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Personas reunidas en la Plaza de la Libertad en contraprotesta a la manifestación Únete a la Derecha en Washington, DC, en el primer aniversario de la protesta de Charlottesville. EFE

Cuatro gatos en el rally fascista en Washington

Bueno, no, los fascistas, neonazis, supremacistas blancos y el resto de la fauna racista que contamina las calles del país no son tan valientes después de todo.

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De hecho, son tan cobardes que su muy publicitada protesta Unite the Right en Washington en el primer aniversario de la violenta manifestación en Charlottesville, Va., concebida como una provocación, provocó solo una sonora carcajada colectiva.

Es difícil no convertirse en una broma cuando su muy publicitada protesta masiva no reúne más de “cuatro gatos”. OK, quizás no cuatro, tantos como 24 “patriotas”. Patético.

Incluso el organizador del rally, el nacionalista blanco Jason Kessler, admitió que sus tropas estaban asustadas. Obviamente, aunque les gusta decir que quieren “recuperar el país”, están dispuestos a hacerlo solo si no significa enfrentarse a multitudes de personas decentes como las que les dieron la bienvenida a Washington, ansiosos por hacerle saber a la fauna fascista cuán despreciable es su ideología de odio. A pesar de todas sus bravuconadas, el compromiso de los fascistas con su causa termina cuando se dan cuenta de que podrían ser identificados públicamente y perder empleos y amistades. Ya les sucedió a varios de los más violentos y abusivos gracias a algunos excelentes reportajes de Pro Publica y otros medios. De valientes no tienen nada.

No obstante, sienten que este es su momento. Después de todo, hay alguien en la Casa Blanca que comparte su visión distorsionada y malévola de sí mismos y del mundo.

“Los disturbios en Charlottesville hace un año causaron muerte y división sin sentido”, tuiteó el presidente Trump la víspera del mitin fascista. “Debemos unirnos como nación. Condeno todos los tipos de racismo y actos de violencia. ¡Paz a TODOS los estadounidenses!”

A lo que alguien twitteó en respuesta: “A menos que ... usted sea Bob Mueller, @HillaryClinton, cualquier demócrata, Colin Kaepernick, una persona negra, un musulmán, trabaje en @harleydavidson, sea @BarackObama, @JoeBiden, @ NancyPelosi, Michael Cohen, o si eres periodista, eres mexicano o eres toda la isla de Puerto Rico”.

Y yo agregaría: nunca, nunca unidad con supremacistas blancos, racistas y nazis llenos de odio, aunque Trump piense que hay “buenas personas” en ambos lados.

El miserable fracaso de los fascistas es algo para celebrar, pero sería ingenuo creer que es una señal de que los extremistas de derecha están a punto de regenerarse o por lo menos arriar velas.

En realidad, el Centro para el Estudio del Odio y el Extremismo encontró que hubo 1,038 crímenes de odio registrados en las 10 ciudades más grandes el año pasado, un aumento del 12% desde 2016 y la cifra más alta en más de una década. En todo caso, ese número aumentará en tanto que la crueldad, el odio y el racismo contra los niños y las familias inmigrantes, las mujeres y los afroamericanos sigan siendo los pilares de la política de la administración Trump.

Y como si fuera necesario disipar alguna duda sobre el racismo de la Casa Blanca, NBC informa que los arrestos administrativos de inmigrantes sin expedientes criminales por parte de ICE se han disparado 203% en los primeros 14 meses completos de la presidencia de Trump en comparación con los últimos 14 meses de la administración Obama, subiendo de 19,128 a 58,010, según cifras de ICE. Durante el mismo período de tiempo, los números muestran que las detenciones de inmigrantes indocumentados con antecedentes penales crecieron solo un 18%.”

En otras palabras, ningún inmigrante, legal o no, está a salvo de la crueldad de esta administración. Una realidad preocupante que puede comenzar a cambiarse votando en las elecciones parciales el 6 de noviembre. Lo que está en juego es nada menos que nuestro futuro.

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