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Centenares de personas se congregaron este lunes en
un templo mormón en Arizona para el funeral del agente Nicholas Ivie de
la Patrulla Fronteriza, muerto aparentemente por los disparos de uno de
sus colegas la semana pasada.

Una escolta de agentes de la
patrulla Fronteriza, a caballo, acompañó el féretro con los restos de
Ivie hasta el templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
Últimos Días en la localidad de Sierra Vista, 305 kilómetros al sureste
de Phoenix.

Ivie murió en un tiroteo en la madrugada del
martes en un área montañosa, unos 10 kilómetros al este de Bisbee y
varios kilómetros al norte de la frontera de México, conocida por el
tránsito de contrabandistas.

Unas 500 personas asistieron a la
ceremonia fúnebre adentro de la iglesia, y otras decenas de policías
montaron guardia de honor mientras se alejaba el cortejo fúnebre seguido
por los familiares de Ivie.

Durante el servicio religioso los
amigos y familiares de Ivie, quien el 13 de octubre hubiera celebrado
su cumpleaños 31, recordaron al agente federal como una persona amable,
siempre dispuesta a ayudar a los demás.

El viernes pasado, la
Oficina Federal de Investigaciones señaló que había indicios firmes de
que en el incidente los agentes de la Patrulla de Fronteras
intercambiaron disparos entre ellos.

Ivie, padre de dos hijos, y otros dos agentes concurrieron a la zona como respuesta a las señales de un sensor electrónico.

El jefe interino de la Policía del Condado Cochise, Rodney Rothrock,
informó que Ivie y los otros agentes llegaron al área en vehículos
separados y luego siguieron a pie hasta el sitio.

El
presidente del Consejo Nacional de la Patrulla de Fronteras que revisó
los informes del incidente, George McCubbin, dijo al diario The Arizona
Republic que Ivie entró en una hondonada desde el norte mientras que los
otros dos agentes, un hombre y una mujer, ingresaban desde el sur.

Los investigadores creen que Ivie supuso que se había topado con un
contrabandista armado y disparó hiriendo al hombre en el tobillo y las
nalgas, dijo McCubbin. Los agentes se encontraban a menos de 20 metros
de distancia uno del otro.

McCubbin indicó que el agente
herido respondió a los disparos y mató a Ivie. La agente también disparó
su revolver pero no se ha aclarado si alcanzó a alguien con sus
balazos.

Jeffrey D. Self, comandante de operaciones en Arizona
de la Oficina del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por
su sigla en inglés), dijo en una conferencia de prensa el viernes que
los resultados preliminares de la investigación del suceso ya se habían
notificado a la familia de Ivie.

Ivie "murió en servicio y su
sacrifico será reconocido", enfatizó Self. Agregó que el trabajo de los
agentes fronterizos es "peligroso" y que todos los que portan el
uniforme son conscientes de ello.

Aunque inicialmente se habló
de la presencia de otras personas en el lugar del suceso, la
investigación indica que probablemente los únicos que dispararon fueron
los agentes fronterizos.

"Éste es un acontecimiento trágico", dijo Rothrock.

Por su parte, la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano,
visitó la semana pasada la frontera de Arizona y se reunió con la
familia de Ivie y con los agentes del FBI que llevan a cabo la
investigación. También recorrió en un helicóptero el área donde
ocurrieron los hechos.

Ésta es la primera muerte de un agente
fronterizo en los límites de Arizona desde que el agente Brian Terry
murió en diciembre de 2010 en un enfrentamiento con criminales.

En el lugar donde murió Terry se encontraron dos armas que después
fueron relacionadas con la controvertida operación "Rápido y furioso",
que permitió el cruce de más de 2.000 armas de fuego a territorio
mexicano. 

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