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Ainissa Ramírez
Ainissa Ramírez, autora de Archemy of Us, y la misión Demo-2. 

Elon Musk va a privatizar el espacio y debería preocuparnos

La científica Ainissa Ramírez ha publicado Alchemy of us, un libro sobre el pasado y futuro de los inventos y sus inventores que nos exhorta a cuestionar su…

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El pasado sábado contemplamos con expectación cómo Elon Musk logró lo que lleva años anunciando: su empresa, SpaceX, ha colocado a dos astronautas en órbita, lo que significa que muy probablemente Estados Unidos dejará de depender de las Soyuz rusas y, sobre todo, que estamos mucho más cerca de la colonización de Marte. O las empresas privadas lo están. Pero, ¿alguien ha pensado en las implicaciones éticas que comporta?

Experta en Ciencia e Ingeniería de Materiales, Ainissa Ramírez no deja de hacerse preguntas. Cuestionar el impacto de un invento, afirma, debería ser parte de la responsabilidad de un científico y lo hace en su último libro, Alchemy of us, donde conecta el pasado y futuro de las innovaciones y nos invita a acortar la distancia que nos separan con esos supuestos “grandes genios” cuyos equívocos, por otro lado, supusieron a su vez grandes avances. 

“Mucha gente no se siente conectada para nada a la ciencia y eso es lo que pretende el libro, crear una conexión entre la ciencia y la sociedad para mirar al pasado y prepararnos para lo que suceda en el futuro”, dice Ainissa. 

Aunque en ocasiones la ética de estas innovaciones quedó en un segundo plano o tuvo consecuencias fatales sobre las que Ramírez arroja luz. 

“Existen historias como la de Polaroid, que en los años 60 y 70 creó la fotografía instantánea y hoy sigue encantando a los fanáticos de la fotografía, pero cuyo invento fue utilizado como herramienta de opresión en Sudáfrica”, explica la científica, que advierte que en una época donde las personas están más interesadas en los mitos que en los hechos es necesario “crear nuevos mitos” a partir del pasado para que sientan que pueden “crear, innovar y hacer preguntas sobre la IA o los coches sin conductor” y qué consecuencias podría tener, por ejemplo, el uso de un algoritmo que marque cierta ruta para su pasajero. 

“La mayoría de los grandes inventos han surgido de la prueba y el error y cuando nos acercamos a la vida de los inventores vemos que no eran tan diferentes a nosotros”, añade Ramírez.

Accidentes MUY útiles

Sin ir más lejos, la historia de Edison, que inspiró el inicio de este libro y de otro inventor más que fue eclipsado por la historia: William Wallace.  

“Cuando pensamos en la bombilla y en Edison y en cómo se inspiró para crearla, muchos desconocen la existencia de William Wallace. Edison visitó a Wallace en Connecticut porque éste había creado un modelo de luz eléctrica muy brillante -antes sólo existían las velas o la lámpara de gas-, y cuando Edison vio el invento, le dijo a Wallace: “I think I can beat you”. Regresó a Menlo Park y creó la bombilla. Así que William Wallace también fue un catalizador del invento”, cuenta. 

Otras veces estos inventos han servido para reconfigurar la sociedad y crear vínculos, aunque los propósitos no fueron tan nobles.

El acero es uno de los grandes inventos que ha hecho que nuestro mundo sea como es y gracias a él se pudo crear una vía férrea -antes se hacían de madera y hierro y al cabo de poco tiempo debían cambiarse- y un sistema de circulación que permitió conectar a la sociedad. Pero la finalidad era animar a las personas al consumo, sobre todo en Navidad; los industriales necesitaban vender el exceso de producción que había propiciado la Revolución Industrial”, sostiene Ramírez, y nos pone sobre la pista de uno de los inventores del acero, Henry Bessemer, un industrial británico que en plena guerra necesitaba dinero para comprar municiones, pero sólo descubrió el acero cuando la contienda hubo terminado, así que acabó siendo el material con el que se hicieron las vías del ferrocarril. 

“Fue por accidente. Nuevamente, lo que vemos es un tipo de enfoque pinball y que Bessemer no sabía nada sobre el acero cuando empezó a investigar y eso no lo detuvo”, concluye. 

¿Qué derivas sociales y políticas podría tener dejar la exploración de Marte en manos de las empresas privadas? ¿Somos corresponsables de la extracción de recursos de otros planetas o de la propia Luna? ¿Podemos confiar en empresarios como Musk, subido en ciertas atalayas de invencibilidad y que incluso abandó el mismo grupo que fundó para defender la ética en la IA?

La ciencia, la tecnología y los supuestos avances no son ajenos a la ciudadanía y libros como Alchemy of us nos exhortan a ejercer nuestro derecho a preguntar igual que a ellos, visionarios y científicos, a ejercer su deber de darnos respuestas.

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