El pitcheo propulsó a los Phillies a nivelar su marca de ganados y perdidos con tres semanas restándole a la temporada. 

Filadelfia alcanzó una trifecta de .500 con su victoria de 9-7 contra los Marlins en el Citizens Bank Park el martes. 

El triunfo mejoró su marca a 71-71 para la temporada y los colocó a cuatro juegos de distancia de los Cardenales del San Luis por el segundo comodín del Viejo Circuito con 20 partidos restándole por jugar. 

La victoria, su sexto en hilo, hizo que el equipo de la Ciudad Fraternal empatara su marca 37-37 en partidos jugados en casa. Los Filis empataron su marca (34-34) como visitantes con su victoria de 6-2 en Cincinnati contra los Rojos el cinco de septiembre. Dicha victoria en Ohio fue el primer triunfo de la racha de seis victorias. 

Sin restarle merito a los retornos de Chase Utley e Ryan Howard, el pitcheo ha sido el factor decisivo en el despertar de los Phillies, ya que la efectividad colectiva del cuerpo de lanzadores era 3.30 con seis blanqueadas desde el receso del Juego de Estrellas. Dicha efectividad era el tercer mejor en las Grandes Ligas y el segundo mejor de la Liga Nacional. Tampa Bay gozaba de la mejor efectividad (2.52) en las Mayores desde el Clásico de Verano. Le seguía Atlanta con la mejor efectividad en la Liga Nacional (3.07). 

Los abridores lideraron el contraataque filadelfiano. Dicho pelotón de pitchers contaba con efectividad de 3.45. 

Roy Halladay lideró la embestida en la segunda mitad con marca de 6-2. El doctor, ese es el apodo de Halladay, parece no estar completamente sano de la lesión que lo sacó de comisión por tres semanas. Su efectividad era 4.04 en sus 11 apariciones desde el Juego de Estrellas. 

Kyle Kendrick produjo la mejor marca (7-2) entre todos los lanzadores del equipo en lo que va de la segunda mitad. Pero este lo realizó pitcheando como abridor y relevista. El canje de Joe Blanton a los Dodgers y la ausencia de Vance Worley tras cirugía en su codo para remover fragmentos óseos a finales de agosto, asentó a Kendrick en la rotación de los Phillies. Kendrick se aprovechó de la oportunidad y contaba con una racha de no permitir más de dos carreras en sus últimas seis aperturas. 

El bullpen también hizo de su parte liderado por las actuaciones de Raúl Valdés y Antonio Bastardo. Valdés sólo permitió tres hits, una base por bolas, y una carrera en 9.2 entradas de labor en 11 apariciones. Bastardo tenía efectividad de 3.24 en la segunda mitad pero desde el 8 de agosto había permitido sólo una carrera en sus últimas 11 actuaciones. Bastardo consiguió 22 de sus últimos 32 outs a base de ponches. 

Valdés no lanzará más para los Phillies está temporada ya que tuvo que someterse a cirugía en su rodilla derecha para reparar ligamentos que se desgarró corriendo. Bastardo parece contar con más energía al final del año, ya que su recta está viajando a 93 MPH. 

Filadelfia necesita ayuda más allá de su pitcheo y bateo para clasificar para la postemporada. No solo necesitan los Phillies continuar ganando desafíos, pero necesitan que los otros equipos en pelea por los dos comodines pierdan partidos.

Eso es pedirle mucho de clubes como los Cardenales, los Bravos, y los Dodgers y los Cerveceros. 

No obstante, los Phillies siguen batallando y creyendo en el refrán que dice 'Es mejor tarde que nunca' en vez del refrán que dice 'Tanto nadar para morir en la orilla'.

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Will González