
Microsoft celebra su 50 aniversario entre el éxito y la polémica
La empresa fundada por Bill Gates ha dominado el mundo de la informática, pero se ha enfrentado a un continuo escrutinio por sus prácticas competitivas.
El 4 de abril de 2025, Microsoft cumple medio siglo. Cincuenta años que encapsulan la evolución completa de la industria tecnológica: desde las computadoras personales hasta la inteligencia artificial. Pero detrás de sus impresionantes logros financieros, de innovación y expansión global, la empresa ha estado frecuentemente bajo la lupa de reguladores en todo el mundo por abuso de posición dominante y prácticas anticompetitivas.
Fundada en 1975 por Bill Gates y Paul Allen, Microsoft surgió con la misión de llevar un "computador en cada escritorio y en cada hogar". Esa ambición fue visionaria y se convirtió en realidad: su sistema operativo Windows conquistó la mayoría del mercado global en los años 90, impulsando a Microsoft a convertirse en una de las empresas más poderosas del planeta.
La historia de Microsoft puede contarse a través de sus cuatro grandes protagonistas: Bill Gates, Paul Allen, Steve Ballmer y Satya Nadella.
Gates, un prodigio de la informática que abandonó Harvard, fue el arquitecto del imperio. Su perfil de filántropo en el siglo XXI contrasta con su estilo empresarial agresivo de los años 80 y 90, cuando maniobró para marginar competidores e incluso a su socio fundador, Paul Allen. Este último, quien murió en 2018, también fue clave en los orígenes de Microsoft, aunque terminó distanciado de la empresa tras denunciar intentos de Gates y Ballmer por reducir su participación accionaria.
Ballmer, sucesor de Gates como CEO, es recordado por su energía desbordante y su paso controvertido al frente de la compañía. Bajo su liderazgo, Microsoft no logró subirse a tiempo a la ola de los smartphones, cediendo espacio a Apple y Google. Su retiro en 2013 abrió paso a una nueva era.
Satya Nadella, CEO desde 2014, ha liderado una transformación estratégica que llevó a Microsoft a convertirse en un actor dominante en la nube con Azure, y en un pionero de la inteligencia artificial mediante su alianza con OpenAI. Bajo su mando, la empresa recuperó su prestigio y relevancia, superando los tres billones de dólares en capitalización bursátil.
El otro lado del éxito
Pero la historia de Microsoft no puede contarse sin mencionar sus múltiples enfrentamientos con las autoridades antimonopolio.
En Estados Unidos, la empresa fue protagonista de uno de los juicios más sonados de la era digital. En 1998, el Departamento de Justicia la acusó de monopolizar el mercado de los sistemas operativos e intentar eliminar a Netscape al integrar su navegador Internet Explorer con Windows. En 2000, un juez ordenó dividir la compañía, pero el fallo fue revertido y se llegó a un acuerdo menos drástico que impuso ciertas restricciones.
En Europa, el escrutinio fue aún más severo. En 2004, la Comisión Europea multó a Microsoft con 497 millones de euros por prácticas anticompetitivas, acusándola de vincular su reproductor multimedia con Windows y de no compartir información técnica clave para garantizar la interoperabilidad con productos de terceros. Fue solo el inicio de una larga serie de enfrentamientos legales con Bruselas.
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Más recientemente, en 2024, la Comisión Europea volvió a acusar a Microsoft de abuso de posición dominante, esta vez por integrar su herramienta de comunicación Teams dentro de su paquete Office 365, dificultando la competencia con plataformas rivales como Slack o Zoom.
En Estados Unidos, la FTC abrió una investigación en 2024 sobre posibles prácticas anticompetitivas en la nube, relacionadas con la plataforma Azure. Competidores como Google alegaron que Microsoft impone términos restrictivos que desalientan el uso de servicios alternativos, dificultando la movilidad de los datos.
Un legado ambivalente
El impacto de Microsoft en el mundo es incuestionable: ha democratizado el acceso a la informática, impulsado la productividad global y, más recientemente, liderado avances en inteligencia artificial que prometen redefinir industrias enteras.
Sin embargo, el mismo poder que le ha permitido innovar también ha generado preocupación por su capacidad para moldear mercados enteros a su favor. Las acusaciones por prácticas monopolísticas siguen activas en varios frentes, y su rol como socio principal de OpenAI —creador de ChatGPT— ha levantado nuevas preguntas sobre la concentración de poder tecnológico en unas pocas manos.
Hoy, al cumplir 50 años, Microsoft es más influyente que nunca. El futuro le sonríe, pero el escrutinio también se intensifica. La empresa que ayudó a escribir el código del siglo XXI sigue caminando por la delgada línea entre la innovación y el control absoluto.
Con información de AFP
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