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Mercedes Barcha nació en Magangué, Colombia el 6 de noviembre de 1932 y conoció al Premio Nobel de Literatura de 1982. Photo: Heraldo de México.
Mercedes Barcha nació en Magangué, Colombia el 6 de noviembre de 1932 y conoció al Premio Nobel de Literatura de 1982. Photo: Heraldo de México.

Adiós a Mercedes Barcha, la otra mitad de García Márquez

La esposa del nobel y su mayor apoyo falleció el pasado sábado en Ciudad de México a los 87 años.

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Dejémonos de pendejadas románticas, aguantar durante más 50 años a un artista y su ego bien merece un monumento. Sufragar su carrera literaria, la hambruna y el desaliento de los principios, los rechazos, la borrachera del éxito, sortear a periodistas, amigos interesados y groupies, y encima leerle los manuscritos y seguir amándolo -quizás no como el primer día, pero sí como los veinte últimos-, eso es algo a lo que no muchas personas están dispuestas. 

Mercedes Barcha, en cambio, sí lo hizo. No fue, como suele decirse, la gran mujer detrás del gran hombre. Ella estaba delante, detrás y a los lados de García Márquez, algo que el nobel siempre reconoció hasta el punto de que la mayoría de lo que sabemos sobre la “Gaba” fue por boca de él. 

A su esposa le escribió la famosa dedicatoria de El amor en los tiempos del cólera: “A Mercedes, por supuesto”. ¿Cómo no? También dijo de ella en una entrevista de 1973: “Mi signo es Piscis y mi mujer, mi esposa, es Mercedes. Estas son las dos cosas más importantes que me han sucedido en la vida, porque gracias a ellas, por lo menos hasta el momento, he conseguido sobrevivir escribiendo”.

Discreta, pragmática, de un carácter fuerte y una aguda inteligencia y sentido del humor, Barcha no sólo fue la inspiración y lectora cero de muchas novelas de Márquez, sino también la mitad del éxito del escritor, quien le sujetó los pies a la tierra y se ocupó de mantener la familia a flote los 18 meses en los que Gabo estuvo trabajando en Cien Años de soledad, y después, cuando habiéndose dejado ambos las entrañas en la novela los contratos editoriales tardaban en llegar y cuentan que él acarició el suicidio.

En la época en que no tenían ni para sellos, en esa época en que se hace difícil querer.

El propio Márquez hizo célebre la anécdota de cuando al terminar Cien años de soledad fue junto a Mercedes a enviar el manuscrito por correo. El funcionario lo pesó y les dijo que el envío a Argentina les iba a costar 83 pesos, pero ellos no tenían más que 45. Así que enviaron sólo una parte y se quedaron con el resto. “Nos fuimos a casa y Mercedes sacó lo último que faltaba por empeñar”, dijo Gabo en una entrevista. Empeñó la batidora, el calentador, el secador… y sacó lo suficiente para poder enviar la otra parte del manuscrito. “Ahora lo único que falta es que la novela sea mala”, comentó Mercedes muy enojada a la salida de la oficina. 

También lo siguió a la Barcelona de los 60', a Nueva York, donde Márquez fue corresponsal, y finalmente se instalaron en Ciudad de México, donde Barcha falleció el pasado sábado a los 87 años, seis años después de que lo hiciera su esposo. 

No fue la viuda de García Márquez, fue la otra mitad del escritor. Su partner in crime. 

Descanse en paz en Macondo, Mercedes Barcha.

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