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López venció la maquinaria

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"Mi logro más grande hasta ahora ha sido vencer a una maquinaria política bien fuerte, y a los líderes de la alcaldía de Hazleton (PA) en una lucha por los inmigrantes", dijo Agapito López, quien entabló junto con otros activistas una demanda federal contra una de las primeras leyes locales contra indocumentados en Estados Unidos.

López testificó contra la Ley de Alivio para la Inmigración Ilegal aprobada en el 2006 por el Concejo de Hazleton y el alcalde Lou Barletta. Dicha ley castigaba con la revocación de licencias de negocios y multas a quienes emplearan a indocumentados, o a quienes los hospedaran o rentaran propiedades. Sin embargo, la ley fue considerada inconstitucional en el 2007 y actualmente está en apelación.

A pesar de que el boricua de 67 años cuenta con numerosas credenciales, López considera que cualquier persona, sin importar su preparación, puede ser un líder comunitario, y un activista de la reforma migratoria. "Solo se necesita compasión, identificarse con el que sufre, y expresarse a favor de aquellos que no pueden hablar", dijo el comisionado del Consejo para Asuntos Latinos del gobernador de PA, Ed Randell, quien además es oftalmólogo, miembro de la junta de Hazleton y comisionado del condado de Luzerne para la Diversidad.

Como un hombre de palabra, López se mantuvo firme en su lucha a pesar de recibir amenazas y cartas de odio por parte de grupos supremacistas blancos. "Sentí temor de que me agredieran, pero tenía que seguir hablando por los que no pueden", dijo López. Como un hombre de fe, lo más significativo en su lucha fue una vigilia que organizó contra la ley de Hazleton con rabinos, sacerdotes y ministros de distintas denominaciones, según relató a AL DÍA. Como un estadounidense dijo "soy veterano de Vietnam, creo en la justicia, y creo que se le debe dar oportunidad a todos sin discriminar. Las ciudades y localidades deben permitir que el gobierno federal se encargue de los asuntos migratorios porque si no, va a haber una ley distinta en cada estado, y eso no refleja lo que es Estados Unidos: Una sola nación".

 

 

Con Alma de activista

"No importa cómo hayamos venido, estamos aquí y estamos en la lucha", dijo la veracruzana Alma Mendoza, quien vino de México a EE.UU. hace más de 20 años. "Cualquiera puede ser líder si rompemos el silencio y decimos 'no somos indocumentados, somos seres humanos'".

"Después de que la gobernadora de AZ firmó la 1070, me motivó más a luchar por los inmigrantes", dijo Mendoza, organizadora del Comité de Barrio de Puente AZ, en Phoenix. Sin embargo, su participación en la lucha no es nueva. 

En 1996, vio que autoridades de inmigración organizaron una redada afuera de la escuela donde trabajaba. "Arrestaron a varios en la calle, y a gente que venía a recoger a sus niños, yo no lo podía creer", dijo Mendoza, quien desde ese momento se unió a Puente AZ, y junto con otros activistas logró un acuerdo para que inmigración no organizara más redadas alrededor de escuelas. 

Además de participar en numerosas marchas y protestas, Mendoza viajó en julio a Washington D.C. por invitación del congresista Raúl Grijalva (D-AZ), y participó en una audiencia en el Congreso para instar al presidente de EE.UU., Barack Obama, a impugnar la ley 1070 y a cumplir su promesa de reforma migratoria. 

Pero la lucha por los inmigrantes no es su única batalla. "El reto más grande en mi vida fue salir de un círculo de violencia doméstica y tener tres hijos maravillosos", dijo la madre soltera, quien trabaja en el mantenimiento de casas. Es por eso que Mendoza, de 36 años, lucha contra medidas que pretenden verificar incluso el estatus migratorio de testigos y víctimas. "¿Cuántos niños y mujeres más tienen que morir para que otras víctimas puedan hablar a la policía sin que averigüen su estatus migratorio antes de que averigüen el problema?".



De policía a defensor de inmigrantes


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"Yo no tuve preparación académica para ser líder, solo ganas de ayudar", dijo el peruano Antonio Alemán, de 42 años, quien se graduó de bachillerato y trabajó como policía nueve años en El Salvador. "Lo que hace falta es voluntad, y tener experiencia como inmigrante, cuando uno sabe lo que es eso, motiva a ayudar".

"Empecé a luchar por los inmigrantes porque he visto tantas injusticias en este país", dijo Alemán, quien fue víctima de una estafa cuando llegó a EE.UU. con su familia hace más de seis años. 

Cuando intentó tramitar su licencia de conducir recibió una negativa a falta de Seguro Social, a pesar de que en ese entonces no era necesario, relató. Alemán pagó más de $1.000 para tramitar el documento y cuando asistió a Casa Maryland, la organización donde ahora es voluntario, se dio cuenta que no necesitaba pagar esa suma. "Después de que Casa Maryland me ayudó, tenía que hacer algo para que otros no pasen lo que yo pasé". Así comenzó a informar a otros inmigrantes sus derechos y ahora no se pierde ninguna marcha por la reforma migratoria. Alemán fue recientemente despedido de la empresa donde trabajó como soldador por más de seis años luego de que presentó una queja ante la Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA). "Mi patrón nos tenía como esclavos, amenazados, me quería dar unos guantes que no me quedaban, y me quemaba". OSHA ordenó a la compañía comprar el equipo necesario.

Al igual que Antonio, su esposa Ruth, su hija Beatriz, y su hijo Eric, todos son indocumentados. A pesar de que Beatriz se graduó de "high school" con honores y recibió una felicitación por correo del entonces presidente George W. Bush, la joven de 20 años no puede continuar con su sueño de estudiar Administración de Empresas. "Dudo que la reforma se logre este año, porque ya vienen las elecciones del Congreso, pero tal vez puede lograrse el DREAM-Act", dijo Alemán.

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