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Armado con su acordeón y la jarana, el cantautor Rana Santacruz transporta al público a diferentes partes de su natal México. Para esto utiliza  sonidos que combinan mariachi, bluegrass, rock y música country.

"Depende de cuánto dinero haya para pagar para la banda. El grupo grande como  me gusta es batería, contrabajo, banjo, violín, dos trompetas, yo con el acordeón y la jarana, y a veces necesito ir con menos músicos", cuenta con sencillez y espontaneidad Santacruz, de la misma manera con la que interpreta sus canciones.

Nacido en México D.F., Santacruz ya había probado la escena musical mexicana antes de mudarse a Nueva York en el 2002, con su banda La Catrina. El proyecto tuvo una vida corta al no encontrar un lugar inmediato en la industria musical mexicana. "En esa época en México o eras un artista completamente pop comercial televiso o eras roquero. También estaba el mundo regional y tropical, nosotros no nos sentíamos relacionados con ninguno y la gente no entendía muy bien nuestro concepto", dijo Santacruz.

Sin duda, el estilo y las fusiones del músico mexicano continúan siendo poco comunes para el medio. Llevan su sello en las composiciones que cuentan historias de amor y desamor, personajes folclóricos y una lírica única. "Me gusta mucho combinar ritmos, pero no me gusta que salgan forzados, me gusta encontrar el punto en común entre los distintos estilos de música para que se sienta muy natural y que fluya".

Santacruz también se inspira en grupos británicos como The Cure y The Smiths, o el cantante estadounidense Tom Waits. 

Su más reciente producción  titulada "Chicavasco" fue nombrada así por una presentación muy particular que tuvo con su banda anterior en el poblado del mismo nombre del estado mexicano de Hidalgo.

Incluye canciones como "Ojitos de maguey", "El ranchero punk" y "El funeral de Tacho". Su música es inspirada por el cine de oro mexicano, la literatura del Realismo Mágico de Gabriel García Márquez y cantantes mexicanos como José Alfredo Jiménez, Agustín Lara y Juan Gabriel.

"Mi inspiración del cine de oro mexicano sale muy natural, las películas son muy sencillas e inocentes; sintetizan mucho el asunto del enredo amoroso con la comedia y el canto. De los músicos mexicanos me gusta que también dicen las cosas de manera muy sencilla sin usar un lenguaje muy elaborado".

En su canción  "Guajolote y pavorreal" proclama: 

'Lo que diga el pueblo a mi me da igual, a ti yo te he de enamorar... Y que yo ya estoy muy rancio y que yo ya sepo mal, nadie me puede tragar... Que tu eres champaña y yo cerveza de barril... Que tu eres caviar y que yo soy chilaquil' 

La razón para mudarse a Nueva York fue estudiar una maestría, pero la música no tardó en atraparlo. Después de un tiempo comenzó a tocar con otros músicos.

"De La Catrina aprendí cómo llevar una banda. Es como tener una pequeña empresa y una familia al mismo tiempo. Hay recursos humanos, tienes que estar negociando y tienes que hacer que el grupo funcione", explicó.

El nombre de su proyecto se inspiró en los apodos  folclóricos con los que bautizan a boxeadores y luchadores en México. "Rana es porque me llamo Rene. Santacruz no es mi verdadero apellido, pero lo busqué para que se oyera bonito y pintoresco, como "cuchillo" Herrera o el Maromero Páez.  Me gusta cuando hay apellidos que evocan una imagen", dijo el músico.

Santacruz asegura que está aprovechando la diversidad de audiencia que Nueva York ofrece, pues dice que la música hispana definitivamente tiene un buen lugar. "Hay publico para todo, hay una cantidad de músicos buenísimos y sí hay mucha competencia. Pero también es muy motivador y estimulante porque le echas más ganas".

Para Rana Santacruz el secreto del éxito es hacer su música con el corazón. "Esto es una carrera de muy larga distancia. Es importante hacerlo por el amor a la música para poder aguantar, pero sobre todo ser honesto con la música que uno quiere hacer".

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