblia. La pareja había viajado de Nazaret a Belén para registrarse en el censo ordenado por el emperador romano y uno por uno, les negaba posada, mientras ellos continuaban tocando una puerta tras otra, hasta que les ofrecieron un espacio para descansar en un establo.

Una historia de huida y lucha, que a mucho, a día de hoy, le resulta de lo más familiar.

Puertas cerradas

La conmemoración de este pasaje de la historia de la Navidad se vuelve más emotivo cuando se ve desde el contexto de muchos migrantes y refugiados que en la actualidad viajan en busca de refugio y seguridad.

“Creo que [el mensaje de las posadas] es tan importante hoy como ayer. Probablemente aún más. Y creo que, de nuevo, es parte de nuestro llamado en la Iglesia para ofrecer esa posada, para ofrecer refugio, para ofrecer ese hogar, ese espacio –a veces es físico, pero otras es emocional o espiritual–”, dijo el hermano Andrew McCarty, quien trabajó con Hernández y otros miembros de la comunidad este año en la coordinación de las posadas. Estas son las primeras de este tipo organizadas por el centro desde que se estableció en Kensington en agosto de 2017.

Por su parte, Hernández aseguró que, aunque el mensaje de las posadas conecta con la situación de los inmigrantes centroamericanos que viajan a la frontera entre México y los EE. UU., la tradición es un recordatorio de que “siempre ha habido refugiados y, muy especialmente, personas que no tienen hogar”.

“Es un momento de reconocer que, igual que María y José fueron pidiendo y se les denegó,  hay muchas personas que están pasando por eso, incluyendo la situación de los inmigrantes en este momento”, señaló.

Hernández, quien en años anteriores había participado en las posadas en el vecindario con las congregaciones de San Joaquín y de la Madre Dolorosa, antes de que cerraran esas iglesias, dijo que poner en práctica la tradición también es una forma para conservar su cultura como puertorriqueña, así como otras culturas latinoamericanas, dentro del contexto de una celebración religiosa.

“Es bueno que mantengamos las costumbres y tradiciones para las generaciones venideras, que sepan que aún viviendo en este país, podemos mantener nuestra cultura y las maneras de expresar nuestra cultura en nuestra religión”, dijo ella.

La creación de una comunidad

Tanto para Hernández como para McCarty, las posadas que se realizan en Kensington son una forma poderosa de unir a los miembros de la comunidad, ya que las visitas a los hogares de diferentes miembros de sus respectivas congregaciones ofrecen una manera más íntima de unirse unos con otros.

Esta idea de cultivar los lazos entre los miembros de la comunidad y los interesados también fue una parte central de otra posada en Philly, de formato más secular, celebrada el 17 de diciembre al otro lado de la ciudad –en South Philadelphia Free Library– y organizada por la biblioteca, el Consulado de México en Filadelfia y el tercer distrito del Departamento de la Policía de Filadelfia.

Renee Pokorny, supervisora de biblioteca en South Philadelphia, señaló que la gran presencia del público en esta posada anual se debía parcialmente a un esfuerzo por “integrar otras tradiciones festivas y hacerla más inclusiva”.

La reunión incluyó una narración bilingüe de historias sobre ‘How the Grinch Stole Christmas’, seguida por una entrega de regalos por Santa Claus y tazas de chocolate caliente. Algunas familias se trasladaron hacia las puertas de la biblioteca para dividirse en dos grupos y representar la búsqueda de posada de María y José, en español, que los celebrantes cantarían días más tarde en Kensington.  

Alicia G. Kerber-Palma, directora del Consulado de México en Filadelfia, le dijo a AL DÍA que la tradición ancestral de las posadas también tiene relevancia en la actualidad debido a su idea de abrir la puerta a quienes no tienen nada”.

“Yo creo que, en este momento, ese mensaje es muy válido, ya que hemos visto que, no solamente en Estados Unidos, sino en muchas partes del mundo hay muchos refugiados o mucha gente solicitando asilo, dijo Kerber-Palma.

“Y en estas fechas, pues que mejor que poder abrirle la puerta a quienes no tienen (nada)”.

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