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"La aprobación de esta ley producto de una bancarrota moral revela aún más los pasos que los republicanos están dispuestos a tomar para penalizar a los más vulnerables".

Congreso a la Nación: “Que Coman Torta”

Escribir acerca de los escándalos constantes, los tweets absurdos y las artimañas engañosas de Donald Trump y sus secuaces se ha convertido en una carga casi…

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Después de todo, las elecciones de mitad de período están a la vuelta de la esquina, y votar es la mejor manera de poner en su sitio al embaucador de la Casa Blanca y los políticos sin escrúpulos que lo respaldan con su cobardía y mezquindad. No, no hay que esperar por el resultado de la investigación de Robert Mueller: hay que votar.

Mientras tanto, ellos siguen tratando de gobernar a base de crueldad, avaricia e inhumanidad, como lo demuestra una vez más la reciente aprobación por la Cámara (controlada por el Partido Republicano, en caso de que lo olvide) de un proyecto de ley agrícola tan cruel que equivale a condenar a millones de estadounidenses al hambre y la desnutrición.

“La aprobación de esta ley producto de una bancarrota moral revela aún más los pasos que los republicanos están dispuestos a tomar para penalizar a los más vulnerables”, dijo la representante Nydia Velázquez (D-NY). “Los recortes drásticos de esta medida al Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), anteriormente conocido como el Programa de Cupones de Alimentos, arrancarían la comida de la boca de los bebés, enviarían a los niños a la escuela con el estómago vacío y castigarían a las familias y las personas mayores trabajadoras”.

Después de señalar que más de 41 millones de personas en todo el país (una población mayor que las poblaciones combinadas de Texas y Nueva Inglaterra) dependen de cupones de alimentos para traer comida a la mesa, Velázquez agregó: “Es una ironía particularmente repugnante que, la misma semana que los republicanos del Congreso intentan -ineficazmente-  abordar las vergonzosas y crueles políticas de la administración Trump, que arrancan a los niños migrantes de los brazos de sus padres, los republicanos de la Cámara de Representantes aprobaran un proyecto de ley que les quitaba la comida a los niños estadounidenses. En momentos como este, es desconcertante que los republicanos sigan intentando reclamar el título del partido de los ‘valores familiares’”.

Más que desconcertante, es hipócrita en grado perverso, en particular porque todavía 565 niños, incluidos 24 menores de 5 años, siguen separados de sus padres y mantenidos en centros de detención más de un mes después del plazo establecido por el tribunal para su reunificación. Además, el 43% de los hogares estadounidenses no pueden cubrir sus necesidades más básicas, como reveló recientemente un estudio del Proyecto ALICE de United Way.

Según un reportaje de CNN sobre dicho estudio, 51 millones de hogares en los EE. UU. no ganan lo suficiente para poder pagar por vivienda, alimentos, cuidado infantil, atención médica, transporte y un teléfono celular todos los meses.

“La cifra incluye a los 16.1 millones de hogares que viven en la pobreza, así como a los 34.7 millones de familias que United Way ha denominado ALICE (Asset Limited, Income Constrained, Employed). Este grupo, dice el estudio, gana menos de lo que se necesita para sobrevivir en la economía moderna.”

El estudio encontró también que aproximadamente el 66% de los trabajos en los Estados Unidos paga menos de $ 20 por hora. Entre los que laboran en empleos mal pagados y, por consiguiente, ocupan gran parte de la categoría ALICE, se encuentran los trabajadores de cuidado infantil, auxiliares de salud en el hogar, asistentes de oficina y empleados de tiendas.

Una realidad desgarradora que no les importa en absoluto al presidente y su partido.

En un extraño giro de la suerte, los que abogan por erradicar el hambre en el país creen que la brecha entre los proyectos de ley de la Cámara de Representantes y del Senado es tan amplia que reconciliarlos será una tarea imposible.

Según Joel Berg, CEO de Hunger Free America, esto podría abrir las puertas para “un nuevo Congreso que, en enero próximo, comience desde cero y apruebe un proyecto de ley progresista que reduzca el hambre, ayude a los pequeños agricultores, cree empleos, proteja el medioambiente, mejore la nutrición y la seguridad alimentaria, y beneficie a los consumidores”.

Votemos el 6 de noviembre para que el optimismo de Berg se haga realidad.

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