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La ex-Secretaria de Estado y actual candidata para la presidencia del partido demócrata, Hillary Clinton.

Al ignorar la prensa, ¿qué hace Hillary Clinton para los temas latinos?

Clinton’s distant relationship with the press gives Latinos few chances to bring community issues to a national stage.

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Al no relacionarse con la prensa, Clinton da pocas oportunidades a los latinos que las necesidades de la comunidad sean escuchadas en la plataforma nacional.

El tema de los ciudadanos y residentes latinos en Estados Unidos ha ocupado un espacio central en el debate nacional sobre la elección presidencial desde el momento en que el candidato republicano Donald Trump inició su campaña, al caracterizar a los inmigrantes mexicanos, como “violadores” que “impulsan el crimen.” Estas difamaciones son polémicas (y sin justificación ninguna), llevando más de un año en nuestro discurso político. Sin embargo, verdaderas personas latinas, y todas las experiencias de la vida que ellas representan, todavía no han tenido prominencia con el rival demócrata de Trump, ex-Secretaria de Estado Hillary Clinton.

“Mientras en las últimas dos convenciones del DNC vimos a líderes latinos hablando en primetime, varias veces en Philadelphia, cuando el voto latino ha crecido desde hace cuatro o ocho años, su número fue casi totalmente reducido,” comentó un editorial en AL DIA el 2 de agosto, justo después de la convención. “Aunque sean inscritos en el papel, no lo son en realidad, porque la maquina demócrata decidió por sus propias razones que su apariencia quizás no era tan importante.”

El editorial fue compartido más de 1700 veces en Facebook y provocó una respuesta feroz de parte de Juan Daniel Pachón, actualmente empleado por el DNC, quien argumentó que su organización había coordinado con miembros de la comunidad “para evitar cualquier apariencia de desprecio.”

Pero su defensa a los Demócratas no puso fin a la historia. La discusión siguió con la convocatoria de National Association of Hispanic Journalists (NAHJ) y su análogo para periodistas afroamericanos, National Association of Black Journalists (NABJ), en que Clinton presentó el 5 de agosto. Al llegar al evento, ella ya llevaba más de 200 días sin ninguna conferencia de prensa, pero decidió contestar algunas preguntas de parte de los periodistas en la audiencia. Una periodista latina, cuyo nombre nunca fue mencionado, cerró la ronda por pedir de Clinton una clarificación. “¿Es verdad que el partido demócrata toma en serio el voto latino? O cree usted que puede contar con nosotros automáticamente, que vamos a votar para los demócratas?”

En su respuesta larga, Clinton pareció mirar la conferencia desde lejos, hablando del valor que tiene la comunidad latina en su estimación, citando las relaciones como la base del liderazgo político. Pero cuando empezó a dirigir su palabra más directamente para su audiencia, mantenía el mismo nivel de generalidad; les hablaba como ciudadanos, no como periodistas.

“Voy a hacer todo en mi poder para asegurar que cualquier persona latina que me de su voto sepa que voy a tratar de cumplir con todo lo que he dicho,” dijo Clinton. “Y les voy a decir cómo andamos, cuáles son los desafíos, porque quizás tendré que pedir su ayuda. Tendré que pedirles el favor de presionar a los oficiales. Puede que necesitaré que ustedes utilicen el Internet, o las cartas, para contactar a sus representantes elegidos para que sepan que la gente les está observando. Porque así lo vamos a lograr.”

Con esta llamada a la acción, Clinton negó el poder específico de los periodistas latinos y afroamericanos, quienes han sido entrenados para decir al público cuáles son los desafíos y además son un punto de contacto clave a través del cuál su audiencia pueda presionar a sus representantes elegidos, incluyendo a Clinton. Un nuevo análisis de NPR de los 350 entrevistas que dió Clinton durante los primeros 7 meses del año descubrió que una mayoría de los medios que escogió tienen un enfoque local, y además “frecuentemente” alcanzaban a un público compuesto de minoridades étnicas. Sin embargo, las entrevistas solían ser nomás de ocho minutos en su totalidad, entre 3 y 8 minutos siendo el promedio. O sea, que a los interlocutores básicamente no se le dá el tiempo que necesitan para presionar a Clinton, algo que sería posible si ella estuviera más accesible a la prensa.

NPR también citó a Betsy Fischer Martin, una periodista con Bloomberg Politics que anteriormente trabajó 11 años para Meet the Press, de NBC. Ella dijo de Clinton que “Hace entrevistas cuando le conviene hacerlas. Cuando tienen un mensaje para difundir, en ese momento es cuando hacen entrevistas también.”

Ha pasado casi un mes desde la convocatoria del NABJ/NAHJ, y el afecto distante que tiene Clinton hacia la prensa sigue siendo una preocupación de los periodistas que quieren hacerla responsable por sus propias promesas. El 28 de agosto el Senador Tim Kaine, candidato demócrata para la vicepresidencia, estuvo en el programa de Jorge Ramos en Univisión. Kaine es un tipo de portavoz para Clinton, y también habla español. En la entrevista, no tenía problemas cuando evitó comprometerse a la promesa que hizo Clinton para parar las deportaciones de niños y inmigrantes no criminales, pero titubeó cuando Ramos le pidió explicar por qué ella no quiere dar conferencias de prensa.

“Estamos hablando cada día con la prensa,” dijo Kaine, “y de eso no tenemos miedo.” Cuando Ramos repitió la pregunta, Kaine dijo que no vio una diferencia importante entre el acto de aparecer en los medios, y hacerse disponible a los periodistas en las conferencias de prensa.

La campaña de Clinton parece querer pintar la preocupación sobre su decisión de no dar conferencias de prensa como algo ensimismado e irrelevante que están diciendo los periodistas. Sin embargo, la falta de conferencias de prensa es sólo una de varias expresiones de la estrategia de Clinton cuando se comunica con el público. En un mensaje publicado por Poynter del 29 de agosto, se citó a Ron Fournier, del National Journal, quien explicó las preocupaciones como resulta de “la amplia demanda moderna para accesibilidad, autenticidad, transparencia, y responsabilidad,” valores que la campaña de Clinton parece ignorar.

La estrategia de la campaña de Clinton en los “swing states” depende del voto Latino, el cual ella quiere ganar definitivamente. Hace unas semanas, su director de “outreach” a personas latinas, Lorella Praeli, explicó al Washington Post que “no puedes olvidarte de la comunidad latina...porque cuando los estados se están decidiendo por sólo uno, dos, o cuatro por ciento, tienes que apoyarte en ellos. Tienes que comunicarte con ellos en dos lenguas; tienes que ser tan sofisticado que puedes hablar de los temas que más les importan en cada estado.”

Quizás el acto de hablar sobre los temas locales que impactan a la comunidad latina podrá ganar votos para los demócratas. Pero sin un debate, un intercambio de perspectivas entre periodistas y políticos locales y nacionales que tradicionalmente ha sido facilitado por las conferencias de prensa; será aún más difícil que en otros años amplificar las promesas de los candidatos demócratas al pueblo latino hasta que se las escuche en el escenario nacional, y con esta visibilidad, poder responsabilizarse por ellas antes y después de la elección.

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