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Al pulso de los enfermeros latinos

De la decana de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Pensilvania a la presidenta local de la Asociación de Enfermeros Hispanos en Filadelfia, la…

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En preámbulo a la celebración de la semana nacional de los enfermeros en EE.UU. del 6 al 12 de mayo, AL DÍA News habló con una variedad de latinos que están dejando huella en este campo del cuidado de salud en el que los hispanos representan apenas el 3,6 por ciento de entre unos cuatro millones de enfermeros registrados en la nación

 

Antonia Villarruel

Antonia M. Villarruel es decana de la Escuela de Enfermería de la Universidad de Pensilvania, considerada la mejor de su tipo en EE.UU.

“He heredado una escuela con una tradición de excelencia”, dijo Villarruel, quien tomó cargo en julio pasado. “Nuestro objetivo es trabajar con facultad y estudiantes para determinar en donde podemos tener mayor impacto para mejorar el cuidado de salud a nivel local y global”.

Sobre la cantidad de estudiantes latinos de enfermería en su departamento, dijo que aunque no es suficiente, es muy buena para una institución del Ivy League. 

“No hay solo uno o dos estudiantes en cada clase. Hay cinco, diez… de manera que la gente no se siente aislada”, dijo Villarruel, quien recordó sus tiempos de formación académica. “A lo largo de mi carrera en enfermería, fui probablemente la única latina en mi clase, desde mi ‘baccalaureate’, a la maestría, al doctorado”.

Sobre los retos de la representación de los latinos en escuelas de enfermería, mencionó la falta de desarrollo del interés en el estudio de ciencias entre jóvenes hispanos. Por otra parte, la disponibilidad de programas vocacionales y técnicos en el campo de la salud, los cuales para algunos latinos pueden parecer opciones más viables que la escuela de enfermería. Además, existen ideas erróneas entre la población general sobre lo que las enfermeras realmente hacen y que va mucho más allá de tomar órdenes de doctores. 

“Una de las ideas errónea que la gente tiene sobre las enfermeras es que son solo hacedoras cuando son líderes y pensadoras”, dijo Villarruel. “Somos guardianes de pacientes, familias y hospitales. Somos promotoras de salud en la comunidad y somos líderes en el sistema de salud”.

Entre las mayores contribuciones de Villarruel, está su trabajo en la investigación y desarrollo de intervenciones para reducir los riesgos relacionados a la actividad sexual entre jóvenes latinos, las cuales han sido implementadas en EE.UU., Puerto Rico y México. 

Por otra parte, este mes se llevó a cabo en Penn el Simposio de Enfermeros Latinos, organizado por estudiantes hispanos de la institución, y el cual contó con unos 100 participantes de distintas partes de la nación.

“Ellos querían reunir a enfermeros latinos y estudiantes para ayudarles a aspirar a ser lo que quieran ser”, dijo Villarruel. “Para nuestros estudiantes, fue muy bueno ver otras personas que experimentan algunos de los mismos retos que ellos, y ser capaces de prosperar en ese ambiente”.

Ella misma es ejemplo de ello. La mexicano americana viene de una familia de inmigrantes. Sus padres la motivaron desde pequeña a llevar a cabo su educación superior. Pero mientras sus hermanos tuvieron la opción de estudiar lo que quisieran, a ella solo le dieron la opción de ser maestra o enfermera. Sin lugar a duda, Villarruel tomó la decisión correcta.    

Como decana de la Escuela de Enfermería de Penn, dijo que “espero que el estar en ésta posición, sirva como visión para otras enfermeras en nuestra comunidad”.

Entre las iniciativas que Villarruel está implementando o busca implementar, está el ofrecimiento de un doctorado de la práctica de enfermería (DNP, por sus siglas en inglés), el título más alto para enfermeras practicantes. Además, el ofrecimiento de programas de estudio en México y España con enfoque en el idioma español. Por otra parte, la iniciativa Penn in Latin America, a través la cual estudiantes, académicos e investigadores desarrollan su interés y trabajan en Latinoamérica. Esto además del trabajo interdisciplinario con otros departamentos de la universidad. 

 

Steven Cabrera

Steven Cabrera, quien se graduó recientemente en la escuela de enfermería de Penn, y trabaja en Penn Presbyterian Medical Center. 

“Mi unidad es diferente a otras porque tenemos más enfermeros latinos”, dijo Cabrera, uno de cuatro enfermeros hispanos entre unos 30 enfermeros que forman parte de su unidad. “Eso es bastante significativo porque otras unidades con trabajo tienen uno”.

“La tendencia es hacer el cuidado de salud más accesible para todos, pero si no podemos entender a los pacientes y ellos no pueden entendernos a nosotros…”, se preguntó Cabrera, y no solo en relación al lenguaje. “Como mexicano americano de primera generación, puede relacionarme con los valores de otras personas que tienen las mismas raíces culturales que yo, paisano a paisano”.

Cabrera recordó algunos casos en que ser latino ha entrado en juego en el cuidado de sus pacientes.

“Había un paciente que estaba muy nervioso de hablar inglés, pero cuando supo que yo iba a ser su enfermero y que hablaba español, eso abrió muchas puertas y eso resultó en un mejor cuidado”, dijo Cabrera. “Los viejitos latinos se sienten cómodos con el inglés, pero le dan un valor nostálgico al español, y cuando uno provee cuidado de salud en español, eso significa mucho para ellos”.

Él considera que uno de lo motivos por los que no hay más latinos en la enfermería, un campo tradicionalmente ocupado por mujeres, es porque existe un estigma en comparación con la medicina, particularmente en relación a los hombres hispanos. 

“Hay quienes dicen que si no vas a ser doctor para qué entrar al campo del cuidado de salud, pero ese no es el caso”, dijo Cabrera. “Nos toca a nosotros los latinos mostrarle a quienes buscan ir a la universidad que la enfermería es una opción viable y que podemos hacer una diferencia”.

En su caso, él prefirió la enfermería sobre la medicina ya que considera son los enfermeros quienes finalmente “crean una relación genuina con los pacientes”.

Uno de los retos que ha enfrentado como recién graduado es la transición al rol de enfermero, además de los largos turnos de trabajo y los horarios.

“Al final del día es una labor de amor. Me encanta lo que estoy haciendo, y al final del día, no importa lo cansado que esté, o qué tan largo haya sido el día, si al final del día sé que ayudé a alguien, eso es más que suficiente para validar porque decidí ser enfermero”, dijo Cabrera.

El joven mexicano americano de 23 años es además voluntario en Puentes de Salud, organización en el sur de Filadelfia que provee servicios médicos a inmigrantes y personas sin seguro médico.

“Uno de mis principales objetivos es ser enfermero practicante, abrir una clínica como Puentes de Salud para ayudar a la población indocumentada y a los latinos que no tienen seguro médico”, dijo Cabrera, a quien le gustaría estudiar maestrías en cuidado agudo y salud familiar.

 

Raquel R. Díaz

Raquel R. Díaz es presidenta desde febrero pasado del capítulo local de la Asociación Nacional de Enfermeros Hispanos (NAHN) y trabaja como gerente de servicios de interpretación en el sistema de salud de una universidad local.

Cuando se mudó hace unos 20 años de Puerto Rico a EE.UU., después de obtener su título en Ciencias de Enfermería, enfrentó la barrera del idioma para obtener su licencia y empleo.

“No podía conseguir trabajo así que me dediqué a repasar todo lo que había estudiado pero ahora en inglés para poder pasar los exámenes y obtener mi licencia para practicar enfermería en este país”, dijo Díaz.  

Quienes estudiaron enfermería en Puerto Rico deben obtener su licencia en la isla antes de solicitar un permiso temporal de dos años para ejercer en EE.UU., o de lo contrario aprobar el examen en este país. Quienes vienen de otros países que no son territorio estadounidense deben validar su educación y tomar clases adicionales en casos necesarios, demostrar dominio del idioma inglés, y aprobar el examen.

“Me tomó cerca de dos años y medio aprender el idioma y pasar el examen”, dijo Díaz. “Fue bastante duro”.

Durante ese tiempo, ella se propuso desempeñarse en el campo de la salud, y así lo hizo, como consejera de drogas y alcohol, y como auxiliar de salud mental. 

Su mensaje para otros enfermeros de otros países que están pasando lo que ella pasó hace años “es que busquen trabajos en áreas en las que se van a mantener en contacto directo con el campo de salud para motivarse a seguir luchando para pasar el examen y obtener su licencia”.

Entre los logros del capítulo local de NAHN está la extensión del periodo de validez del permiso temporal para enfermeros puertorriqueños en EE.UU, el cual anteriormente era de tan solo un año en vez de dos. 

El capítulo local cuenta con unos 25 miembros, un número que buscan aumentar. El próximo 6 de mayo llevarán a cabo una reunión para miembros y para quienes estén interesados en unirse al grupo. Por otra parte, agregó que el capítulo local ofrece becas para estudiantes de enfermería.

“Nuestra misión es dar voz no solo a profesionales de enfermería, estudiantes y practicantes, sino también a nuestra comunidad, ayudar a profesionales de enfermería a encontrar el lugar indicado dentro del campo de empleo y ayudarlos a crecer”, dijo Díaz.

 

Jasmine Perez

Jasmine Perez es graduada de la Escuela de Enfermería de Penn, presidenta del Association of Latino Alumni en la universidad, y ‘midwife’ en AtlantiCare Regional Medical Center en el sur de Nueva Jersey.

“He sido ‘midwife’ por tres años y hago trabajo ginecológico para mujeres a partir de la adolescencia y a lo largo de su vida”, dijo Perez. “También doy consejería de control natal, cuidado prenatal y atiendo partos”.

Agregó que parte del motivo por el que decidió ser enfermera es la falta de representación hispana, lo cual considera de particular importancia cuando se trata del cuidado de la salud de la mujer.   

“Las latinas ven el cuidado de salud de manera muy distinta, y gran parte de lo que piensan sobre el cuidado desu salud, viene de familiares, y no siempre es cierto”, dijo Perez. “Si tienes raíces latinas, entonces sabes que tipo de creencias tiene la gente y puedes entender mejor de donde vienen”.

Otra diferencia cultural entre latinos, según la nuyorrican, es cuando llega un nuevo miembro a la familia.

“En el nacimiento de un bebé es muy importante para los latinos  tener a toda la familia alrededor”, dijo Perez. “A los hospitales no les gusta esto tener mucha gente en un cuarto, pero mantener a todos involucrados es importante”.

Para ella, ser latina en la enfermería le ha permitido ayudar a una población más grande de pacientes, ya que, por ejemplo, cuando no hay un traductor o intérprete para pacientes que prefieren el español, ella misma puede comunicarse con ellos en su idioma.

“Si estás en un hospital o una clínica, y no sabes cómo navegar el sistema, no entender lo que te dicen sobre tu salud puede ser muy difícil”, dijo Perez.

Entre los retos que enfrentó durante sus estudios está el no haberse visto reflejada entre sus compañeros de clase. 

“La mayoría de mis compañeros de clase eran caucásicos, y la lucha es distinta, ellos tenían acceso a recursos que yo no tenía”, dijo Perez. “Aun así, intenté obtener buenas calificaciones, llevar a cabo la vida en familia, y el trabajo”.

A su juicio, si no existen más enfermeros latinos es, en parte, por la falta de modelos a seguir en esta rama, así como porque algunos latinos interesados en el campo de salud prefieren optar por programas técnicos vocacionales que les permitan obtener ingresos a un plazo más corto para apoyar su familia.

Su mensaje para quienes estén considerando ser enfermeros: “Anímense a hacerlo, encuentren mentores, obtengan tanta experiencia como puedan haciendo trabajo voluntario, conociendo gente, pacientes y proveedores, y encuentren que es lo que les gusta”.

 

Dan Suárez

Como presidente de NAHN, uno de los principales objetivos de Dan Suárez al frente de esta organización, es promover el campo de enfermería entre los jóvenes latinos no solo para que formen parte de este sino que sean líderes. 

“No estamos creando enfermeras, sino futuros líderes”, dijo Suarez. 

Para dicho propósito la organización estableció una academia de liderazgo con presencia en cinco capítulos, y actualmente continúa creciendo con el apoyo de fundaciones y corporaciones. 

Por otra parte, la organización cuenta con membresía para estudiantes que va a ampliar a este año para incluir a más jóvenes, además de ofrecer becas a estos. 

“Vamos a abrir la membresía para estudiantes para incluir a quienes aun no han sido aceptados en una escuela de enfermería pero tienen el interés de ser enfermeros”, dijo Suarez. 

Entre los planes a futuro está el desarrollo de un programa para estudiantes latinos de ‘high school’.

“Algunos de ellos no piensan en ser enfermeros hasta que están más grandes, así que estamos tratando de hacer llegar el mensaje más temprano”, dijo Suarez.

Según él, una vez que los latinos entran a esta profesión, son más asiduos que otros grupos, así como los asiáticos, a continuar sus estudios superiores. 

“El punto de entrada a la enfermería puede ser un título de asociado, pero una vez que están dentro, son más dados a continuar su educación superior”, dijo Suárez, quien agregó que la enfermería es un excelente punto de entrada para los hispanos a la clase media. 

“Cuando los estudiantes de enfermería se gradúan pasan de no tener casi nada de ingresos a la clase media. No solo cambia la vida del individuo sino la de su familia”, dijo Suarez, quien agregó que esto a su vez sirve para motivar a otros.

Entre los logros de la organización, están los esfuerzos por promover la inscripción de latinos al programa de salud médica asequible del presidente Obama, además de otros programas comunitarios contra el hambre y para indigentes. 

“En donde sea que tengamos un capítulo, queremos dejar huella y hacerles saber a la gente que NANH estuvo aquí”, dijo Suarez. 

La organización se prepara para llevar a cabo su conferencia nacional del próximo 7 al 10 de julio en California.

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