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 Pocos personajes como Frida Kahlo reúnen las características para convertirse más que un ícono en un hito. Foto; Depositphotos
 Pocos personajes como Frida Kahlo reúnen las características para convertirse más que un ícono en un hito. Foto: Depositphotos

Frida Kahlo: El hito de su incalculable valor

La casa Sotheby's subastó un cuadro de Frida Kahlo por un precio histórico. El hito que aún nos sigue sorprendiendo.

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¿Qué hace que un artista se convierta en una figura de culto? ¿Que sus obras pasen de los museos y las galerías a ser parte de los objetos cotidianos, que su historia y su imagen se repita una y otra vez, que su figura se convierta en un icono de la cultura popular? ¿Qué hace que su historia de amor y sufrimiento se convierta en un referente de una época, de un país, de un continente? Pocos personajes como Frida Kahlo reúnen las características para convertirse, más que un ícono, en un hito. 

Cuando hace unas semanas se conoció la noticia de que el autorretrato de la artista mexicana “Diego y yo” se había convertido en el cuadro de un artista latinoamericano en ser vendido por el precio más alto -$34.9 millones-, el mundo del arte volvió la vista una vez más sobre esta mujer que supo reflejar el dolor y el sufrimiento de un modo bello y desgarrador.

El cuadro fue comprado por el coleccionista argentino Eduardo F. Constantini, fundador del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), donde desde 1996 se exhibe otra obra de la artista: ‘Autorretrato con chango y loro’, de 1942. Según informó Sotheby’s, la pintura hará parte de la colección personal de Constantini. 

‘Diego y yo’, pintada en 1949 y que ya había sido vendida en la misma casa de subastas en 1990, fue la primera de un artista latinoamericano en alcanzar el récord del millón de dólares. En ese momento fue vendida en $1.4 millones. Después, pocos han logrado superar la barrera del millón. 

En la lista de los cinco artistas latinoamericanos mejor vendidos en subasta, cuatro son mexicanos y contemporáneos a Frida: Diego Rivera, famoso muralista y esposo de Kahlo; el costumbrista Rufino Tamayo, que tiene la influencia de su tiempo aunque trató de alejarse del activismo político de sus colegas de la época, y Alfredo Ramos Martínez, considerado padre del modernismo mexicano. El quinto en la lista es el cubano-chileno Mario Carreño.  

 

Dolor y pasión
 

La vida de Frida Kahlo está cruzada por el dolor. Cuando tenía 18 años fue atravesada por una vara del bus en el que viajaba y los daños en su cuerpo la hicieron someterse a dolorosos tratamientos y cirugías. También pasó largos periodos de convalecencia sin poderse mover. Allí en su cama, con un caballete hecho para que pudiera pintar acostada, fue donde perfeccionó su técnica. Se pintaba a ella misma, pintaba el reflejo que veía en el espejo colocado sobre su cama. 

Ella misma se convirtió en inspiración y en lienzo. Sus pinturas reflejaban lo que estaba pasando en su vida, el dolor y los procesos de reconstrucción de su cuerpo, su lucha revolucionaria, la política y el mexicanismo propios de la época, pero también el amor y los tormentos que fueron la constante en su relación con el muralista Diego Rivera, 21 años mayor que ella.

Sus relaciones con otras mujeres, como la cantante Chavela Vargas o la fotógrafa Tina Modotti, nunca fueron un secreto. Su fuerza y ambivalencia son parte fundamental del mundo surreal que creó a su alrededor. Y el autorretrato ‘Diego y yo’ viene con toda esa carga de pasión y dolor. Diego en su frente, marcado en sus pensamientos y en su piel, las lágrimas en sus ojos son el reflejo de un amor tortuoso admirado por muchos, pero problemático en esta época de toma de conciencia de las relaciones tóxicas y empoderamiento femenino, ese mismo del que ella se volvió símbolo. 

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