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La adicción a la comida es real y hay una organización que puede ayudarle

La adicción a la comida es real y hay una organización que puede ayudarle

Food Addicts in Recovery Anonymous no se trata de un programa de adelgazamiento, de la misma manera que no todos sus miembros sufren de sobrepeso. Es una…

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¿Cuántas veces se ha definido a usted mismo como un adicto a algún tipo de comida (comida basura, en la mayoría de los casos) que le gusta tanto que resulta complicado comer tan solo un poco? Aunque muchos pueden no estar al corriente, la adicción a la comida no es solo una expresión que usamos con demasiada ligereza para expresar lo mucho que nos gusta un alimento. La adicción a la comida es una enfermedad que se ha convertido en un problema serio para personas de todo el mundo.

La organización Food Addicts in Recovery Anonymous (FA) define la adicción a la comida como "una enfermedad progresiva que agrupa una combinación de factores: alergia, obsesión mental y problemas de personalidad (miedo, duda, inseguridad y negatividad), lo cual lleva al adicto a repetir comportamientos destructivos y a la dependencia de substancias o comportamientos para sobrellevarlo".

FA, que cuenta con grupos en diferentes partes de Norteamérica, África, Asia, Europa y Australia; pone a disposición de sus miembros un programa de recuperación basado en Twelve Steps y Twelve Traditions de Alcóholicos Anónimos y centrado en tres aspectos clave: físico, mental y espiritual.

Uno de los aspectos que la organización destaca es que no todas las personas que tienen un problema con la comida padecen sobrepeso. Algunos tienen obesidad, otros son delgados o sufren bulimia. Luego están aquellos que tienen un peso normal, pero están constantemente obsesionados con la comida.

 

Mucho más que un programa de adelgazamiento

Por ello, como uno de sus miembros cuenta a AL DÍA: "esto no es programa de adelgazamiento, se trata de un programa de recuperación vital para lo que somos. Muchos de nosotros, como un 99,9 llegamos con sobrepeso (conozco a unas pocas personas que lo hicieron tenían un peso bajo). Nosotros perdemos peso de la misma manera que el hígado de un adicto al alcohol mejora cuando deja de beber".

"Lo que se intenta es tratar la adicción exactamente de la misma manera que los alcóholicos tratan su adicción al alcohol. Ellos tienen que beber, pero no pueden beber alcohol, tienen que beber agua. Nosotros, los adictos a la comida tenemos que comer, pero no podemos ingerir harina, azúcar o en grandes cantidades; por lo que medimos todo lo que comemos", explica.

Su nombre tiene que permanecer anónimo "no porque me sienta avergonzada. Podría ir a la televisión y decir ’Soy una adicta a la comida’. Solía estar avergonzada, pero ese sentimiento ya no existe […] Yo creo que el anonimato es la manera de proteger el programa". Sin embargo, no ocurre lo mismo con su historia, una de las muchas que podrían ser contadas por los miembros de FA.

Ella era muy delgada durante la niñez, pero cuando mira hacia atrás se da cuenta de que "podía comer y comer y nunca recuerdo llenarme". No fue hasta que empezó el instituto cuando se comenzó a ganar peso. Ya en la universidad decidió limitar lo que comía y lo consiguió durante un tiempo, hasta que perdió de nuevo el control. "Tenía tanto éxito en otras áreas de mi vida. Estaba trabajando en un colegio privado y luego me sentaba en los baños del Starbucks y comía un montón de dulces. Estaba como loca", cuenta.

Probó con psicoterapia, haciendo ejercicio y yoga, acupuntura… "Sabía que tenía un problema pero no podía encontrar la solución y no conocía FA". Después, gracias a la amiga de una amiga encontró la organización y llamó para empezar a ir a unas reuniones donde "la idea es que el recién llegado pueda escuchar. No puedes compartir tu historia hasta que no llevas 90 días de abstinencia. Estamos ahí para los nuevos miembros".

Eso sucedió hace 17 años. Ahora ella tiene 41 y se encuentra "mucho mejor que cuando estaba en la universidad". Entonces, también tenía depresión y tomaba prozac. Ahora, no tiene "absolutamente ningún signo de depresión" y no necesita la ayuda de la medicación.

Sin embargo, dejar de acudir a las reuniones de FA es algo que ni se le pasa por la cabeza ahora mismo. "Si dejo de ir a los meetings volveré a comer de manera adictiva, por lo que, mientras tenga el deseo de no hacerlo seguiré yendo a los encuentros".

Food Addicts in Recovery Anonymous cuenta con reuniones a lo largo de todo el estado de Pensilvania seis días a la semana. Los lunes son en Media, Pittsburg y Rosemont; los martes en Erie y King of Prussia; los miércoles en Rosemont y Springfield; los jueves en Edinboro, Media y Pittsburgh; los viernes en Wayne y los sábados en Havertown.

Para recibir más información puede visitar food addicts.org o llamar al 781-932-6300 si se encuentra en los Estados Unidos.

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