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Foto: Oscar Pérez - El Espectador.com
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La tercera parte de Colombia hace simulacro de cuarentena

Ante el crecimiento acelerado del COVID–19 en Colombia, la alcaldesa de Bogotá y varios gobernadores tomaron una decisión progresista: un simulacro de…

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El primer caso de COVID–19 llegó a Colombia el 6 de marzo, se trataba de una viajera proveniente de Italia. Desde entonces el número de casos confirmados ha crecido notablemente, a la fecha, van 102 casos confirmados, que con certeza seguirán subiendo.

La respuesta de la alcaldía de Bogotá fue más eficiente que la de la Nación: el gobierno nacional siguió permitiendo la entrada del extranjero durante 16 días más (el cierre definitivo de entradas internacionales se hará efectivo el lunes 23 de marzo), lo que hizo posible la entrada de más pacientes positivos para COVID–19 y acelerado su contagio en el país.

La alcaldía de la ciudad, por el contrario, fue mucho más eficiente adoptando medidas para disminuir la velocidad de contagios e interacciones entre personas (medidas como instalar ciclovías permanentes para alentar el uso de bicicleta en vez del transporte público habitual, desarrollar planes de contingencia en los hospitales para ampliar su capacidad mucho antes de que se saturen y organizarse con mujeres microempresarias para que fabriquen tapabocas que luego desinfecta, distribuye y utiliza la Secretaría de Salud).

En adición, varias instituciones como universidades han sido solidarias ordenando la realización de clases en modo virtual –aún antes de que el Presidente Iván Duque decretara el cese de las clases presenciales en todos los colegios públicos y privados del país– y ofreciendo sus laboratorios para apoyar las labores diagnósticas del Instituto Nacional de Salud.

A pesar de esto y de que buena parte de la población ha tomado la decisión de adoptar medidas de distanciamiento social antes de que lo impusiera el gobierno, Colombia – como buena parte del planeta– sigue estando atrás en la lucha contra el COVID–19.

Como una medida para prever y evitar la crisis, Claudia López, la alcaldesa de la ciudad de Bogotá, tomó la decisión de llevar a cabo un simulacro de cuarentena que empezó hoy, viernes 20 de marzo, y se extenderá hasta el final del lunes 23 de marzo.

Esta medida, que por su carácter pedagógico parece ser única en el mundo, busca desacelerar el contagio del virus y entender qué medidas de contención económica y social que tendrán que adoptarse cuando sea necesaria una cuarentena más prolongada, como las que estamos viendo en este momento en las ciudades europeas. 

A la medida adoptada en la ciudad de Bogotá se unieron los departamentos de Cundinamarca, Meta, Boyacá y Santander, con lo que el simulacro de cuarentena afectará a más de catorce millones de personas, un poco más de la tercera parte de la población, en un país con 48 millones de habitantes.

Un choque de trenes

En medio de la crisis sanitaria y económica que se cierne sobre Colombia, ha sido muy evidente el choque de fuerzas entre la alcaldesa de la capital de Colombia, Claudia López, y el Presidente, Iván Duque.

López siempre ha estado en abierta oposición al presidente y pese a que durante la primera rueda de prensa en que anunció sus planes para el simulacro también dijo que se realizaría en coordinación con el Gobierno Nacional, al día siguiente Duque sacó un decreto que puso en duda su realización.

El decreto 418 de 2020 busca centralizar en el Presidente de la República los esfuerzos de contención de la epidemia, poniendo sus disposiciones por encima de las de cualquier gobernador o alcalde, obligando a alcaldes y gobernadores a obtener autorización del Ministerio del Interior para la adopción de cualquier medida, so pena de ser sancionados.

La reacción de la población civil contra el presidente fue contundente, en un contexto en que su imagen ya estaba fuertemente lastimada tras las protestas ciudadanas del año pasado. En redes sociales muchos ciudadanos se manifestaron a favor de las medidas de la burgomaestre, incluso si no podía llevarse a cabo el simulacro oficinalmente y exigiendo que se tomaran medidas más contundentes para proteger el país, en la noche del 18 de marzo las cacerolas volvieron a sentirse en varias ciudades de la nación.

Finalmente, el día de ayer el presidente se vio obligado a cerrar los aeropuertos internacionales a partir del lunes 23 de marzo y a permitir la realización del simulacro; con lo que el pulso acabó con un punto a favor de Claudia López.

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