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El documental expone algunas de las caras invisibles de la única banda de joropo en lograr un Grammy. FOTOGRAFÍA: Auténtica Llanera: La voz de Cimarrón
El documental expone algunas de las caras invisibles de la única banda de joropo en lograr un Grammy. FOTOGRAFÍA: Auténtica Llanera: La voz de Cimarrón

Orinoco Internacional: La voz de Cimarrón

La banda colombiana recupera sus experiencias para un documental en el que desgranan cómo fueron capaces de convertirse en llaneros de los páramos más…

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Cuando se cumple un año de la despedida de Carlos “Cuco” Rojas, uno de los fundadores de la conocida banda de joropo llanero Cimarrón, la banda despliega sus recuerdos en un documental estrenado el 10 de enero para Canal Trece de Colombia que recopila veinte años de historia.

No puede decirse que sea una declaración porque ésta venía implícita en cada canción y en los directos, algunos disponibles en el documental por primera vez, sino que más bien funciona como un apéndice de memoria musical y, especialmente, como un tiernísimo homenaje de su pareja y los que intentan seguir con su legado.

La banda inicialmente formada por la pareja de Carlos “Cuco” Rojas y Ana Veydó, quien ahora tira hacia adelante el proyecto con la tenacidad de varios llaneros, que empezara como grupo de homenaje al joropo más tradicional en su vertiente llanera, demuestra que en el documental que no solo está llena de sangre nueva, revitalizadora de melodías y con nuevos sueños, sino que fue capaz de continuar hacia adelante pese al deceso de uno de sus fundadores.

La mejor muestra fue la gira de homenaje que el año anterior hicieron en Walles recuperando la colaboración de Catrin Finch, la conocida arpista del Príncipe de Walles.

En algunos puntos, más conceptualmente que narrativamente, el documental recordaba a Searching for Sugar Man (Malik Bendjelloul, 2012) en el sentido en que muestra como hacia finales del siglo anterior a algunos artistas les resultaba paradójicamente más sencillo triunfar en otros sistemas culturales, como fue el caso de Sixto Rodríguez en Sudáfrica o el de Cimarrón en Reino Unido.

Tal vez las lecciones sean o que la música es un idioma que no entiende de lenguajes o que sean casos de artistas capaces de superar el localismo del propio género musical para convertirlo en propuesta personal.

El documental no solo expone algunas de las caras invisibles de la única banda de joropo en lograr un Grammy (2019) sino que además nos muestra el increíble reto enfrentado de operar con los arquetipos llaneros y simultáneamente luchar por superar los prejuicios llaneros, dentro y fuera de la banda.

Muestra la vitalidad de los nuevos instrumentistas o bailarines y también se muestra introspectiva al desentrañar los detalles sobre cómo lograron ingresar en el circuito de músicas del mundo.

Pero llama especialmente la atención Ana Veydó quien no solo demuestra las aptitudes de un atento liderazgo o su trayectoria y motivaciones como vocalista en solitario, también tiene tiempo para anécdotas viajando por los cinco continentes.

El homenaje a su pareja Cuco se aprecia no solo en la selección de viejas entrevistas, también especialmente en las memorias de ellas, que impregnan el documental de una dimensión más de intensidad.

¿Cuál es la esencia artística del Orinoco? ¿Qué significa ser llanero en el siglo XXI? A todo ello intenta responder artísticamente su trayectoria. Entre arpas, maracas y cuatros recogen la tradición colombiana, el flamenco o el surdo, todo ello entre vectores de la vida en la llanura antes y ahora, de la relación con la tierra y el campo, para presentarnos un joropo profundamente indígena y versátil.

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