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"No es lo mismo hablarle al diablo que verlo llegar"

A nueve meses para terminar su periodo como concejal del Distrito 7, en el norte de Filadelfia, María Quiñones dice que buscará la reelección.

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María Quiñones dice que la mayor frustación como concejal del Distrito 7 durante los últimos tres años es que no hay comunicación interna entre los departamentos del gobierno de Filadelfia. “No es lo mismo hablarle al diablo que verlo llegar”, dijo al referirse a la época en que era candidata; sin embargo, dijo que ya  está lista para iniciar la campaña a la reelección. En entrevista con AL DÍA, la única concejal latina, la más joven y quien se considera progresista, aseguró que las organizaciones hispanas sin fines de lucro no son las que deben liderar la política latina, y que el escándalo de Concilio evidenció una necesidad de rendir cuentas por parte de estas entidades, que aunque privadas, reciben fondos públicos.

¿Cómo ve el futuro de la política latina en Filadelfia?

La elección mía significó un cambio en dos maneras, primero siendo mujer y segundo siendo de otra generación. Yo tuve la oportunidad de trabajar con todos los que abrieron camino en la política latina de Filadelfia, Rafa Acosta, Juan Ramos, Ángel Ortíz. Entiendo que todavía existe una tensión entre el papel de esas personas y el mío. Ha habido muchas peleas internas que no tienen nada que ver con la comunidad, en esas peleas he tratado de mantenerme al margen. Pienso que la comunidad se desanima cuando ve esos bochinches y por eso no participa políticamente. Creo que hay una juventud que se está desarrollando políticamente a través del trabajo que se está haciendo en la comunidad que se tiene que apoyar. Porque la política se ha convertido en una palabra sucia y mi miedo es con los jóvenes profesionales que no ven la política como parte de su vida normal y parte ha sido por el tipo de liderazgo que les hemos ofrecido. Yo creo que hay un interés y personas jóvenes, y que en los próximos tres años vamos a ver un avance, lo vimos en el caso de Emilio Vásquez, que se postuló para líder de precinto 43 y fue exitoso. Creo que después de la redistribución de distritos se van a ver oportunidades para otros latinos. Todo el mundo tiene su tiempo y si seguimos reciclando no vamos a avanzar. Por ejemplo, mi política es muy diferente a la que hizo Ángel, él hizo las cosas a su manera y fue muy importante para esa época. Actualmente ellos no necesitan ser electos para hacer grandes cosas, son reconocidos y respetados en su trabajo y pueden aportar.

¿Descarta entonces a los políticos que ya llevan mucho recorrido?

Yo creo que todo el mundo tiene su espacio y se puede crear un foro donde se pueda abogar por un tema importante y no necesariamente tienen que ser oficiales electos.

Ángel tuvo una trayectoria muy importante en la ciudad, Juan lo ha tenido, ahora es líder de muchos de los sindicatos de ese movimiento. Todo el mundo no tiene que ser un oficial electo para tomar un papel en esto y eso es parte de la dinámica que tiene que cambiar. Personas como yo tenemos que crear esas oportunidades para que otras personas se lancen.  El problema es que mucho del liderazgo en la comunidad ha venido de organizaciones sin fines de lucro y eso no debe de ser así. El liderazgo debe de venir de negociantes con dinero independiente que no dependan del gobierno.

¿Por qué no se presenta para concejal “at large”?

Nunca me interesó ser concejal por acumulación. Mi enfoque siempre ha sido de distrito porque para lo que yo quiero hacer y mi experiencia de desarrollo, ahí es a donde yo puedo tener más impacto. Y aunque me gustan temas más amplios y me voy a involucrar, me gusta estar en el distrito.  Me gusta lidiar con las pequeñas cosas, vecindario por vecindario.

¿Qué relación ha tenido con el alcalde Michael Nutter?

Yo conozco a Michael desde hace 20 años, tenemos características iguales que no son buenas. Este gobierno ha sido muy abierto en cuanto a las conversaciones que hemos tenido públicamente sobre los departamentos y el progreso. Yo creo que él ha avanzado mucho en eso, pero él, como yo, le tenemos miedo al fracaso y muchas veces queremos hacer algo tan perfecto que no dejamos que se haga. Eso fue una lección que tuve que aprender cuando fui directora de ASPIRA, tenía sólo 27 años y tenía que dirigir una organización de cien empleados y multimillonaria. Para mí fue muy difícil porque estaba acostumbrada a tener el control de todo y durante esa época aprendí que es mejor dejar que las cosas pasen aunque no sea a tu nivel, y creo que el alcalde está sufriendo mucho de eso.

¿Cómo ha sido la relación con las siete organizaciones de su Distrito?

Hemos cambiado el tono un poquito. Antes tomaban los proyectos que querían, ahora yo exijo que tomen los proyectos que necesito basado en otros proyectos en los que estamos haciendo en otros lugares. Hay siete entidades, cinco de ellas hispanas; ellas nunca se reunían para coordinar su trabajo. Nos pasamos un año y medio reuniéndonos para hacer un plan maestro del distrito y ahí es donde pudimos encontrar dónde es que no tenemos la experiencia.  Yo calificaría la labor de estas entidades como bien productiva, aunque también entiendo que mi trabajo es ver por los intereses de todos con una visión más amplia. Es  difícil que ellos se entiendan porque ellos están acostumbrados a que cada quien hace lo que quiere. Ahora estamos mejor programados porque tenemos que compartir los recursos.

¿Cuánto en recursos ha logrado para su Distrito?

No tenemos esa cifra y es uno de los proyectos para el verano. Estamos tratando de cuantificar, pero es muy difícil porque, por ejemplo, cuando tu hablas de inversiones escolares, que aunque no son directamente mías, nosotros hemos sido parte. Tengo el distrito con la mayor parte de escuelas charter,  logramos establecer una en Kensington. Tenemos que facilitar el proceso para que puedan establecerse. Eligen mi distrito porque como fui fundadora de una charter, entienden que yo sé la política, la dinámica y la importancia y que voy a abogar para ellos. Estas escuelas ayudan económicamente con trabajos a los vecinos. Hemos ubicado dos, pero hemos ampliado tres.   

¿Cómo afectaron los escándalos de 2009 en Concilio las relaciones entre gobierno y comunidad hispana?

En todas las comunidades hay escándalos y peores. Yo creo que mucho de lo que pasa con las agencias sin fines de lucro es que las ponemos en un pedestal pensando que no se les debe de pedir rendición de cuentas porque damos por hecho que son transparentes. Cuando yo les exijo a las organizaciones me siento muy cómoda porque ellos me exigen a mí y así es como debe de ser. Pero si lo damos por hecho lo que pasa es que estas organizaciones se vuelven caciques. Creo que lo que pasó con Roberto (Santiago) en Concilio fue una situación personal muy fea, creo que tiene que haber más revisión entre la junta directiva y el director ejecutivo y establecer protocolos y parámetros profesionales.   Creo que esto debe ser un aprendizaje para las demás organizaciones, como todo escándalo uno se hace la pregunta, si fuéramos señalados así ¿Pasaríamos la prueba? La comunidad no entiende cuánto poder tiene para exigirle a estas organizaciones rendición de cuentas, uno asume que estas organizaciones son privadas, y son del pueblo, todo ese dinero es público y nos deberíamos de sentir más cómodos en hacer las preguntas necesarias, y todos los estados financieros de ellos deben de ser públicos y el estado requiere que todo eso esté publicado.

¿Cómo ve usted la posibilidad de un crecimiento político hispano en el sur de Filadelfia? 

El hecho de que no puedan votar no quiere decir que no tienen poder político porque tienen poder económico. Ellos son sumamente importantes para la economía de Filadelfia en términos de trabajadores y de negocios y tienen que mostrar ese  poder a los funcionarios electos para que los tomen en cuenta.  Unas de las cosas que siempre les digo es que deben hacer enlaces formales con los funcionarios electos (los representantes estatales, Bob Brady que es el congresista, el concejal Frank DiCicco). Deben de mantener una agenda de expectativas y resultados. No tengo problema en decir que la responsabilidad es de la comunidad de darse a conocer con sus funcionarios electos. Si ellos lo invitan a una manifestación con una agenda... creo que este es el momento oportuno para darse a conocer.  Por ejemplo, una meta que se puede conseguir es decirle, ‘mira necesitamos un policía de habla hispana en cada cuadra’, y eso se puede conseguir, pero si no se pide, no se da. Creo que ellos, (los habitantes del sur, en su mayoría mexicanos) están enfocados en la crisis nacional de inmigración como por ejemplo PARS y Comunidades Seguras (acuerdo locales de cooperación migratoria con el gobierno federal). 

¿Quién es el que está interesado en que PARS se renueve?

Creo que no ha habido un entendimiento por parte del fiscal Seth Williams y la jueza Marsha Neifield en cuanto al programa y tenemos los próximos dos meses para asegurar que esas conversaciones se den. Por ejemplo, la jueza Neifield me dijo que sólo ha recibido una carta de un grupo y lo que yo le he dicho de ahí más nada.  Creo que la iglesia, incluida la Arquidiócesis, ha hecho un excelente trabajo el liderar el movimiento de inmigración en la ciudad.

¿Si Comunidades Seguras y PARS buscan casi lo mismo en cuanto a cooperación con autoridades migratorias, por qué el alcalde acepta la primera y no la segunda?

 PARS es una base de datos que se comparte en el momento que arrestan a una persona y Comunidades Seguras se comparte ya hasta que han ido a juicio o se les han presentado cargos. A pesar de que son muy similares, el alcalde apoya Comunidades Seguras, mientras el alcalde no entienda que este tipo de programas impiden que las comunidades inmigrantes denuncien crímenes no cambiará de opinión por eso digo que es una falta de información.

¿Políticamente qué ha sido lo más difícil como concejal?

Lo que me apena del gobierno es que hasta los departamentos internos no trabajan juntos. En mi oficina teníamos que coordinar esfuerzo para que los departamentos hablaran los unos con los otros y se pudiera realizar un proyecto a esa escala. Para mí fue muy frustrante ver la falta de coordinación. Para mí es lo más importante porque vengo de una trayectoria de desarrollo comunitario.

¿Cuál es su proyecto estrella?

Mi proyecto de Reforma de Negocios (que presentará en septiembre) que cambiaría la manera en la que vemos el impuesto de negocios. Existen dos impuestos, el neto, que es el que se paga basado en las ventas y el impuesto bruto que es uno fijo, que impide que los negocios echen pa’ lante, ya que tienes que pagar no importa lo que tu vendas. Hay 80 mil negocios en la ciudad, el 90 por ciento son menores de 5 millones, 70 por ciento son menores de 1 millones. Cuando empiezas a hablar del crecimiento de negocios y creación de empleo es justo en esa pequeña escala. La data nos ha demostrado que el plan de eliminar el impuesto bruto quitaría $40 millones de ingreso de la ciudad para negocios que no están ni ubicados en Filadelfia y no van a dejar en nuestro mercado como Coors Light y Budweiser. Las compañías multinacionales manejan sus libros de la manera en la que ellos nunca pagan impuestos netos. A mí también me consideran la concejal más progresista por la reforma que estamos proponiendo, es que vamos a aumentar los impuestos brutos, vamos a eliminar por cinco años el impuesto neto y vamos a hacer una excepción para pequeños negocios de menos de $100.000. Vamos a cambiar totalmente el panorama. Yo pienso que vamos a conseguir los 12 votos que necesitamos no sólo para pasarlo sino para pasar sobre el veto del alcalde.

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¿Cuál proyecto se le ha quedado estancado?

Royal Coyl se fue a bancarrota por seis millones. Él tenía una inversión de 480 propiedades en mi distrito y en el de DiCicco. Nosotros hemos tratado de crear una asociación entre los servicios legales comunitarios, el departamento de vivienda y los siete bancos involucrados para tratar de crear un programa de oportunidad de vivienda para la gente que ha vivido ahí. Muchas de las propiedades ya son de la ciudad porque deben más en servicios que el valor de las propiedades que son en su mayoría zonas abandonadas que se prestan para drogas y vandalismo. 

Sólo hemos negociado con un banco el cual tenía 67 propiedades, logramos que con 18 hiciera un arreglo con el banco y consiguieran un préstamo, pero ahora nos quedan seis bancos.

¿Qué ha logrado para su distrito? 

“No se cuentan con cifras exactas de las inversiones. El distrito ha estado en transición en los últimos tres años, sobre todo los centros comerciales. Los formales que ya la gente reconoce y los que se han desarrollado con la llegada de nuevos inmigrantes, un ejemplo la avenida Castor, centro comercial brasileño.

Tenemos programas con el Departamento de Comercio para que los comerciantes arreglen el segundo piso de sus comercios. 

Se expandió el subsidio que se le da a gente para arreglar el frente de sus negocios. Por ejemplo, en la avenida Frankford se les puede igualar su inversión de hasta $25 mil para realizar renovaciones de fachadas, seguridad, segundo piso y anuncios. En caso de que sea una propiedad vacante apoyamos a los interesados para iniciar un nuevo negocio.

En el Centro de Oro se reactivaron 150 parquímetros. Se han invertido cerca de $10 millones en los corredores comerciales.

En septiembre se completarán dos proyectos que por años estuvieron estancados, las escuelas Kensington CAPA, Creative and Performing Arts y Willard. La primera es un proyecto de $60 millones, amigable con el ambiente en una zona que han declarado el código postal verde, el 19125, que cuenta con inversión de SEPTA, el Departamento de Agua, de la Sociedad Horticultural y del Distrito Escolar. Además enfrente de esa escuela habrá una conexión entre corredor comercial que va desde Lehigh a Berks. Mientras que Willard será una escuela primaria para 800 estudiantes”.

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