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Sabiduría Popular

Desde que la reforma migratoria integral  fue derrotada el año pasado, la creencia popular ha convertido a la inmigración en el tema más divisivo en el proceso…

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Escribo
por mera preocupación. Creo que nosotros, como país, estamos llegando a
un punto crítico. Lo que comenzó como un debate de política pública la
primavera pasada está a punto de convertirse en uno de los temas de
derechos civiles más grandes de nuestra generación.

La retórica
que demoniza este tema, los grupos que incitan el odio y vigilantes que
promueven esta retórica, los políticos y los medios de comunicación que
la apoyan, y la pasividad de los que escuchan y deberían pararlo, son
una vergüenza para nuestro país. Debería darnos vergüenza a todos.

Como
buen país de inmigrantes, hemos luchado contra la demonización de otros
en nuestro pasado. Las decisiones que hemos tomado no siempre han
estado al nivel de los ideales que hacen que éste sea un gran país. No
siempre nos hemos dejado llevar por nuestro lado bueno. Cada abuso de
derechos civiles que se ha dado en la historia de nuestro país ha sido
presidido por la difamación de un grupo en particular que ha sido
culpado por todos los males de esta nación.

Pregúntele a los
indígenas que ocuparon este continente; a los africanos que fueron
traídos en cadenas; a los chinos que construyeron nuestros
ferrocarriles; a los japoneses americanos que fueron llevados a
campamentos durante la Segunda Guerra Mundial.

Luchamos por la
inmigración en esa época y estamos luchando por ella ahora. Las voces
que estaban al margen del debate político actualmente se han movilizado
y están en medio y al centro del debate llevando el curso del mismo.

Su
retórica severa ha manchado el debate migratorio con palabras claves
que demonizan y deshumanizan no sólo a los inmigrantes sino a los
latinos en general para catalogarnos como una "amenaza" al estilo de
vida estadounidense. Nos pintan como "un ejército de invasores", nos
llaman "una peste" y "una multitud masiva". Dicen que traemos
enfermedades y crimen a este país.

Pero peor aún, este grupo
cuenta con la ayuda de los medios de comunicación. Un estudio
superficial de la programación televisiva demuestra que voceros de
grupos que promueven el odio y vigilantes tales como FAIR y los
Minutemen han aparecido por lo menos 120 veces en programas de noticias
de cable en los últimos tres años. Este número no incluye los
periódicos y revistas, y tampoco toma en cuenta la televisión local.
Rara vez se investigan o se cuestionan sus currículos. Rara vez se
presenta el punto de vista opuesto. Y como si eso no fuera suficiente,
muchos de los anfitriones televisivos y  comentaristas repiten las
mismas palabras incitadas por el odio en sus respectivos programas.

Por
ello, hemos lanzado un esfuerzo organizacional de NCLR para exponer a
estos grupos que promueven el odio y a los extremistas que están en
control. Con el lanzamiento de nuestra campaña y la página web
"WeCanStoptheHate.org," hemos retado a las cadenas de televisión por
cable. Los condenamos por invitar y entrevistar en sus programas a
supuestos "expertos" en el tema de inmigración y a representantes de
grupos que promueven el odio y se denominan como vigilantes. Es casi
como permitir que David Duke aparezca en la televisión como experto
sobre la integración de las minorías al sistema escolar o laboral.

Estamos usando esta campaña para educar al público porque sabemos que las palabras dichas solo generan más odio.
Pero,
nuestros detractores dicen: "No estamos hablando de los inmigrantes.
Nosotros QUEREMOS a los inmigrantes. Sólo estamos hablando de los
inmigrantes ilegales".

La mayoría de los latinos no somos
inmigrantes. Pero, eso no se puede deducir a simple vista. Más del 80
por ciento de los hispanos en este país son ciudadanos estadounidenses
o residentes legales. Pero la verdad es que los hispanos entienden que
este tema nos afecta a todos.
Cuando manifestantes en Arizona se
ponen una máscara quirúrgica cuando un latino les pasa por al lado
porque creen que somos portadores de tuberculosis… es personal.

Cuando Lou Dobbs propaga estadísticas falsas que relaciona a los inmigrantes con un aumento en lepra… es personal.

Cuando
un compañero de colegio le dice a su sobrino de 10 años que nació en
Kansas: "Los mexicanos son estúpidos y pienso que deberías regresar a
México"… es personal.

Cuando amigos y vecinos son detenidos por la
policía –a veces durante horas– y se les pide los papeles aún cuando
sus familias han estado en este país por varias generaciones… es
personal.

Uno no tiene que ser inmigrante para escandalizarse de
que  13.000 niños estadounidenses han sido separados de un padre por
las redadas; para saber que aquellos que gritan "amnistía" piensan que
la deportación masiva es la única solución viable.

¿Cuánto les
costará deportar a 12 millones de personas?  ¿Cuántos policías
adicionales necesitarán? ¿Cuántos ciudadanos de color o con acentos
serán incluidos en redadas masivas?

¿Cuántos vehículos necesitarán para transportar a estas personas a la frontera?

Uno
no necesita ser inmigrante para saber que estas soluciones realmente no
son soluciones. Y esto me regresa al tema de la inmigración como un
tema divisivo en la campaña electoral de este año.

Hace cuatro
meses, la sabiduría popular hizo que Rudy Giuliani y Mitt Romney
debatieran en televisión sobre quién era el más fuerte con respecto a
los inmigrantes indocumentados.

Hace tres meses, la sabiduría
popular hizo que 49 demócratas apoyaran un proyecto de ley que
deportaría a inmigrantes indocumentados de una vez por miedo a lo que
Rahm Emmanuel llamó "el suicidio para una carrera política".

Hace
dos meses, la sabiduría popular dijo que la inmigración sería el tema
ganador en las elecciones especiales que se llevaron a cabo en
Illinois.

¿Pero que dicen los resultados?

Los resultados
indican que la sabiduría popular no pudo estar más lejos de la
realidad. Las campañas anti-inmigrantes han fallado casi en su
totalidad. La inmigración no dará votos mientras siga siendo un tema
divisivo.

Dada la importancia de estas elecciones a todo nivel,
hemos lanzado varias iniciativas nuevas para mejorar la participación
de los latinos en las elecciones, tales como nuestra alianza con
Democracia USA y la campaña nacional Ya Es Hora. Así como los latinos
hemos tenido un papel significativo en la selección de candidatos
presidenciales para ambos partidos, esperamos elegir gobernadores y
legisladores estatales, del Senado y de la Cámara de Representantes que
demuestren valentía y liderazgo al eliminar el odio del debate.

Los
votantes hispanos hemos expresado firme y claramente que no seremos
demonizados, que no seremos chivo expiatorio ni seremos ignorados.

No debemos hacerlo solos

Encuesta
tras encuesta indica que los estadounidenses prefieren soluciones que
requieran que las personas indocumentadas salgan del anonimato, paguen
una multa por entrar a este país sin documentación, aprenden el inglés
y paguen sus impuestos para poder llegar a ser ciudadanos. Sin embargo,
estas voces estadounidenses han sido opacadas por una dominante y
pequeña red local que ha sido extremadamente ruidosa y persistente.

Hace
dos años, la comunidad latina llevó a cabo una de las más mayores
manifestaciones pacíficas en la historia estadounidense. Esto demostró
que no estamos solos. Nos dio la confianza que hoy tenemos para hacerle
frente a las voces del odio.

Pero esta vez, hay una sola
manifestación que hablará más fuerte y opacará a las voces del odio en
nuestra contra. Nuestra próxima manifestación será nuestra marcha a
votar este noviembre.

Les pido a todos los estadounidenses opacar
a las voces del odio, rechazar las políticas divisivas y apoyar
aquellos que realmente quieren hallar una solución verdadera a este
problema tan complejo.

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