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La estatua de Blas de Lezo está ubicada en el Castillo de San Felipe de Barajas. Foto: Flickr
La estatua de Blas de Lezo está ubicada en el Castillo de San Felipe de Barajas. Foto: Flickr

El “medio-hombre” español que evitó que Cartagena se volviera inglesa

Blas de Lezo fue un marino español que en sus últimos años comandó la Armada en Cartagena de Indias.

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Blas de Lezo y Olavarrieta, nacido en España en 1689, se vinculó a la Marina a los quince años cuando participó en la batalla naval que se libró frente a las costas de Málaga en el verano de 1704 entre una flota borbónica y una escuadra anglo-holandesa durante la guerra de Sucesión.

En aquel combate, a Blas de Lezo tuvieron que amputarle la pierna izquierda, destrozada por una bala de cañón. Poco después, en 1707, en otro combate librado en la base naval de Tolón contra los ingleses una esquirla de metralla le malogró el ojo izquierdo. En el sitio a Barcelona, uno de los últimos episodios de la guerra de Sucesión, sufrió una tercera herida que le dejó inservible el brazo derecho. Así, y tras quedarse cojo, tuerto y sin mano, Blas de Lezo pasó a ser conocido como el “Almirante Patapalo” o el “Medio-hombre”.

En 1737 volvió a América como comandante general de Cartagena de Indias, plaza que tuvo que defender de los ataques del almirante inglés Edward Vernon.

Cartagena de Indias era el centro del comercio americano y donde confluían las riquezas de las colonias españolas. Los británicos, ansiosos de conquistar el territorio, aprovecharon una afrenta a su imperio para intentar tomar la ciudad. El pretexto fue el asalto a un buque británico propiedad de un contrabandista británico cuyo barco, el Rebecca, había sido apresado en abril de 1731 por un guardacostas español que le confiscó su carga.

Los ingleses armaron una formidable flota jamás vista al mando del Almirante inglés Edward Vernon. La armada estaba formada por 195 navíos, 3.000 cañones y unos 25.000 ingleses apoyados por 4.000 soldados estadounidenses. En 1741, las defensas de Cartagena no pasaban de 3.000 hombres, 600 indios flecheros, más la marinería y tropa de infantería de marina de los seis navíos de guerra de los que disponía la ciudad.

Tras duros combates, finalmente, Vernon abandonó derrotado las aguas de Cartagena de Indias con unos 5.000 ingleses muertos, según los datos oficiales. La vergüenza fue tan tal para el país que se tomaron medidas para acallar la derrota: El rey Jorge II prohibió todo tipo de publicación sobre la batalla.

Luego de esa gran victoria, Blas de Lezo murió el 7 de septiembre en medio de dolores físicos y morales, ya que el virrey le había inculpado por los desastres del asedio. Sin embargo, recibió después el merecido reconocimiento de la Corona y a su hijo mayor se le otorgó, en 1762, el título de marqués de Ovieco. 

Dos siglos después, el 7 de septiembre de 1955, en Cartagena de Indias fue erigida una estatua donada por el gobierno español en homenaje a Blas de Lezo. Actualmente esta estatua se puede encontrar al pie del Castillo de San Felipe de Barajas. 

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