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Licha McLennan, de Moxie Blue Salon, es propietaria de uno de los salones "Best Of Philly". Foto cortesía de Dominique Strati
Licha McLennan, de Moxie Blue Salon, es propietaria de uno de los salones "Best Of Philly". Foto cortesía de Dominique Strati

Esta es Licha McLennan: Emprendedora mexicana, dueña de Moxie Blue Salon

Gracias a Licha, su esposo, Danny, y sus tres hijos, Moxie Blue Salon continúa siendo una empresa familiar, en todo sentido de la palabra.

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Licha McLennan se considera una persona de por vida.

A los 13 años de edad, McLennan descubrió una pasión profunda por cortar y peinar el cabello. En una entrevista con AL DIA, recordó los momentos en los que cortaba el cabello de sus amigas en el baño mientras estaba en la escuela secundaria.

“Si no estaba arreglando el cabello en casa, lo hacía en la escuela; lo hacía en todo momento”, dijo McLennan.

Lo que empezó como una afición de adolescente eventualmente evolucionó en un viaje de emprendimiento completo.

Hace más de veinte años, mientras estaba en un espectáculo de estilistas profesionales en Hawaii, McLennan conoció a su futuro esposo, Danny, quien también era estilista.

Se casaron y juntos, abrieron su primer salón de belleza, Moxie Blue, en Marlton, New Jersey, en 2008, en el momento álgido de la Gran Recesión.

“Lo hicimos por necesidad”, she said. “Necesitábamos trabajar en un salón que ofreciera todo aquello en lo que estábamos interesados: educación, excelente servicio al cliente, y sencillamente nos tiramos al agua”.

Tuvimos que abrir nuestro propio salón porque los salones en los que habíamos trabajado antes no ofrecían lo que mi esposo y yo queríamos ofrecerles a nuestros clientes”, agregó Licha. “Queríamos que se sintieran especiales, queríamos que vivieran una experiencia”.

En ese momento, el mercado laboral reducido y tantos los jóvenes como los mayores competían por muchas de las mismas posiciones de empleo. Así que, aunque muchas empresas luchaban por mantenerse abiertas durante la recesión, Licha y Danny encontraron el éxito al ofrecer servicios que eran más valiosos aún para ayudar a quienes buscaban empleo verse más jóvenes, y más profesionales.

“Lo que sucedió es que nos hizo poner manos a la obra y realmente aprender cómo dar el 120 por ciento adicional”, said Licha. “Trabajamos duro, cruzamos los dedos , y aquí estamos. Ha sido un viaje maravilloso”.

Tras el éxito de su sede central en South Jersey, la pareja abrió una segunda ubicación en el vecindario Old City de Filadelfia.

Para Licha, trabajar con su esposo como socio empresarial es “fantástico”.

“No lo cambiaría por nada”, agregó. “Mi esposo es un verdadero genio y artista… Me quedo asombrada de su trabajo; soy su aficionada número uno, y si no trabajara con él, no podría ser testigo de todo lo que él hace”.

Licha y Danny McLennan conforman la creciente comunidad de empresarios latinos en el área de Filadelfia. Foto cortesía de Dominique Strati.

Moxie Blue Salon es un clásico ejemplo de una empresa familiar. Además de trabajar uno a la par del otro, Licha y Danny también incluyeron a sus tres hijos en el negocio — dos trabajan como estilistas, y el otro trabaja en contabilidad y mercadeo.

A pesar del éxito que Licha ha tenido como emprendedora, convertir su pasión en un negocio no siempre fue lo que tenía en la mira.

“No soñaba con ser propietario de mi salón algún día”, reconoció. “Soñaba de hacer lo que me apasiona todo el tiempo”.

“Sólo estaba siguiendo mi corazón y haciendo lo que era natural para mí”, agregó.

Licha ahora tiene la oportunidad de hacer esto para ganarse la vida.

Humble Beginnings

McLennan llegó a los EE. UU. con su madre y hermano cuando tenía siete años de edad.

“Salimos de nuestro pueblo para reunirnos con nuestro papá, quien había llegado a los EE. UU. en busca de trabajo, como hacen tantos otros”, dijo. “Llegamos y nos encontramos en una comunidad Latina en los suburbios de San Francisco”.

McLennan y su familia eran originarios de Chavinda, un pueblo pequeño de solo unas 10,000 personas, en el estado mexicano de Michoacán.

Le tomó casi cuatro años a Licha y su familia obtener la aprobación de sus solicitudes de visa.

“Sólo venimos acá para tener una vida mejor”, recordó Licha. “Fue un gran choque porque… había muchas cosas nuevas para nosotros. No sabíamos quién era Santa Claus, no sabíamos muchas cosas, así que fue un poco traumante”.

Trasladarse a los Estados Unidos, aún a una edad tan joven, fue un gran ajuste en cuanto a la educación y expectativas de carrera, también.

“Venía de un vecindario en el que se esperaba que uno se graduara de la escuela secundaria, y nada más”, dijo Licha. “El próximo paso era: asistir al centro de formación profesional, trabajar en las oficinas de correo, o trabajar en, ya sabés, algo como General Motors. Pero hasta allí. No había expectativas”.

Pese a la falta de expectativas, Licha tomó control de su futuro y forjó su propio éxito, transformando su pasión de una afición en una empresa exitosa.

Licha permaneció en San Francisco hasta que cumplió 30, cuando conoció a su esposo. Luego se trasladó a la Costa del Este, y su viaje afianzarse en el Sueño Americano arrancó oficialmente.

Bringing the Magic

Existen muchos salones de belleza no solo en toda el área tri-estatal o en Filadelfia, sino tan solo en Old City.

A pesar de esto, los McLennans no sienten que compiten con nadie.

“No competimos con el barbero calle abajo, la estilista calle abajo”, dijo Licha. “De alguna manera nosotros ponemos nuestra energía {en] lo que hay bajo nuestro techo”.

“Siento que creamos un poco de magia”, agregó. “Yo, como Latina, y siendo de una cultura que es muy cariñosa y complaciente… lo hacemos desde el amor que hay en nuestros corazones”.

Los McLennans se enorgullecen en poner su corazón y alma en cada aspecto del salón de belleza.

Con ocho niveles de precios y cuatro niveles de estilistas basados en habilidades y capacitación, Moxie Blue crea una cultura que les permite tanto a los estilistas como a los clientes encontrar sus niveles de comodidad.

Licha recordó experiencias mientras crecía cuando iba de compras con su madre o salían de su comunidad, y que era tratada o le hablaban de manera grosera por su identidad como Latina.

Por esas experiencias, Licha se trazó la misión de asegurarse que cada cliente reciba trato igual y de alta calidad.

“Cuando entras a nuestro salón, recibes exactamente el mismo trato, y eso proviene de ser testiga de las personas que trataban a todos de forma diferente”.

“Mi visión para Moxie Blue, el salón en Old City, es... marcar la diferencia en nuestra comunidad”, dijo Licha. “Me encantaría de alguna manera incorporar, poder, trabajar con la comunidad Latina y acercarme a las mujeres que básicamente no pueden costear — o no tienen los medios — para entrar al salón”.

“Es como dar de vuelta”,​​​​​​​ she added. “La manera que sé dar de vuelta es hacer que todos se sientan especiales y seguras sobre su aspecto… para sacar esa belleza interior”.

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