Abel Aguilar sabía lo que les esperaba a él y a su equipo al enfrentarse a Chile en la clasificación para el Mundial 2014.  El centrocampista colombiano sabía que, si bien las defensas de ambos equipos habían sido esporádicas durante todo el torneo, Chile no había permitido un gol en sus últimos tres partidos.  Para empeorar las cosas, la ofensiva de Chile, liderado por Arturo Vidal y Matías Fernández, estaba en llamas y era considerada como una de las mejores del torneo.

Pero Colombia disfrutaba de un impulso tras la victoria de 4-0 sobre Uruguay.  Esa victoria ayudó a Aguilar y su equipo a reconocer una fuerza interior formidable – aun en la cara de un desafío de enormes proporciones como la ofensiva de Chile.  Y así, en un juego de calificación crítico, Aguilar, su defensa y el equipo colombiano entero se enfrentaron al desafío… y ganaron.  La defensa de Colombia era sólida.  La ofensiva, imponente.  Colombia venció a Chile 3-1 dándole 13 puntos en la clasificación y en el momento en un empate por el primer lugar con Argentina y Ecuador.

"Afrontamos dos partidos bastante difíciles por los rivales, por lo que representan en Sudamérica y lo que han hecho últimamente", comentó Aguilar.  "Nosotros nos hemos impuesto desde el primer momento y con goles y eso nos da mucha confianza y nos tiene muy motivados".

Hay una valiosa lección que aprender aquí para aquellos de nosotros en los negocios – una lección que es tan importante para aquellos que están atrapados en la raíz de la recesión mundial como lo es para aquellos disfrutando un crecimiento y prosperidad sin precedentes.  Eso es porque se trata de dos factores inseparables que siempre han estado y estarán presentes en los negocios, independientemente de la economía.  Estos factores son las oportunidades y desafíos.

No importa lo bien o lo mal que le vaya a su negocio en este momento, tiene al frente de usted tanto oportunidades como desafíos.  Si usted los reconoce o no, es otra cosa, pero usted puede estar seguro de que están ahí – y ambos requieren no sólo su atención sino también algún tipo de acción inmediata.

Los economistas han elaborado fórmulas complicadísimas para tratar de calcular la pérdida de oportunidad, pero al final, creo que es imposible poner un verdadero valor en ella.  Nunca podrá saber con certeza si el valor de las oportunidades perdidas para usted y su negocio es $1 millón o un $1 billón.  Lo mismo puede decirse de los desafíos desatendidos, salvo que la mayoría de la gente piensa en los desafíos en términos de costos incurridos como resultado de la dificultad o lucha.  Mientras este tipo de costo es ciertamente uno de los componentes del valor monetario de un desafío, no es el único factor.  

El otro factor, créalo o no, es la oportunidad perdida ya que, en muchos casos, los desafíos son las mejores fuentes de oportunidades.  El problema es que cuando se enfrentan a desafíos, la mayoría de las personas responden de forma preventiva (si es que responden…), sin embargo, como en el caso del fútbol, la defensa es sólo parte del juego.  De hecho, un equipo con la mejor defensa del mundo finalmente va a sucumbir a un ataque de ofensiva de un oponente y, finalmente, perderá el partido si no tiene su propia ofensiva capaz de meter goles.

Su capacidad para aprovechar las oportunidades depende de su capacidad para afrontar desafíos.  Lo importante es hacer frente a sus retos, prepararse para ellos, tomar medidas, y convertirlos a su favor.  Si la necesidad es la madre de la invención, el desafío es el padre de oportunidades.  Dondequiera que haya un desafío hay margen para mejorar, una necesidad a la espera de ser satisfecha.  Los desafíos que enfrentamos hoy podrían ser la plataforma para una nueva estrategia de negocios o una línea de productos diversificada.

Considere su propio negocio e identifique las oportunidades y los desafíos que enfrenta en la actualidad.  Después de cada oportunidad, escriba una correspondiente acción que pueda tomar para convertir esa oportunidad en una realidad.  Después de cada desafío, identifique una oportunidad paralela y una acción correspondiente.  Durante todo el proceso recuerde mantener una actitud positiva y a su equipo motivado.  La clave está en cambiar la forma en que percibimos y enfrentamos los desafíos, convertir lo negativo en positivo, y poner en marcha nuestro equipo hacia la victoria.

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Manny García-Tuñón