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Luis Mora. Samantha Laub / AL DÍA News
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FINANTA: Nivelando el terreno de juego

Bajo el liderazgo de Luis Mora, la organización FINANTA se dedica a ofrecer herramientas para lograr el éxito de comunidades con menor acceso a servicios…

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Luis Mora se acuerda muy bien de cómo era antes.

Originario de Costa Rica, Mora conoce de primera mano las dificultades que sufren los inmigrantes para adaptarse a las sutilezas financieras de la sociedad estadounidense.

“Cuando compré una vivienda, por ejemplo, el banco me puso delante un montón de documentos de préstamos”, recuerda Mora. “No tenía ni idea de lo que estaba firmando, porque ni el banco ni la compañía de hipotecas ofrecían algún tipo de asistencia para facilitar la transacción”.

“Gracias a Dios no abusaron de mí”.

Mora es presidente de FINANTA, una institución de préstamos sin fines de lucro especializada en ofrecer servicios de consultoría financiera y acceso a capital para emprendedores, consumidores y compradores de primera vivienda en el área de Filadelfia. La mayoría de los clientes de FINANTA son nacidos en el extranjero, tanto de los servicios de concesión de préstamos (66%) como de asistencia técnica (57%). Aproximadamente la mitad de los clientes de FINANTA prefiere hablar en un idioma distinto al inglés (mayoritariamente, español) y el 96% tienen ingresos bajos o moderados.

Mora, un hombre de risa fácil, es tan afectuoso y amigable como inteligente. Está al mando de FINANTA desde su creación, hace 22 años.   

En una entrevista con AL DÍA en su despacho en la sede de la organización, en N. 2nd Street,  Mora explica que FINANTA fue concebida en un inicio como parte de un programa federal llamado Empowerment Zone (“Zona de empoderamiento”), que asignaba comités para abordar los principales problemas de los barrios del norte de Filadelfia, como el acceso a una vivienda asequible, educación, atención sanitaria y desarrollo económico.  

“Una de las cosas que (el comité de desarrollo económico) identificó fue la falta de capital y asistencia técnica de los emprendedores locales”, comenta Mora.

El comité llegó a la conclusión de que hacía falta una entidad capaz de “facilitar el acceso al capital a aquellas personas que quisieran crear o expandir un negocio” en algún lugar de la sección norte de la ciudad.

Mora fue elegido para liderar el proyecto. Él se encargó de diseñar y levantar la organización desde cero.

“La idea básica era facilitar el acceso a capital y asistencia técnica, y nada más”, dice Mora. “No había organización. No había nada que, de alguna forma, se pudiera aprovechar y expandir”.

A Mora le llevó cerca de un año organizarlo todo, incluyendo la creación de una junta de directores y conseguir el estatus de “sin fines de lucro”, antes de que FINANTA pudiera empezar a proveer a la comunidad con los servicios financieros que necesitaba. Desde entonces, FINANTA ha concedido alrededor de 1.800 préstamos, lo que equivale a unos 55 millones de dólares de capital. La organización también ha prestado alrededor de 80.000 horas de asistencia técnica a más de 4.000 beneficiarios.

Según Mora, FINANTA ha concedido préstamos grandes, de hasta 3.3 millones de dólares, como el que fue a parar al Congreso de Latinos Unidos con el fin de ayudar a la organización a construir el edificio de su nueva sede, y pequeños, como el crédito de 400 dólares a un grupo de personas que querían formarse para ser carpinteros.

“Necesitaban dinero para poder comprar una herramienta a los sindicatos responsables de su formación”, detalla.

Al servicio de los recién llegados a Filadelfia

Aunque la mayoría de los clientes de FINANTA son hoy extranjeros, no fue siempre así. En los comienzos, explica Mora, la mayoría de los clientes de FINANTA eran propietarios de negocios que se habían mudado a Filadelfia desde Puerto Rico.

Por aquel entonces, dijo Mora, los emprendedores puertorriqueños empezaron a venderse los negocios a gente de ascendencia dominicana que se mudaba a Filadelfia de Nueva York para huir de los elevados costes de vida en esta última. Más tarde, la organización sin fines de lucro Southwest CDC empezó a introducir FINANTA a los inmigrantes africanos.

En la actualidad, explica Mora, alrededor del 60% de los clientes de FINANTA son inmigrantes latinos, incluyendo colombianos, cubanos y, mayoritariamente, todavía, dominicanos. Destacó que los mexicanos, el grupo de inmigrantes que más ha crecido en la zona de Filadelfia en los últimos años, están empezando a trabajar con FINANTA, además de gente de Líbano y de Asia occidental.

A pesar de que la mayoría de los clientes de FINANTA son inmigrantes, Mora asegura que éste no era un objetivo específico de la organización en el momento de su creación. Ha sido más bien un proceso natural, asegura, originado principalmente gracias al boca oreja y a la confianza que genera la organización entre la comunidad inmigrante, lo que explica que cada vez más gente acuda a las puertas de FINANTA.

“Me siento orgullo de poder decir que FINANTA es una organización que logrará reducir las barreras que ha establecido la industria para alejar a la gente del acceso al capital”, dice Mora. “Les damos una oportunidad”.

Priorizar al prestatario, no al prestador

Mora explica que FINANTA trabaja codo con codo con cada cliente para determinar sus necesidades financieras y poder ofrecerle un servicio de acuerdo con lo que esté buscando, sea expandir su negocio, comprar una vivienda o establecer una línea de crédito, entre otros.

Antes de prestar dinero a un cliente, FINANTA se asegura de que el prestatario ha entendido todos los aspectos de la operación, incluyendo sus obligaciones financieras y los tipos de interés. El personal de FINANTA cumple con este compromiso mediante la organización de talleres de grupo y consultas de asesoramiento individuales.

“Cada persona que llega a FINANTA y tiene acceso al capital, recibe también ayuda y asistencia técnica”, dice Mora. “Todos los clientes reciben estos dos servicios al mismo tiempo”.

Y todo el personal de FINANTA comparte este compromiso con la misión de la entidad.

Melissa Taina Santiago, vicepresidenta de Asistencia Técnica de FINANTA, explica que su departamento supervisa los servicios de orientación al prestatario, procurando que se ajusten a “cualquier cosa que necesite”, desde conseguir un crédito a firmar una hipoteca o asesoramiento sobre un alquiler.

Por otro lado, Santiago está convencida de que una de las razones por las que FINANTA se ha ganado la confianza de tantos clientes es la diversidad de su personal.

“En FINANTA somos un equipo muy diverso, entendemos su cultura…y hablamos su idioma. Tenemos todos orígenes muy diferentes”, explica Santiago. “Creo que eso nos hace únicos”.

Eso no quita que su trabajo vaya acompañado de un amplio abanico de desafíos, añade Santiago. Según la vicepresidenta de Asistencia Técnica, muchos clientes de FINANTA vienen de países donde no hay sistemas bancarios tradicionales, así que para ellos el sistema financiero de los Estados Unidos es algo totalmente nuevo.

Pero el trabajo de ayudar a toda esta gente a “subir la escalera financiera y a ser autosuficientes” es muy gratificante, comenta Jonathan Rollins, vicepresidente de FINANTA y director de Operaciones de la organización, que ha trabajado durante diez años en el “amplio terreno de la inclusión financiera”, incluyendo el desempeño de varios puestos financieros en Nicaragua, Bolivia y Perú.

“Lo que he hecho durante la última década ha sido explicar las diferentes maneras de conseguir cambios incrementales en el sistema para nivelar al máximo el terreno de juego”, dice Rollins. “Hay que conseguir que la oportunidades económicas estén realmente al alcance de  todo el mundo, de forma que todo el mundo pueda tener acceso a ellas y aspirar a cualquier objetivo financiero que se hayan propuesto”.

Construyendo capital

Mora dice que uno de los servicios más importantes que ofrece FINANTA es el programa de “círculo de préstamos”, un concepto financiero bastante conocido en algunas culturas de América Latina, el Caribe, África y Asia, pero menos en EE. UU.

Para explicar cómo funciona, Mora pone un ejemplo: un grupo de gente acuerda reunirse una vez al mes y cada uno aportará una cantidad concreta de dinero (pongamos cuatro emprendedores con 2.000 dólares). Primero, un miembro del grupo tomará prestado de los otros tres, de manera que conseguirá reunir 8,000 dólares. El proceso se repetirá el mes siguiente con otro miembro del grupo, y así consecutivamente. Una vez termine la rotación, cada emprendedor habrá podido acceder a 8,000 dólares.

“Si quieren que el grupo funcione, entre los participantes debe haber una obligación moral y de afinidad”, explica Mora. “De otra forma, son rechazados y empiezan a cerrarse puertas”.

A medida que las rotaciones continúan, la suma de dinero que cada emprendedor contribuye o recibe puede ir aumentando de forma gradual. Después de unos años, las rotaciones de 8,000 dólares pueden alcanzar cifras de centenares de miles de dólares.

Y el proceso funciona, asegura Ozzie Quintero.

Nacido en Colombia, Quintero llegó a Filadelfia en 1989 y es hoy el director general de Triuimph Exterminating. Su compañía opera dos comercios en Filadelfia, que venden productos y servicios para control de plagas. En 2012, la empresa tuvo un problema y Quintero necesitaba 8.000 dólares para pagar las facturas de la compañía.

Fue cuando oyó que FINANTA concedía préstamos, así que atendió a uno de los seminarios de la organización. Descubrió que FINANTA tenía un programa de podía prestarle 1.000 dólares, pero la cifra estaba significativamente por debajo de sus necesidades.

Pensando que había sido todo una pérdida de tiempo, Quintero acabó consiguiendo un crédito de “alguien de la calle” y acabó devolviéndolo a un tasa de interés del 4 por ciento. Según Quintero, este tipo de acuerdos abusivos entre prestatario y prestamista siguen siendo muy habituales entre los inmigrantes.

Hace tres años, la Cámara de Comercio Hispana de la Región de Filadelfia volvió a poner en contacto a Quintero con FINANTA, y el empresario hizo un esfuerzo por entender mejor cómo funciona la entidad.

“Tienes que ir paso a paso”, dice Quintero. “De la forma que se supone que hay que hacer”.

Se dio cuenta de que el dueño de una empresa debe endeudarse en función de sus recursos, ya que pedir préstamos demasiado grandes puede ser arriesgado. Y elogió al equipo de FINANTA no solo por su capacidad para comunicarle este mensaje, sino también por haber caminado junto a él en cada etapa del proceso, enseñándole exactamente lo que tenía que hacer para mejorar su situación financiera.

Un banco, dice Quintero, se limita simplemente a aprobar o denegar tu solicitud.

“Hay veces en que te acostumbras a que te denieguen la solicitud”, dice Quintero, añadiendo que muchas veces la gente necesita calificaciones crediticias muy elevadas para poder acceder a una línea de crédito del banco. “Con FINANTA, es diferente”.

Quintero empezó con un préstamo de 3.600 dólares de FINANTA. Hoy, esta cifra ha aumentado a 250.000 dólares.

FINANTA, dice Mora, presta a emprendedores y clientes las herramientas que necesitan para ayudarse mejor a sí mismos.

“Creo que la parte más importante de lo que hacemos es abrir puertas”, dice Mora. “Si está buscando una oportunidad, le damos esa oportunidad. Depende de usted que la aproveche para construir algo, pero nosotros le daremos el capital y el apoyo que necesita para que lo haga”.

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