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mercados

[OP-ED]: The curse of middle-aged capitalism -- for Trump and all of us

 08/21/2017 - 13:57
In 1995, the largest five firms by market “capitalization” (the value of a company’s shares) were old-line businesses: Exxon, AT&T, Coca Cola, General Electric and Merck. By 2015, only Exxon (now Exxon Mobil) remained.

 A persisting puzzle about the U.S. economy is how it can seem both strong and weak. On the one hand, it remains a citadel of innovation, producing new companies like Uber. On the other, the economy is expanding at a snail’s pace of 2 percent annually since 2010. How could both be true? Why isn’t innovation translating into faster growth? The answer -- or part of the answer -- is that American businesses are running on two separate tracks. Call them the “youthful” and “middle-aged” tracks.

[OP-ED]: La maldición del capitalismo de mediana edad—para Trump y para todos nosotros

 08/21/2017 - 13:54
En 1995, las cinco empresas mayores del mercado según “capitalización” eran firmas de la guardia vieja: Exxon, AT&T, Coca Cola, General Electric y Merck. Para 2015, sólo Exxon (ahora Exxon Mobil) sigue ocupando ese lugar. Las otras fueron reemplazadas por Apple, Google, Microsoft y Amazon. (Nota: Jeff Bezos, director ejecutivo de Amazon, es dueño del Washington Post). Aun así, el capitalismo de mediana edad ralantizó la recuperación. 

Una incógnita persistente en la economía norteamericana es cómo puede parecer al mismo tiempo fuerte y débil. Por un lado, sigue siendo un reducto de innovaciones y produce empresas nuevas como Uber. Por el otro, la economía se expande a la lentísima tasa del 2 por ciento anual desde 2010. ¿Cómo pueden ser ambas cosas ciertas? ¿Por qué las innovaciones no se traducen en un crecimiento económico más rápido? La respuesta—o parte de ella—es que las empresas norteamericanas van por dos pistas diferentes. Llamémoslas “juvenil” y “de mediana edad”.

[OP-ED]: El gran debate de Trump sobre el crecimiento económico

 08/15/2017 - 10:01
No hay suficiente dinero para satisfacer todas nuestras demandas, incluso a tasas más altas de crecimiento económico. Habrá conflictos entre gastos privados y gubernamentales; entre gastos nacionales y locales; entre gastos de salud y gastos de no-salud; y entre gastos dedicados a los ancianos versus los jóvenes. El presente es polémico; el futuro quizás sea peor.

La discusión entre el gobierno de Trump y sus críticos sobre una tasa de crecimiento económico sostenible suscita profundas preguntas sobre el futuro de Estados Unidos. ¿Ingresamos en un período prolongado de crecimiento económico lento? Si es así, ¿cómo altera eso la sociedad y la política? ¿O acaso las medidas “correctas” elevarán el crecimiento económico a niveles del pasado?