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Los movimientos cristianos en Estados Unidos han estado históricamente unidos a la lucha por los derechos civiles. Photo: La Raza.
Los movimientos cristianos en Estados Unidos han estado históricamente unidos a la lucha por los derechos civiles. Photo: La Raza.

La Iglesia Marrón, un activismo cristiano para la “comunión” de los latinos en U.S.

Desde el fraile Antonio de Montesinos que predicó contra de la conquista española a la lucha de César Chávez por los derechos campesinos, la fe y la justicia…

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La religión ha tenido un peso histórico dentro de la sociedades, y aún lo tiene. Tanto que incluso en estas últimas elecciones se ha escrito mucho en torno al creciente poder de la comunidad latina evangélica como un sector indeciso que podía hacer girar la balanza, o analizando la pérdida de terreno de los latinos católicos, que siguen siendo un 47% de toda la demografía hispana. 

Sin embargo, más allá de cuestiones de campaña, la Iglesia ha sido un actor preponderante en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos y en su construcción identitaria.

Como asegura Robert Chao Romero, autor de Brown Church, que repasa los 500 años de historia en que la justicia social, la herencia y el cristianismo han ido de la mano, aunque reconozca que muchos jóvenes universitarios hoy se sientan perdidos al intentar conciliar su fe con su activismo. 

Es por ese motivo que Chao, de origen asiático-americano y profesor de estudios chicanos de UCLA, decidió escribir Brown Church, para intentar explicar a esos jóvenes que “se sienten en la frontera espiritual”, que el cristianismo, al igual que la latinidad, no es monolítico, y que hay otra historia que jamás se cuenta acerca de los latinos creyentes que impulsaron cambios en América Latina y los Estados Unidos. 

"Nos importa la justicia. Nos preocupamos por nuestras comunidades. Queremos dedicar nuestras vidas a esos temas, pero también queremos capturar la plenitud de nuestros antecedentes culturales. Sí, tenemos ancestros españoles, pero también tenemos ancestros indígenas", dijo el académico. "No sólo vamos a asimilar".

En el libro, Chao Romero se remonta al año 1511, cuando el fraile dominico Antonio de Montesinos predicó su aguerrido sermón condenando la conquista española en una iglesia de paja, el último domingo antes de la Navidad. Al igual que lo hiciera otro sacerdote a mediados de la década de 1850, quien desafió la opresión esdounidense en el suroeste de Estados Unidos. 

También César Chávez, que fusionó símbolos y prácticas religiosas como el ayuno, la peregrinación o la imagen de la Virgen de Guadalupe con la enseñanza social católica mientras lideraba a la lucha de los trabajadores agrícolas en el país. O el movimiento santuario de los 80’, que unió a sinagogas e iglesias para dar refugio a los migrantes que huían de la violencia en América Central. 

Si Jesús, dice Chao, estaba al lado de los oprimidos y era el “Salvador de Galilea”, sus ideas son lo opuesto a la segregación. Por ello, “necesitamos una identidad social que capture nuestros corazones por la justicia y la plenitud de nuestro trasfondo cultural", concluye. 

La teología marrón de la que hace alarde el libro se extiende desde lo latino a lo universal, tratando de crear puentes entre quienes abrazan la fe para ampliar una urgente interpretación cultural, histórica y espiritual que deje de ser fronteriza. 

Por que la Iglesia Marrón, asegura Chao, es la Iglesia de Todxs.

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