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Quitting smoking involves creating new habits and turning to healthier options. DepositPhotos. 
Dejar de fumar requiere la creación de hábitos nuevos y un enfoque en opciones más saludables. DepositPhotos. 

La importancia de los hábitos en el abandono del tabaco

Dejar de fumar es uno de los objetivos más populares para 2019. ¿Cómo se empieza hacerlo?

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Corría el año 1964 cuando Luther Therry, director general de Salud Pública de Estados Unidos, informaba públicamente de que fumar mata y provoca, tanto cáncer, como problemas cardiacos. Desde entonces han pasado casi 55 años en los que los estadounidenses no hemos parado de recibir mensajes sobre la peligrosidad del tabaco. Primero fueron los mensajes en las cajetillas; después llegaron las imágenes impactantes, acompañadas por una subida del precio de los cigarrillos. El resultado de todas estas acciones se tradujo en una bajada progresiva en el número de fumadores.

Según cifras del gobierno, en el año 2017, el 14 por ciento de los adultos estadounidenses eran fumadores, en comparación con el 16 por ciento del año anterior. A pesar de la significativa disminución del número de fumadores, estas cifras señalan que todavía hay más de 30 millones de fumadores adultos en Estados Unidos.

Los últimos días de diciembre son un momento clave para los fumadores, o al menos para aquellos fumadores que en algún momento se han planteado abandonar este hábito. Y es que con el final del año llega necesariamente el balance anual y la creación de nuevos propósitos para el año que entra. Entre ellos, siempre hay uno estrella: dejar de fumar.

¿Cómo afrontar el abandono de este hábito? ¿Existe una fórmula mágica? Los expertos aseguran que no hay un sistema perfecto para dejar de fumar, ni tampoco una técnica que funcione para todos los fumadores. El abandono del tabaco debe ser abordado caso por caso y, en el supuesto de ser necesario, ser guiado por un especialista. Los médicos coinciden en que, para abandonar este perjudicial hábito, es necesario reemplazarlo por otros que afecten de manera positiva a nuestra salud.

Nuevos hábitos

Para los fumadores, encender un cigarrillo tras otro es un hábito más que forma parte de su día a día. Es habitual que cada fumador asocie este hecho a una serie de rutinas. Por ejemplo, puede estar acostumbrado a fumar un cigarrillo tras el desayuno, de camino al trabajo o acompañando a cada café. Cuando la persona decide dejar de fumar, son precisamente estos momentos los más difíciles de superar, ya que el exfumador se siente perdido, sin saber cómo llenar esos espacios de tiempo.

Es entonces cuando comienza el baile de los hábitos, que ayuda a la mente a mantenerse ocupada con otras actividades que “tiene que llevar a cabo”. En este sentido, es importante resaltar que los expertos calculan que para que una rutina se convierta en hábito, debe haber sido repetida durante, al menos 21 días. Por tanto, es importante tener en cuenta que alguno de los hábitos que recomendamos a continuación, deben iniciarse antes de la fecha programada para el abandono del tabaco.

Adiós a las excusas

El tabaco no solo genera dependencia física sino también psicológica. Es habitual que antes de tomar la decisión de dejarlo los fumadores se armen de excusas para defender un hábito tan perjudicial para la salud. Frases como “solo fumo uno al día”, “lo puedo dejar cuando quiera” o “fumar me relaja”, en realidad esconden una dependencia psicológica a la nicotina. Para combatir este hecho, lo mejor es implementar una nueva regla en la vida, un nuevo hábito que consiste en algo tan simple como no inventarse excusas, no solo en relación al tabaco sino en cualquier actividad que se desarrolle en la vida. 

Pensar en el hoy

Es habitual que las personas que dejan de fumar sufran de problemas de ansiedad y estrés durante las primeras semanas sin fumar. Se trata de un síntoma habitual que aparece durante el proceso de ruptura del hábito. Este puede incluso llevar a muchas personas a que abandonen su promesa y retomen este perjudicial hábito. Para hacer estas semanas más llevaderas, los expertos recomiendan iniciarse en el hábito de pensar en el presente. Da igual cuánto tiempo se lleve sin fumar o cómo se las arreglará para no fumar en la cena de Año Nuevo. Lo importante es cómo te sientes hoy y cómo puedes superar este día sin fumar.

Beber agua

Uno de los grandes problemas a los que las personas se enfrentan cuando deciden abandonar el tabaco es el miedo a engordar. La ansiedad y el estrés que causa el abandono del tabaco hace que se incremente la ingesta de comida basura y, en muchos casos, de bebidas alcohólicas. Para evitar los problemas de incremento de peso, se recomienda iniciarse en un nuevo hábito semanas antes de abandonar el tabaco.

Este consiste en realizar cinco comidas ligeras al día. Este ritmo de ingestas calóricas ayuda a mantener constantes los niveles de azúcar y, por tanto, a evitar algunos de los temidos atracones provocados por la ansiedad. Además, los expertos recomiendan dejar de consumir, al menos durante un tiempo, bebidas excitantes como el café y el alcohol. La razón principal es que los fumadores suelen acompañar el consumo de este tipo de bebidas con un cigarrillo. Por tanto, si se reduce su consumo se estará impactando directamente sobre el consumo de tabaco diario.

Ser positivo

Nadie nunca dijo que dejar de fumar fuera un camino fácil. Por eso es importante mantenerse positivo durante todo el proceso. Empezar por adquirir el hábito de reírse más a menudo y pensar en todo lo que mejorará la vida cuando el proceso llegue a su fin. Algunos psicólogos defienden que para sentir algo hay que empezar por creérselo. Si aún así resulta complicado mantener la positividad, se recomienda apoyarse en amigos y familiares que conozcan el proceso que están llevando a cabo.

No perder de vista los beneficios

El Dr. Jose Luis Palma Gámiz narra a través de la página web de la Fundación del Corazón, de la que es Vicepresidente, cómo uno de sus colegas le confesó que la mejor táctica para ayudar en el proceso de abandono del tabaco era contarles a sus pacientes los beneficios que se iban a encontrar, tanto en el camino como al final del proceso. Se trata de una táctica poco habitual en un mundo en el que estamos más acostumbrados a recibir malas noticias en lugar de buenas.

Por tanto, siguiendo los consejos de este profesional, en lugar de centrarnos en dejar el tabaco por los efectos negativos que pueda tener en nuestra salud, deberíamos hacerlo porque tras dos días sin fumar habrá disminuido de forma notable el riesgo de sufrir un infarto de miocardio. Además, a los tres días habremos eliminado la nicotina de nuestro cuerpo, gracias a lo cual, además recuperaremos el sentido del olfato y del gusto. ¿Sorprendente, verdad? Pues los beneficios siguen. A los seis meses remitirá la tos, los sofocos y el cansancio típico del fumador. A los cinco años, el riesgo de sufrir un ictus será idéntico al de alguien que nunca ha fumado; y a los quince años de haber dejado de fumar, se igualarán también las posibilidades de sufrir un infarto de miocardio.

Los citados arriba son solo algunos de los beneficios que dejar de fumar tiene en la salud. A ellos hay que sumarle el gran ahorro económico no solo en tabaco –mecheros y ceniceros– sino también en médicos y tratamientos. Si su objetivo para el año 2019 es dejar de fumar, piense primero en el baile de hábitos y en cómo la implementación de otros nuevos pueden ayudarle a superar este proceso con éxito.

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