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President and Director of the Free Library of Philadelphia Siobhan Reardon visited AL DÍA News in July. Samantha Laub / AL DÍA News
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Cambiar el foco: La Biblioteca Gratuita como servicio público

Siobhan Reardon, que alcanza su décimo año como presidenta y directora de la Biblioteca Pública de Filadelfia, cree que las bibliotecas públicas de la ciudad…

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La presidenta y directora de la Biblioteca Pública de Filadelfia, Siobhan Reardon, nunca se vio a sí misma como bibliotecaria y mucho menos como la encargada de un gran sistema urbano de librerías, para una ciudad con cerca de medio millón de adultos analfabetos funcionales.

Después de dejar el mundo corporativo como analista financiera y de presupuestos, Reardon trabajó para las bibliotecas públicas de Nueva York, supervisó las bibliotecas del condado de Westchester, y ya acumula más de 30 años de experiencia en este campo. Fue la primera mujer en asumir la presidencia del sistema de Bibliotecas Gratuitas hace 10 años y ha dado prioridad a mejorar la programación con el fin de potenciar el rol de la biblioteca en la vida cotidiana de los habitantes de Filadelfia.

De forma más notable, Reardon comenzó la Iniciativa de Bibliotecas Siglo XXI, un proyecto de  de remodelación y modernización valorado en 40 millones de dólares, cuya financiación es 75% privada, que tiene el objetivo de aumentar la alfabetización y actualizar las bibliotecas comunitarias para satisfacer las necesidades de sus vecindarios. La iniciativa ya ha producido cambios en el servicio de la biblioteca pública para sus usuarios, con más servicios sociales y programas especializados dedicados a la población desamparada.

El programa ha reconstruido cuatro bibliotecas comunitarias y trabaja en la remodelación de la Biblioteca Central de Parkway. Han instalado “hotsposts” (puntos de acceso inalámbrico) de internet de alta velocidad en sus instalaciones y en el Aeropuerto Internacional de Filadelfia, para promover la alfabetización digital.

Reardon vino a la redacción de Al DÍA el 12 de julio pasado, para conversar sobre lo que está cambiando en la relación que tiene la Biblioteca Pública de Filadelfia con las comunidades de la ciudad.

(Hemos editado esta conversación para efectos de claridad y brevedad)

¿Cómo está cambiando el rol de la Biblioteca Pública de Filadelfia?

Se trata más de comprender que la nuestra es una profesión para la gente y no para cosas. Los libros, videos, computadoras son todas grandes herramientas de acceso y aprendizaje, pero la relación primaria tiene que existir entre el personal que contratamos y la comunidad a la que queremos llegar.

Sabemos que en la mayoría de los vecindarios, 42 de nuestros 55 centros, las bibliotecas funcionan en comunidades donde hay algún grado de sufrimiento económico o analfabetismo, o ambos.

Nuestro personal tiene el soporte ahora del Centro para la Vida Pública --aunque el nombre puede cambiar--, una nueva unidad de la Biblioteca Pública de Filadelfia que se basa en el mejoramiento de la calidad de la programación para adultos en toda la ciudad. Ya sea que estés en la Central de Parkway o en las sucursales vecinales, siempre obtendrás la misma calidad en la programación que obtienes en todo el sistema.

La programación que estamos buscando ahora consiste mucho en el compromiso cívico y en comprenderte a ti mismo y a tu relación con la ciudad de Filadelfia, tu relación con los otros residentes de Filadelfia, tu relación con lo que sea. Se trata de construir esa capacidad de tener una conversación sobre las cosas que son difíciles, algo que no solemos hacer bien.

La Biblioteca Pública de Filadelfia perdió la oportunidad de proveer un buen compromiso cívico durante las elecciones. Se lo dejamos a Women Voters o al Committee of Seventy, perfecto, pero, ¿dónde estaba la biblioteca en estas 55 comunidades promoviendo una conversación sobre los candidatos?, para preguntarnos por qué se lanzaban a las elecciones, qué cosas necesitábamos saber, cuáles eran mis derechos, dónde voto. Toda esa conectividad que debe ser parte de la vida de una comunidad.

Debemos entender realmente quién está en la comunidad, y es por eso que ahora hay nuevos organizadores comunitarios trabajando con nosotros en nuestras nueve agrupaciones. Nos organizamos ahora de forma diferente: tenemos nueve grupos alrededor de la ciudad. No hay ninguna otra biblioteca en el condado que tenga organizadores comunitarios. Sí hay, sin embargo, muchas librerías que ahora tienen trabajadores sociales entre su personal. Nosotros tenemos dos; contrataremos más en el largo plazo.

Nuestros bibliotecarios no están necesariamente entrenados para lidiar con algunos de los asuntos difíciles que nuestros usuarios traen. En vez de fingir que sabemos cómo serlo todo para todo el mundo, traigamos la fortaleza de la gente que en efecto sabe cómo lidiar con una persona que, por ejemplo, tenga una crisis emocional. Eso ha funcionado de forma fabulosa cuando traemos a un trabajador social para que se encargue de una situación así. Con frecuencia ese trabajador logra hablar con la persona afectada y la ayuda a acudir a los servicios. Necesitamos ampliar esta práctica.

Una de las cosas a las que por años las bibliotecas profesionales se han resistido es a que la biblioteca es, de alguna forma, una agencia de servicio social. Creo que tenemos que llegar al punto en el que esa resistencia se acabe. Tenemos centros para refrescar [cooling centers], tenemos organizadores comunitarios, tenemos defensores, tenemos especialistas en aprendizaje para la niñez temprana, ahora proveemos servicios a las prisiones y ayudamos a conectar a la familia con el padre o el cuidador.

Estos son roles poco comunes para nosotros, pero son roles que no podemos evitar ya. Tenemos que ir hacia donde hemos tenido miedo de ir durante años, y creo que eso es parte del éxito de que el movimiento y la actividad del sistema de bibliotecas sean mucho más accesibles, de una manera que para nosotros no es la tradicional.

¿Qué ha hecho la biblioteca para convocar a las comunidades latinas y de inmigrantes de la ciudad y cómo le gustaría que los latinos se involucren?

Es la población que más crece en la ciudad de Filadelfia, lo que ahora llamamos los “nuevos estadounidenses”, la comunidad de inmigrantes. Están en nuestros espacios. Están viniendo a la biblioteca, usando las computadoras. Es muy interesante, según dónde estés en la ciudad. De forma que si vienes de países de Asia como Camboya o Tailandia, estas personas no están acostumbradas a los servicios,la disponibilidad y la confidencialidad que les damos como usuarios de nuestros servicios. Tenemos que presentarnos con cuidado y hacer entender poco a poco a ese usuario que protegeremos sus peticiones en los buscadores, que vamos a proteger sus solicitudes.

Me gustaría ver un poco más de participación hispana, ya sea como grupos de amigos en las bibliotecas vecinales. Esa es la más importante conexión local que se me ocurre. También me pregunto, ¿hay grupos que estén dispuestos a ofrecer de forma voluntaria programas para esas bibliotecas? Ya sea un programa artístico, o de inglés como segunda lengua, o para enseñar español a angloparlantes. La gente no se da cuenta de que es un dar y recibir, que el espacio pertenece al público. No pertenece a nadie más que al público. No creo que sea reticencia a involucrarse, pero no estoy segura de lo que es.

¿Qué programación está dirigida a los nuevos estadounidenses?

El Centro de Alfabetización Culinaria en la Biblioteca de Parkway Central

A la gente le encanta cocinar. Tienen que cocinar. Se trata entonces de un aprendizaje nominal. Matemáticas, física, conectarse con otra gente: una sala con 36 personas cuyo nivel de alfabetización es similar o diferente. Ejecutamos un programa que se llama Alfabeto Comestible, de inglés como segunda lengua.

Ya sean refugiados o nuevos estadounidenses, vienen y aprenden inglés usando la cocina, con recetas de su cultura que pueden compartir con los demás. Pero tienen que usar el inglés. Traducen lo que es significativo de esa receta a la gente que no sabe nada sobre ellos o su idioma o su cultura.

Centro de Recursos e Innovación de Negocios (BRIC in English)

Mucha gente está buscando emprender un negocio pequeño. Los bibliotecarios entrevistan a estas personas para comprender cuál es su nivel de alfabetización. Si son competentes en matemáticas, inglés, ese tipo de cosas, los promovemos para que reciban clases de desarrollos de negocios y de mercadeo. Si hay alguien que necesite más ayuda, lo enviaremos a los servicios de alfabetización para adultos disponibles en la alcaldía, para que puedan construir sus habilidades en matemáticas e inglés.

La Biblioteca Tacony, que es una sucursal remodelada, es parte de una CDC  [Community Development Corporation]. La CDC de Tacony tiene su oficina en el edificio remodelado y juntos hemos creado un centro de aprendizaje de negocios, en esa sede. El CDC de Tacony hace la mayoría de las clases, así que ese es un modelo de asociación que estamos tratando de desarrollar de forma mucho más significativa como parte de nuestra estrategia para los próximos tres años. El CDC de Tacony, en conjunto con el personal de BRIC de la Central de Parkway, producirán programas en esa biblioteca vecinal. De lo que se trata es de participar con la ciudad y ayudar a crecer a Torresdale Avenue como un vibrante distrito de negocios.

Biblioteca Lillian Marrero, servicios para inmigrantes   

Lillian Marrero, que está en la 6th con Lehigh, se concentra en la alfabetización para los nuevos estadounidenses y para la niñez temprana. Tenemos dos organizadores comunitarios que de verdad trabajan directamente con la comunidad para crear una relación con gente que no estaba acostumbrada a ser nuestra usuaria, para que lleguen a entender que la biblioteca es un espacio y un  lugar para ellos.

El pasado otoño después del huracán María fue particularmente crítico. Un número considerable de familias puertorriqueñas vinieron a vivir a esta zona. Los organizadores comunitarios activaron FEMA [Federal Emergency Management Agency] y otra agencia de la ciudad; se entrenaron para ayudar estos refugiados, para aprender de verdad como obtener los servicios de FEMA y la cobertura del seguro. Durante semanas y semanas cada sábado estuvimos entrenando a estos refugiados sobre cómo proceder a solicitar y obtener los servicios que necesitaban para reconstruir sus vidas de vuelta en Puerto Rico.

Es ese aspecto de introducir al organizador comunitario, porque esa importancia y significación hiperlocal no se obtiene a menos que seas muy conocido y seas confiable dentro de la comunidad.

¿Qué es lo que hace único al gran sistema urbano de librerías públicas?

Sin importar el tamaño, siempre vas a lidiar con los retos de la gente alrededor. Una de las cosas de las que las bibliotecas públicas tienen que estar íntimamente conscientes es las comunidades a la que sirven. El más reciente gran cambio para nosotros, en los 10 años que he estado aquí, ha sido salir del escritorio e ir afuera a la comunidad, porque la gente no necesariamente viene a las librerías a hacer consultas.

Toda esa conversación sobre el compromiso cívico y comunitario tiene que venir, porque ahora necesitamos ser un poco como la alcaldía, en el sentido de presentarnos y presentar nuestros programas con una naturaleza más ubicua, pero mucho más ruidosa y atrevida de lo que estamos acostumbrados. Nuestros programas tradicionales van ahora a concentrarse en la alfabetización de las familias, como la iniciativa Read by Fourth.

Creo que la cifra es un poco más de 40 por ciento de niños que leen en un nivel académico. Es una muy mala cifra, pero no atípica de un centro urbano grande y viejo como Filadelfia. Somos una de las ciudades que realmente lo asume. Nos apropiamos de ello con la biblioteca como la columna vertebral de esta iniciativa. Tenemos 106 socios que trabajan con nosotros para cubrir todos los segmentos de la iniciativa Read by Fourth, ya sean el aprendizaje en familia, asistencia a la escuela o la formación para profesores.

Esta es una ciudad que tiene más de medio millón de personas mayores de 18 años que son analfabetos funcionales. Es un número enorme en una ciudad grande como esta. Toda nuestra programación actual gira alrededor de ese dato. Cuando creamos el Centro de Alfabetización Culinaria, era esa cifra lo que teníamos en mente, diciendo, “Tenemos que llegar al problema del analfabetismo. Tenemos que abordarlo con métodos no tradicionales”.

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