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Atragantada de incertidumbre, Nueva York, meca del teatro y las finanzas, se ha convertido en la nueva Salem. Foto: NY Post
Atragantada de incertidumbre, Nueva York, meca del teatro y las finanzas, se ha convertido en la nueva Salem. Foto: NY Post

COVID: Cuando el futuro es incierto, crecen los clarividentes

Mientras la mayoría de negocios se van a pique por la pandemia, los psíquicos y tarotistas son los nuevos ‘brokers’.

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La nueva normalidad impuesta por la crisis sanitaria y el desplome de la economía en la mayoría de países nos ha obligado a asumir una verdad que a muchos nos provocaba escalofríos y que lleva en nuestro ADN desde la Antigua Grecia. “Sólo sé que no sé nada”, dijo Sócrates. Sin embargo, hemos vivido pretendiendo que éramos más sabios que el mismísimo oráculo de Delfos. 

Atragantada de incertidumbre, Nueva York, meca del teatro y las finanzas, se ha convertido en la nueva Salem y ya son muchísimos neoyorquinos quienes están recurriendo a clarividentes y cartomantes para que les dé alguna pista sobre su futuro -como mínimo, uno que no sea tan crítico como el que pintan los periódicos y la televisión. 

Así lo cuenta a NY Post la psíquica Betsy LaFe, que tras declararse el estado de emergencia el pasado marzo se mudó al norte de Nueva York y ofreció sus servicios por Internet. Ahora gana casi 1.000 dólares la hora, y sus clientes no paran de aumentar. 

“Cuando hay un gran cambio en el mundo, o más incertidumbre en el mundo, es cuando la gente busca más certeza”, asegura LeFa.

Mientras que Kathleen Lee, que lleva 30 años dedicándose al ‘mágico’ oficio sobre todo en el East Village de Manhattan y con turistas, ahora sobre todo atiende las angustiadas consultas de neoyorquinos que no saben cómo sacar a flote sus vidas y su economía en medio del caos y el miedo. 

“En mis 30 años (de profesión) nunca había tenido tantos clientes del mismo vecindario”, afirma la psíquica. 

Algo similar le ha ocurrido a la clarividente Marion Hedger, muy impresionada porque entre las personas que más le consultan se incluyen numerosos sanitarios, que han pasado momentos especialmente duros luchando en primera línea en tanto sus pacientes morían sin que hubiera respiradores u otros recursos a mano. Ahora, confiesa, sus ganancias semanales se han duplicado mientras trata de responder a preguntas que son casi las mismas: ¿Podré pagar el alquiler el mes que viene? ¿Cuándo volverán mis hijos a la escuela? ¿Conseguiré otro empleo? 

Pero los neoyorquinos también se inquietan por otra cuestión además del dinero y el trabajo, el amor. Ya que la pandemia y la distancia social impuesta, unida a la desconfianza por el otro como causante de un posible contagio, ha cambiado totalmente las reglas del juego amoroso. Si antes la pregunta era: “¿Estudias o trabajas?”, ahora en las citas lo primero que se dice es: “¿Te has hecho la prueba?” o “¿Has pasado la COVID?”. 

Por no hablar de los numerosos matrimonios en crisis tras los meses de confinamiento.

¿Cuántas relaciones en quiebra por estrés habrán salvados los psíquicos neoyorquinos desde que empezó la pesadilla vírica? Según le contó a NY Post la cartomante Kim Allen, bastantes. No da abasto, afirma, con la cantidad de parejas a las que debe dar consejos por teléfono “mirando la verdad” en sus cartas. 

Milenarismo COVID, tiempo de supersticiones.

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