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Cierres de escuelas. Proveedores privados a cargo de las escuelas públicas. Recortes de personal en la oficina central mientras a los principales se les da control sobre la contratación, el presupuesto y los planes de estudio. Expansión rápida de escuelas chárter.

Poco tiempo atrás estas ideas quizás hubiesen sido radicales. Ahora son comunes; dos docenas de distritos urbanos – entre ellos, las ciudades de Nueva York, Washington D.C., Nueva Orleáns y Los Ángeles – están adoptando lo que se conoce como el modelo de portafolios.  

El Distrito Escolar de Filadelfia ahora hace alarde de su creciente mezcla de escuelas tradicionales y chárter, así como de sus Escuelas de Renacimiento – escuelas de la comunidad operadas por compañías que manejan escuelas chárter.

La idea es crear un portafolio de diferentes escuelas para los padres – uno que crece aún más grande de acuer­do con la visión del Philadelphia Great Schools Compact, la organización que está promoviendo la colaboración para mejorar todas las escuelas públicas, chárter, privadas y católicas de la ciudad. Con ese fin, el Philadelphia School Partnership ha recaudado $50 millones – la mitad de su meta – para financiar programas prometedores.

Hace sólo 10 años que los esfuerzos del Distrito por salvar las escuelas de poco desempeño incluyeron un enfoque más o menos parecido al del portafolio. En ese momento, le dio las riendas de 45 escuelas a organizaciones de admi­nistración escolar externas, conocidas como EMOs (educational management organizations), y reestructuró otras 21 escuelas. Sin embargo, después de que un estudio demostrara que las escuelas reestructuradas por el Distrito tenían mejores resultados en lectura y matemáticas, la Comisión para la Reforma Escolar volvió a asumir control de la mayoría de las escuelas que estaban siendo operadas por EMOs.

El Distrito todavía apoya el uso de un enfoque similar ahora, ya que la SRC está presentando un plan de transformación que propone extensos recortes de personal – miles de los cuales ya han ocurrido – cerrar docenas de escuelas, expandir las opciones de escuelas chárter, y crear "redes de desempeño" de 20-30 escuelas, donde muchas de ellas son o­peradas por entidades privadas.

El plan es drástico pero necesario, dicen los líderes escolares.

"Lo que sabemos por muchos años de historia, evidencia y práctica es que la estructura actual no funciona", dijo el presidente de la SRC Pedro Ramos.

"No es fiscalmente sostenible y no produce escuelas de alta calidad para todos los niños".

Betheny Gross, investigadora en el Center on Reinventing Public Education de la Universidad de Washington en Seattle dice que usar el modelo de portafolio es "un gran cambio" para los sistemas escolares y especialmente para quienes trabajan en las oficinas centrales.

"Nosotros lo caracterizamos como un proceso de mejora continua", dijo Gross.

"Incluirá muchos cambios y las cosas se manifestarán de manera diferente en diferentes distritos".

Nacimiento de un modelo

El término "manejo de portafolios" fue tomado prestado de Wall Street, donde la idea es comprar acciones que estén ganando y vender las que estén perdiendo. La noción de una mejora continua en la calidad es terminología que se hizo famosa en el sector de manufactura.

Algo fundamental en el enfoque es la disponibilidad de un Distrito a cerrar escuelas que estén fallando y luego ayudar a las familias a encontrar alternativas buenas.

Katrina Bulkley, profesora de educación en la Universidad Montclair State, dijo que una inquietud es asegurar que esas alternativas sean en realidad accesibles para todos los estudiantes. En algunas ciudades, los grupos que manejan escuelas chárter se han percibido como reacios a ubicarse en vecindarios pobres o inestables, dijo ella.

"Es importante darle seguimiento al asunto de la equidad", dijo Bulkley.  

En Filadelfia, el Distrito encontró que la mayoría de las dos docenas de escuelas chárter con renovación en el 2012 habían creado "barreras significativas para admi­sión", a pesar de una ley estatal que prohíbe la discriminación en la se­lección de estudiantes.

Aunque está aflojando el control, la administración del distrito todavía "juega un papel crítico" para identificar proveedores, articular y medir metas claras, e intervenir cuando las escuelas no se están desempeñando bien, dijo Jeffrey Henig, profesor en el Teachers College de la Universidad de Columbia en Nueva York.

"El enfoque de portafolio claramente pone al gobierno en la posición de ser el contratista general principal, y si el contratista general principal no sabe lo que está haciendo, entonces hay un problema", dijo Henig.

El panorama de ambos lados

Los proponentes del método de portafolio dicen que se enfoca más en aumentar los "asientos en escuelas de alto desempeño" en todo el distrito y menos en salvar una escuela de comunidad en particular o defender contra la invasión de compañías privadas. 

Los escépticos dicen que la tendencia hasta ahora ha comprobado ser costosa e inflexible a la vez que le quita a la comunidad la oportunidad de dar su opinión durante el proceso de cerrar escuelas. También alegan que la evidencia de éxito no es suficiente.

Diane Ravitch, investigadora y defensora de las escuelas chárter que ahora se ha convertido en crítica, comentó sobre el plan de Filadelfia en su blog: "Nada en el plan preliminar dice qué van a hacer para mejorar la enseñanza y el aprendizaje. No hay nada sobre el tamaño de las clases, nada sobre los apoyos para los educadores. Sólo que confiemos en esta gente que sabe cómo hacer dinero en el sector privado".

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