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9/11's mental health toll remains present to this day. Photo: Getty Images.
Las consecuencias del 11 de septiembre para la salud mental siguen presentes hasta hoy. Foto: Getty Images.

Los estragos de salud mental que dejó el 9/11

El 11 de septiembre de 2001 fue una fecha que marcó a todos, pero sobre todo a los que sobrevivieron a estos atentados.

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Los atentados del 11 de septiembre causaron la muerte de 2.996 civiles, 19 terroristas, la desaparición de 24 víctimas y más de 25 mil heridos que quedaron con lesiones permanentes física y mentalmente. 

Cada año, en conmemoración del trágico evento, se celebra una ceremonia a los pies de la Torre de la Libertad en donde se leen los nombres de las víctimas que murieron ese fatídico día. Y el número de víctimas sigue aumentando cada año. 

Gran parte de las secuelas dejadas por el atentado se deben a la contaminación del aire luego de que los aviones se estrellaran contra las torres gemelas. En 2003 la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos (EPA) admitió que no había información suficiente para garantizar la seguridad de las víctimas y los trabajadores en la zona cero del atentado. Tiempo después, un estudio publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos demostró que unas 400.000 personas próximas al atentado habían estado expuestas a sustancias tóxicas. 

En 2019 la CBS reveló que, según el gobierno federal, más de 68 tipos de cáncer hacen parte de la lista de enfermedades relacionadas con el 9/11, que además incluyen otros problemas respiratorios, asma, demencia y estrés postraumático. 

Si bien las heridas físicas fueron difíciles de sanar, pues muchos de los heridos terminaron con fuertes quemaduras, cortadas, discapacidades y severas secuelas por inhalar humo. Los estragos causados a su salud mental han estado presentes durante más tiempo luego de lo ocurrido. 

Un estudio realizado luego de lo ocurrido por la Academia de Medicina de Nueva York, con una muestra de más de un millar de personas adultas residentes en Manhattan, detectó que a las 5-8 semanas del desplome de las Torres Gemelas un 7,5% presentaba síntomas de estrés postraumático y un 9,7% tenía depresión. En los individuos que vivían cerca del World Trade Center el porcentaje de población que sufría estrés se elevaba al 20%, mientras que la depresión afectaba al 16,8%. La gente que ayudó a las víctimas también presentaba ambos trastornos (16,2%) y las mujeres se veían más afectadas que los hombres.

Según afirmó Mark Farfel, director del Registro de Salud del World Trade Center, a la Radio Nacional Pública, "la catástrofe del 9/11 en Nueva York ha tenido repercusiones a largo plazo tanto para los intervinientes como para los civiles". Farfel ha realizado un seguimiento de la salud de más de 70.000 personas directamente expuestas a los atentados que se inscribieron voluntariamente en el registro en 2003 y 2004.

Según los datos recogidos por el registro, aproximadamente una décima parte de los inscritos ha seguido luchando contra los síntomas del Trastorno de Estrés postraumático.

"Cada vez que hacemos una encuesta, hay entre un 8% y un 10% que tiene síntomas suficientes para indicar un trastorno de estrés postraumático", dice Robert Brackbill, director de la investigación.

Entre las personas que vivieron de cerca la catástrofe, como los ocupantes de los edificios o los trabajadores de rescate y recuperación, las tasas son aún más altas: entre el 17% y el 18%.

El drama de los limpiadores latinos

Luego de los atentados del 11 de septiembre, miles de migrantes limpiaron la Zona Cero donde se encontraba el World Trade Center. Durante ocho meses estos limpiadores vaciaron y demolieron otros edificios dañados, y retiraron 1.8 millones de toneladas de escombros del área por un pago entre 7.5 a 10 dólares la hora. 

En ese entonces, estas personas no sabían que la exposición al asbesto y a otros materiales tóxicos como el plomo les acarrearía cáncer, asbestosis y un sinfín de enfermedades respiratorias, además de estrés postraumático, ansiedad y depresión.

Lucelly Gil, una colombiana de 65 años que limpió durante meses la zona del atentado, le dijo a AFP: “no me gusta recordar los aniversarios de la Zona Cero (...). Siento que estoy retrocediendo”. 

Gil menciona esto porque en los últimos años, muchos limpiadores indocumentados, algunos enfermos, “fueron deportados”, según informó a AFP la trabajadora social Rosa Bramble, que desde 2010 lidera el grupo Fronteras de Esperanza de forma voluntaria en su consultorio de Queens.

Los rezagos del 11 de septiembre no solo han dejado heridas físicas y mentales, sino también heridas de dolor patrio a las familias de latinos que no se han sentido valorados luego de haber entregado su vida por borrar los estragos que dejó el ataque terrorista aquella mañana en Nueva York.

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