ojos

[OP-ED]; La verdad del momento

 07/21/2017 - 11:35
Hellen Keller, sin ver y sin oír, utilizó a tal grado los demás sentidos, que se enamoró de la vida. No lloró por lo que no tenía, sino que se glorió de lo que era suyo, y lo desarrolló. En su mundo silencioso, sin imágenes y sin ruidos, cultivó su espíritu y su inteligencia. En su aislamiento encontró fortaleza y optimismo para vencer la adversidad ayudando a otros. Su alma compuso sus propias melodías. emaze.com

Un hombre encontró en su habitación una encolerizada avispa que zumbaba al golpearse repetidamente contra un cristal. El insecto insistía en traspasar el vidrio sin percatarse de que la ventana por la que había entrado estaba abierta de par en par. El hombre trató de espantarla hacia la ventana, pero la avispa se violentaba cada vez más dentro de la prisión creada por ella misma. Finalmente, el hombre tomó una gruesa jerga de lana y casi la asfixia para darle una libertad forzada, antes de que terminara por estrellarse en el cristal, o picara la mano de quien trataba de liberarla.

Friday, July 21, 2017 - 11:25am
Plain Text Author: 
Blanca Esthela Treviño Pepi