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Ninguna sociedad es justa e igualitaria si no es sostenible. Vía: Sin Etiquetas.
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Queers x Climate: De colectivo vulnerable a agente de cambio

La comunidad LGBTQ lleva años luchando por sus derechos y ahora también por la naturaleza. ¿Se convertirá la bandera arcoiris en el emblema de un futuro más…

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Movimiento tanto social como político, si algo define al colectivo LGBTQ+ es la palabra “cambio”. Desde mediados de los años 60’ con los disturbios de Stonewall -aunque podemos rastrear su lucha incluso en el mundo antiguo- han hecho frente a la discriminación y la violencia del sistema patriarcal y el capitalismo agresivo, basado en la ley del más fuerte y en la explotación de las personas y los recursos en beneficio de unos pocos.

Raza, clase y género, dice el feminismo interseccional, no son cajones estancos. Y cuando le sumamos el cambio climático el resultado es que quienes más lo padecen son quienes menos tienen, y quienes menos tienen no son ni blancos, ni ricos, ni hombres heterosexuales. 

Por eso surgió Queer x Climate (QxC), una ONG internacional con sede en México con una máxima: Ninguna sociedad es justa e igualitaria si no es sostenible.

“Las minorías son los primeros grupos en ser marginados en momentos de crisis”, dice Diego de León, el presidente de esta joven organización creada meses antes del COP25 que enarbola la bandera arcoiris para luchar contra el cambio climático. 

“En tan solo una década, la escasez de recursos provocada por el cambio climático aumentará el número de conflictos socioeconómicos y políticos, resultando en un severo revés para los logros en Derechos Humanos obtenidos en los últimos años”, añade. 

Si bien para De León, más allá de sujetos vulnerables, los miembros del colectivo LGBTQ+ pueden ser agentes de un cambio de conciencia a nivel global y este cambio empieza por cada uno de nosotros. No solo en los productos que consumimos, sino en la forma en que lo hacemos. 

“Las minorías son los primeros grupos en ser marginados en momentos de crisis”

“De acuerdo con estudios recientes, tan solo en América del Norte la población LGBTQ+ posee el poder adquisitivo equivalente a un billón de dólares. Debemos orientar nuestro poder como consumidores hacia el desarrollo bajo en emisiones y ser capaces, ante el titubeo del sector público, de movilizarnos y tomar acciones climáticas ambiciosas que coadyuven a lograr las metas del Acuerdo de París”, asegura.

Lo que significa que QxC realizará acciones propias y dará visibilidad a quienes, en el seno del movimiento, son parte de este combate contra el cambio climático. 

“Buscamos desestigmatizar a la comunidad por medio de la presentación de su trabajo y dar ejemplos inspiradores”, suscribe el activista, a la vez que emplean “los espacios justamente ganados para fortalecer otras agendas apremiantes para la comunidad”.

Proteger la “bio-diversidad”

La curva de desigualdad de Kuznets dicta que cuanto más rico es un país, más crece la desigualdad, hasta un punto en que comienza el descenso. Algunos sociólogos y economistas, cuenta Diego de León, comparan esta misma curva con el deterioro medioambiental, llegando a augurar, en base a países como los nórdicos, que este crecimiento de riqueza y mayor degradación ecológica tiene su punto de inflexión.

No obstante, para el presidente de QxC este tipo de generalizaciones son muy complejas e imposibles de predecir:

“Desafortunadamente, en el mundo se vive un revés del progreso social debido a un alejamiento de los gobiernos progresistas de quienes se han visto afectados por las reformas políticas y sociales. Esto ha exacerbado el conservadurismo y le nacionalismo, que ha tenido un grave impacto en el multilateralismo; prueba de ello, es el fracaso de la COP25”.

Por ello, están convencidos de que son las ONGs las que deben encontrar maneras de hacer avanzar las agendas progresistas, apelando no a la buena voluntad de la gente, sino con acciones. 

Que, en su caso, darán a conocer durante todo 2020. Aunque ya hayan adquirido algunos compromisos…

La investigación sobre cómo afecta el cambio climático a la comunidad LGBTQ es uno de ellos.

“Estamos recopilando los trabajos científicos, literarios y periodísticos que existen sobre la relación entre la comunidad LGBTQ+ y el cambio climático. Algunos de los documentos que hemos encontrados hacen referencia al impacto de la contaminación del aire en las poblaciones LGBTQ+, que son mayormente urbanas”.

Así como la vulnerabilidad de las personas trans, que sufren mayor discriminación, especialmente en desplazamientos humanos causados por el cambio climático:

“Nuestra comunidad, al no poder tener acceso pleno a sus derechos económicos y sociales, enfrentan mayores problemas para acceder a servicios médicos durante catástrofes y las personas trans son víctimas en mayor medida de abuso psicológico, físico y sexual”, concluye de León. 

Recién llegados de la COP25, donde participaron como observadores, QxC dará mucho que hablar en los próximos meses. Dejando una cosa clara: como decía Kate Millet, lo personal es político. Y lo político, añadimos, es ecológico. O no es.

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