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Bartos describió recientemente la experiencia de escuchar “The Word” de los Beatles por medio de un sistema de sonido de sala de concierto de la siguiente manera: “Fue como ir a la iglesia”. Sin duda les provocará una amplia sonrisa.
Bartos describió recientemente la experiencia de escuchar “The Word” de los Beatles por medio de un sistema de sonido de sala de concierto de la siguiente manera: “Fue como ir a la iglesia”. Sin duda les provocará una amplia sonrisa.

[OP-ED]: Como refugio en esta época conflictiva, escuchen estos podcasts

Es demasiado. Todo es demasiado. Entre violentos choques en nombre de la justicia social, inundaciones bíblicas y pruebas misilísticas de Corea del Norte,…

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Me permiten sugerir darse un atracón de divertidos podcasts? 

Soy muy aficionada a ese medio y aunque llevo 10 años escuchando podcasts, sólo en los últimos seis meses intensifiqué mi consumo de ellos. En mi acceso a los podcasts tengo ahora 26 programas diferentes, y aunque hubiera querido anunciarlos a todos en este espacio limitado, para esta época conflictiva, escogí sólo algunos de ellos. 

Eso significa que no puedo incluir los programas periodísticos diarios y semanales que suelo disfrutar (“On the Media”, “The Daily” del New York Times, “What’s News” del Wall Street Journal, “”It’s Been a Minute with Sam Sanders” y “The Kicker” de The Columbia Journalism Review). Y tengo que conformarme sólo con mencionar mis programas de entrevistas predilectos (el absolutamente maravilloso “Bullseye” y “The Turnaround”, ambos con Jesse Thorn, “Longform Podcast” y el programa de Katie Couric.)

Finalmente, no puedo incluir los programas de audición obligatoria para temas hispanos ( “In the Thick”, de temas políticos y la hora de noticias “Latino USA”) o los programas súper técnicos que escucho (“Freakonomics Radio, de temas programáticos, “Note to Self”, de tecnología y el invalorable “Revisionist History”, de Malcom Gladwell)—son todos sumamente valiosos. Pero hoy, quiero concentrarme en algo divertido. 

Sí, divertido. Necesitamos más diversión. Si escriben estos títulos en un app de podcasts de cualquier teléfono inteligente o en una máquina buscadora para escuchar en línea—totalmente gratis—prepárense para sonreír, reír y recibir ánimo. 

“The Sporkful”, con el locutor Dan Pashman no es “para gourmets, es para comilones”. Escuchen el programa si tienen como media hora, les encanta comer y quieren enterarse de cosas como por ejemplo, cómo empacar un refrigerio para la playa de manera que resulte mejorado con el olor y sabor del agua salada. También si quieren debatir si su cereal de la mañana es, en realidad, una sopa. 

“The New Yorker Radio Tour”, presentado por el conocido editor de la revista, David Remnick, es una colección de músicos famosos que hablan de su arte y reflexionan sobre sus instrumentos y otros invalorables aspectos artísticos. Algunos programas son difíciles—el episodio sobre los crímenes de guerra en Siria fue duro—pero hay muchos, alegres. No se pierdan al autor Sherman Alexie, en la bella lectura de su cuento más reciente: “Clean, Cleaner, Cleanest”. 

“Judge John Hodgman”, presentado por el autor cómico de ese nombre y su alguacil, Jesse Thorn, es lo que uno desea escuchar cuando busca algo inofensivo y loco. ¿Debe, un novio al que le encanta la pizza con pepperoni, dejar de buscar cupones de pizza gratis en los tarros de basura de los restaurantes para salvar su relación? ¿Es el “car lag” [en lugar de “jet lag”] cuando se viaja en todo el país una enfermedad real? Cuando su querida mascota muere, ¿debe uno montar y exhibir su esqueleto en la casa, en memoria? Hay sólo una persona que lo puede decidir, y si lo único que le enseña ese hombre sobre cómo vivir bien es eso, al menos habrá aprendido que “la especificidad es la esencia de la narrativa”. 

“Pop Culture Happy Tour”, una mesa redonda semanal sobre libros, películas, programas de TV y música, lo mantendrá al día sobre lo que pasa en la cultura popular. Después del programa de la semana pasada, secuestré a mi familia el sábado por la tarde para ver la nueva comedia de Steven Soderbergh sobre un atraco, “Logan Lucky”, que me brindó las dos mejores horas que he pasado en un cine en mucho tiempo. 

“Tell Me Something I Don’t Know”, presentado por el periodista Stephen J. Dubner, es un juego para el tipo de súper nerd que, sabe lo que es el ámbar gris o que puede explicar cómo el Ejército Fantasma de Estados Unidos ayudó a derrotar a Hitler. No sólo se reirán, sino que su cociente intelectual subirá 10 puntos cada vez que lo escuchen. 

Por último, un programa nuevo: “What’s Good With Stretch and Bobbito”. Aparentemente Adrian “Stretch Armstrong” Bartos y Robert “Bobbito” Garcia son expertos legendarios en hip-hop. Yo no sé absolutamente nada de hip-hop—pero no importa. Estos dos son tan cálidos que sus voces lo envuelven a uno, mientras lo guían en conversaciones inteligentes sobre “historias no-contadas y verdades no-reveladas”, cultura, religión, música de todo tipo, con invitados como Stevie Wonder, Dave Chapelle y Eddie Huang.

Bartos describió recientemente la experiencia de escuchar “The Word” de los Beatles por medio de un sistema de sonido de sala de concierto de la siguiente manera: “Fue como ir a la iglesia”. Sin duda les provocará una amplia sonrisa.

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