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Convulsión de Kennedy fue la nota triste (Actualizada 7.47 a.m.)

Investidura de Obama se empaña con enfermedad de senador. (Actualizada 7.47 a.m.)

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La convulsión que sufrió el senador Edward Kennedy y que lo mandó de emergencia al hospital empañó la serie de celebraciones por la investidura de Barack Obama, el primer presidente afroamericano de Estados Unidos.

Kennedy, de 76 años, que padece de un tumor cerebral, sufrió una convulsión durante un almuerzo inaugural en el salón Rayburn del Capitolio, lo que puso la nota triste entre los festejos.

No es la primera vez que Kennedy sufre convulsiones tras su operación en junio de 2008 para extirparle un tumor cerebral, pero el incidente ensombreció el almuerzo que tradicionalmente se realiza después de la jura.

Recién investido como el primer mandatario negro en la historia del país, Obama se encontraba saludando a los invitados y acudió al lado de Kennedy cuando lo vio desplomarse, aseguró a los periodistas el senador demócrata Jay Rockefeller.

Más adelante, Obama elevó plegarias por la salud de Kennedy, al recordar que el senador, un icono del ala liberal del Partido Demócrata, "estuvo allí cuando se aprobó la ley de los derechos civiles y, junto con John Lewis, fue un guerrero de la justicia".

"Estaría mintiendo si no dijera que, ahora mismo, una parte de mí está con él. Y creo que lo mismo es cierto para el resto. Es un momento de júbilo, pero también de reflexión. Mis oraciones van para él, para su familia y para Vicki (la esposa de Kennedy)", dijo el jefe de la Casa Blanca.

Otros testigos indicaron que Kennedy nunca perdió el conocimiento y que, al ser trasladado en camilla a la ambulancia, parecía en buen estado de ánimo.

"Nunca perdió el conocimiento y cuando entraba en la ambulancia me dio esa sonrisa irlandesa suya (...) me parece que va a estar bien, pero pasamos mucho miedo", comentó Orrin Hatch, senador republicano y amigo de Kennedy.

El senador Christopher Dodd aseguró que, en la ambulancia, Kennedy le dijo: "estaré bien, nos vemos más tarde".

En un comunicado divulgado por la oficina de Kennedy, Edward Aulisi, director de neurocirugía del Washington Hospital Center, confirmó que el senador demócrata de Massachusetts sufrió una convulsión y que, tras practicarle algunas pruebas, creen que "el incidente fue provocado por una simple fatiga".

"El senador Kennedy está despierto, hablando con su familia y amigos, y se siente bien. Permanecerá en el Washington Hospital Center durante la noche para observación, y será dado de alta en la mañana", puntualiza el comunicado.

Lo acompañan su esposa, Vicki, y su hijo, el legislador demócrata de Rhode Island, Patrick Kennedy, quien declaró a la cadena televisiva ABC que su padre "estará bien".

Kennedy apostó por Obama desde el inicio de las primarias, cuando aún no estaba claro si éste o su rival demócrata entonces, la senadora Hillary Clinton, se alzaría con la candidatura presidencial del partido.

Obama "es un hombre con carácter y talentos de liderazgo extraordinarios", aseguró Kennedy cuando anunció su apoyo a Obama el 28 de enero de 2008, durante un concurrido acto en American University en Washington.

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Con Barack Obama en la Casa Blanca, agregó entonces, se acabarán las políticas de las distorsiones y del divisionismo entre las razas, etnias y géneros.

El codiciado espaldarazo de Kennedy tuvo, a todas luces, un impacto decisivo en la campaña electoral de Obama.

Kennedy llegó al Senado en Washington, en 1962, siguiendo los pasos de sus hermanos Robert y John, al que sustituyó en el escaño cuando este último ganó la Presidencia.

Desde esa década ha enarbolado las causas más progresistas del Partido Demócrata, ganándose el respeto de iguales y contrarios por marcar un tono bipartidista y la búsqueda de consenso en el Senado, como fue el caso con la reforma educativa de George W. Bush.

Entre las medidas que ha patrocinado figuran el aumento al salario mínimo y la reforma migratoria que, no obstante, fracasó en el Senado en medio de pugnas partidistas.

El 17 de mayo de 2008, Kennedy sufrió una convulsión y fue trasladado a un hospital en Boston, donde los médicos le descubrieron un tumor canceroso en el cerebro.

Fue sometido a una cirugía un mes después en el Centro Médico Universitario de Duke y, pese a un delicado período de convalecencia, dio un emotivo discurso durante la apertura de la convención demócrata en agosto pasado en Denver (Colorado).

En esa ocasión, prometió que el 20 de enero sería testigo, junto a millones de personas, de la investidura de Obama.

También el decano del Senado, Robert C. Byrd, de 91 años y que padece del mal de Parkinson, fue retirado hoy del salón Rayburn al registrar problemas de salud no especificados, pero su personal asegura que ya se encuentra bien.

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