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La deportación voluntaria, una opción

Esta permite a los indocumentados evitar la restricción de volver a entrar a EEUU

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Aunque la mayoría de los
indocumentados luchan por una reforma migratoria, muchos aceptan con
resignación una deportación voluntaria, mientras unos pocos recurren
a lo que sea para ser devueltos a su tierra.

La mayoría de los que se inclinan por la deportación voluntaria
son indocumentados que no han logrado regularizar su estatus, por lo
que podrían tener una orden de deportación en contra.

"Muchas personas escoge la deportación voluntaria porque esto les
permite evitarse la restricción de volver a entrar a Estados Unidos,
la cual dura entre 5 a 10 años", informó Katherine Vargas,
directora de Comunicaciones del Foro Nacional de Inmigración, en
Washington, una entidad sin fines de lucro que lucha por los
derechos de los inmigrantes.

La deportación voluntaria empero es una decisión que toma un
juez.

"Este es un privilegio otorgado por un juez de inmigración
después que la persona ha demostrado su intención de irse
voluntariamente de Estados Unidos, demuestra que cuenta con los
medios y bienes para marcharse por su cuenta", explicó Nicole
Navas, portavoz de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), para
el sur de Florida.

Durante el año fiscal 2008, sólo 1.751 personas se acogieron a la
deportación voluntaria desde Miami, y desde 2003 a la fecha, 7.143,
han regresado a casa con la esperanza de mantener vivos su sueño de
regresar algún día, según estadísticas del ICE.

Este recurso permite además al indocumentado sin historial
criminal ni fugitivo de ICE, hacer sus propios arreglos de regreso a
su tierra en un plazo de 12 a 30 días, para resolver sus asuntos
antes de marcharse.

Sin embargo, si no abandona el país en el término acordado, la
oportunidad puede ser revocada, y se enfrenta a un procedimiento de
deportación.

A la deportación voluntaria se acogen también muchas veces
indocumentados que desean marcharse a su país, pero no cuentan con
los medios económicos para ello.

"El ICE puede asumir los gastos de viajes de un extranjero
indocumentado, pero sólo si no tiene historial criminal y antes de
que se obtenga una orden de remoción, que permite al ICE 48 horas
para verificar el estado migratorio de alguien, ya que es el
gobierno quien carga la responsabilidad de comprobar la legalidad o
no de los sujetos", dijo Navas.

Con cerca de 12 millones de indocumentados en el país, la
deportación voluntaria es una excepción a la regla, y ni siquiera en
los últimos dos años cuando la crisis económica afecta a miles de
familias hispanas, ha sido considerada como primera opción.

"Pese a la situación de la economía y de la que muchos hispanos,
especialmente trabajadores de la construcción son víctimas, nadie
quiere irse, debido especialmente a que ya han hecho sus vidas enEEUU, donde son dueños de sus viviendas, tienen a sus amigos y
familias y pese a la economía, estarán mejor que en sus países, por
lo que la solución es una reforma migratoria", aseguró Vargas.

La deportación de un indocumentado no es proceso que se lleva a
cabo de un día para el otro, ni es sencillo, aunque los deseos de
irse al país de origen sean tan grandes que lleven a violar las
leyes, como el caso de Roberto Carlos, de 28 años, de origen
mexicano y residente de Port St Lucie.

"Llévame a la cárcel", dijo Roberto Carlos a un policía de Port
St Lucie cuando los agentes respondieron a una llamada por una
disputa doméstica entre él y un compañero de vivienda, el pasado 4
de abril.

Ante la negativa del oficial, Roberto Carlos "procedió a
desnudarse y a correr por las calles de su vecindario, exhibiendo
sus pares íntimas" gritando que quería que lo deportasen, según el
informe policial.

"Si quería ser deportado, como se ha dicho, sólo tenía que
entregarse al ICE, sin tener que pasar por un proceso criminal",
dijo Navas, ya que la deportación pudo lograrla sin necesitad
de cometer un delito.

El joven mexicano se enfrenta a un cargo por exponer sus órganos
genitales en público, un delito menor según las leyes de Florida y
de ser encontrado culpable, podría ser condenado con hasta un año en
la cárcel,

Roberto Carlos, quien escuchará formalmente los cargos en su
contra el próximo día 20, según archivos del la Corte del Condado
Collier, donde ocurrió su arresto, deberá esperar para ver su
supuesto deseo cumplido.

"Las órdenes de deportación generalmente son apelables", advierte
Navas, y en casos de personas convictas de crímenes, el
procedimiento muchas veces se inicia después de que el indocumentado
haya respondido a cualquier acusación criminal a nivel local".

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