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En su huida, se alimentó de cogollos

El ex congresista colombiano Óscar Tulio Lizcano, quien estaba secuestrado por las FARC, huyó y caminó sin aliento pese a la hinchazón de sus pies.

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A la inquebrantable voluntad por alcanzar la libertad y regresar junto a su familia, el ex congresista colombiano Óscar Tulio Lizcano se alimentó de cogollos de palma durante los tres días que estuvo huido por las selvas de Colombia, y caminó sin aliento pese a la hinchazón de sus pies.

Lizcano estuvo más de ocho años secuestrado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), periodo en el que sufrió fiebres, paludismo y dolores corporales.

Este domingo recuperó su libertad al encontrar en su huida a tropas del Ejército.

"Después de esa marcha, que me caía, con los pies hinchados, en medio de una dura, dura selva", dijo el ex rehén a la prensa después de que las autoridades militares lo trasladaran junto al presidente colombiano, Álvaro Uribe, y el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, hasta la ciudad de Cali.

En su alocución, Lizcano mostró evidentes dificultades para articular palabras e hilar ideas, y pidió disculpas por ello.

El cansancio y la dificultad para caminar hizo que Lizcano, al momento de atender una conferencia de prensa, se apoyara en el brazo del ministro Santos, con quien se pudo ver cómo intercambiaban información.

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El político, que vestía una camiseta negra raída y un pantalón repleto de lodo y desgarrado, dijo que le comentó al ministro Santos algo que leyó durante su cautiverio de Homero, en la obra "La Odisea".

"La vida está por encima de cualquier riqueza guardada", comentó al hacer alusión a esa obra de la literatura griega.

Tuvo palabras de agradecimiento para su carcelero: "Quiero hacer propicio, en este cansancio, el agradecimiento, ante todo, a la persona que tuvo la valentía, el valor de salir conmigo, ya un viejo que me encontraba muy enfermo, el comandante que tuvo esa decisión".

Y es que su carcelero, un hombre de 28 años apodado "Isaza", abandonó la militancia guerrillera y decidió ayudar a huir a Lizcano, a sabiendas de las represalias que las FARC pueden emprender en su contra.

El Gobierno de Francia ofreció hoy asilo al desertor, mientras que el presidente Uribe le prometió una recompensa por entregar al rehén sano y salvo, con la que podrá iniciar una nueva vida en el país europeo.

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