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Photo: The Guardian
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La música clásica es mucho más que un club de hombres blancos europeos

Lo saben bien en la Biblioteca Musical de la Universidad de Minnesota, donde han decidido diversificar su colección (y la tarea no es sencilla)

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Desde el compositor Camargo Guarnieri, conocido como el Mozart brasileño, a los mexicanos Carlos Chávez y José Pablo Moncayo, la música clásica está repleta de grandes nombres latinos. 

Sin embargo, encontrar sus partituras es casi un trabajo de arqueología incluso en la academia, donde siempre se toma de referencia el canon occidental para enseñar música clásica. Es decir: hombres blancos y la mayoría de ellos muertos.

Pero nuevas melodías de cambio están empezando a abrirse paso entre los polvorientos estantes de las bibliotecas gracias a la insistencia de unos concienzudos detectives musicales. 

Esta historia empieza hace dos años, cuando Jared Miller, exalumno de la Universidad de Minnesota, empezó a reunir partituras para su segundo recital de maestría.

Miller buscaba una partitura muy concreta escrita por su compositor mexicano favorito, pero ni estaba en la biblioteca de la universidad ni tampoco la encontró en Internet. 

Con la ayuda de la bibliotecaria especialista en música de la universidad, Jessica Abbazio, descubrieron que esta partitura sólo se publicaba en Cuba y consiguieron una copia de un violoncelista que la había interpretado tres décadas atrás. 

La aventura hizo que Abbazio abriera los ojos y se diera cuenta de que la Biblioteca de Música necesitaba ser mucho más diversa. Es decir, MUCHÍSIMO. Ya que el 85% de su colección, que alberga más de 100.000 artículos incluyendo grabaciones, libros, partituras y CDs, era de repertorio blanco o europeo. 

"Realmente ha existido este mito de que estos compositores del canon occidental son los músicos por excelencia", dijo Abbazio al Minnesota Daily. "Y no les quito nada, pero al crear esta especie de sala de obras maestras, es una especie de bucle cerrado... Hay una burbuja de la música clásica que realmente creo que tiene que expandirse o explotar".

Desde entonces, la bibliotecaria está realizando un trabajo del que no sólo disfrutarán los estudiantes, sino también los aficionados a la música que quieran acceder a un repertorio mucho más diverso a través de los préstamos interbibliotecarios. Y, a la larga -y eso esperan muchos alumnos-, pueda influir en los planes de estudio.

“Desde el instituto y en adelante ha sido frustrante para mí, y estoy seguro de que lo ha sido para mis otros amigos músicos latinoamericanos", dijo Miller a Minnesota Daily. "Porque no crecí sabiendo que en Latinoamérica había música clásica".

"Hay algo muy importante en aventurarse fuera del canon occidental porque, para mí, me ayudó a descubrir y explorar mi propia identidad personal y cultural", añadió el músico. "Sé que a veces, sin tener la culpa, los profesores dudan (en enseñar fuera de su zona de confort), porque ellos mismos no lo saben. Pero eso es una oportunidad de crecimiento tanto para ellos como para sus alumnos", concluyó.

Hay vida más allá de Mozart, Beethoven o Schubert. Nuevamente, perderse en unas pocas líneas del pentagrama perjudica la composición entera.

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